El cuaderno de apuntes: Instrucciones de uso

Éste es mi blog. Parece una obviedad pero, a veces, algunas personas no parecen comprenderlo.

Igual que cuando estábamos en Primaria los profes nos daban instrucciones sobre como usar los cuadernos de su asignatura (dejar tanto de margen, no salirse de los cuadritos, utilizar tal o cual color de boli…), este cuaderno también tiene instrucciones y normas.

Para mí es como mi casa. De la misma forma que no aguanto en mi casa porquería tirada por los suelos, tampoco consiento que mi blog se convierta en un lugar donde cualquiera pueda arrojar por la boca toda la suciedad que le apetezca.

De la misma forma que, cuando llaman a mi timbre, puedo elegir si abro la puerta o no, en mi blog también tengo reservado el derecho de admisión. Aquí, en principio, entra quien quiere. Si su estancia se prolonga o no dependerá de cómo actúe con respecto a mí misma y a mis amigos. Como podéis comprobar, no tengo habilitada la moderación de comentarios, pero no se me mueve ni una pestaña al borrar uno o un ciento de comentarios si me parece pertinente.

En mi blog no consiento que algunos utilicen los comentarios para insultar, menospreciar o burlarse de otros. Esos comentarios serán borrados y sus autores vetados para siempre. No doy segundas oportunidades.

Todo el mundo es capaz de defenderse pero, aún así, yo intervendré para llamar la atención al que se meta con alguno de mis amigos blogueros. Tranquilamente al principio pero, si la ocasión lo requiere, con toda la contundencia posible. Y no sólo los defenderé de la “gente de fuera”, sino que seguramente también de entre ellos mismos. Aquí son bienvenidos los blancos, los amarillos, los verdes y los colorados, pero no para que “El cuaderno” se convierta en un campo de batalla, en un patio de vecindonas o en un lugar donde uno pueda decir lo que le venga en gana. Si quiere hacerlo, que lo haga en su blog. Y si no tiene, que lo abra. Por supuesto que es más cómodo utilizar los blogs de otros que mantener uno propio, pero así son las cosas.

Por supuesto que yo sí me meto con gente en mi blog. No con mis lectores habituales, desde luego, pero sí con instituciones, colectivos, políticos, artistas o personajes públicos de cualquier índole. Pero es que es mi blog y yo, en mi casa, hago lo que quiero. A quien no le guste eso, tiene otros miles de blogs para leer por ahí. Seguro que encuentra cientos mucho mejores que el mío.

Esas son las condiciones. Sencillas y claras.

P.D.: Para los que se incorporan nuevos. Antes de manifestar su indignación de forma airada contra el texto de un post, les ruego hagan una segunda lectura del mismo. En muchas ocasiones he recibido comentarios enfadadísimos por algo que se suponía que había escrito, cuando lo que había escrito era justamente lo contrario.

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