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Archivo para la Categoría "Cosas que no entiendo"

Que no se enteran

9 Diciembre 2009 kotinussa 12 comentarios

Parece mentira que con las facilidades con las que contamos para informarnos bien sobre cualquier tema, la gente parezca estar más desinformada e ignorante que nunca.

Desde hace varios días leo noticias en las que se cuenta cómo se está proponiendo Internet como candidato al próximo premio Nobel de la Paz. Desde luego, hace ya muuuchos años que ni los que proponen candidatos ni los que los eligen tienen ni idea de las condiciones que debe reunir el ganador de este premio. Pero ahí está, todo claro y diáfano, en el testamento de Alfred Nobel, que podemos encontrar con toda facilidad.  El premio Nobel de la Paz será para “la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz.” Sólo eso. Y ni más ni menos.

Por ejemplo, se ha criticado bastante la concesión del Nobel de la Paz a Kissinger. Pero resulta que fue el representante de los Estados Unidos en las negociaciones para poner fin a la guerra de Vietnam y en enero de 1973 logró un acuerdo para establecer un alto el fuego. Y a fines de 1975 negoció un acuerdo de retirada entre Israel y Egipto. Por lo tanto, independientemente de que en su curriculum, público y oculto, pueda haber otras cosas, cumplía perfectamente las condiciones establecidas por Nobel para el Premio de la Paz. Sin embargo, irreprochables personas e instituciones que lo han obtenido, como Teresa de Calcuta o Médicos sin Fronteras, no entrarían dentro de esas condiciones.

Es decir, no es un premio al buen rollito, ni tampoco a las buenas intenciones, ni a las causas humanitarias, ni siquiera al más puro altruísmo. Es lo que es. Y si alguien quiere que se otorgue un premio de esas características, que se rasque el bolsillo y lo pague. Me parece estupendo. Pero si la voluntad de Alfred Nobel fue otorgar un premio con esas condiciones, hay que respetarlo. Nadie es quien para modificarlas.

No me extraña que Obama se sintiera extrañado de recibirlo. Si tantos premios Nobel de la Paz han resultado raros e incluso indignantes, el último sigue en esa línea. Recordemos que el sobrevalorado presidente de EEUU sigue aumentando sus efectivos militares en Afganistán, que no ha tomado ninguna iniciativa para abolir la pena de muerte en su país o limitar la posesión de armas de fuego en cualquier casa estadounidense, y que ha presentado unos presupuestos para 2010 que incluyen un aumento en los gastos militares del 4% respecto al del año anterior, con un presupuesto de 533.000 millones de dólares para el Departamento de Defensa. Vamos, que Alfred Nobel debe estar revolviéndose en su tumba.

Por idénticos motivos, resulta de estúpidos e ignorantes pedir el premio Nobel de la Paz para internet, que me parece un invento maravilloso, sin el cual probablemente ya mi vida no sería la misma, pero que no tiene nada que ver con el tema.

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Tal día como hoy, hace un año: Un, dos, tres, ¡blog!

Tal día como hoy, hace cuatro años: Y ahora, el primer problema

Monstruos de quince años

31 Octubre 2009 kotinussa 32 comentarios

Puede resultar difícil de creer, pero lo que me resulta más deprimente de ser profesora de instituto no es ver como un porcentaje enorme de alumnos se cierran voluntariamente casi todas las puertas de su futuro negándose a hacer el más pequeño esfuerzo por obtener el título de ESO (recuérdese que es el mínimo título que se despacha en España). Los que abandonan el instituto para siempre sin ninguna titulación, con todas las papeletas para convertirse en marginados en esta “sociedad del conocimiento” de que hacen gala los políticos, lo hacen sin ningún pesar, incluso contentos y aliviados de haberse librado de tan ”tremenda carga”.

Tampoco lo peor es ver como entre ellos se perdieron el respeto totalmente años atrás y, por tanto, al resto del mundo. Que muchos chicos se dirigen a sus compañeras con palabras como “puta”, “zorra” o “guarra”, efecto, según ellos, de que les une una amistad y una confianza tan grandes que hay que tomarlo como algo cariñoso. Que las aludidas no mueven ni una pestaña al oir semejantes lindezas, y les contestan con expresiones como “picha corta”, en demostración de recíproca amistad.

Por último, no es lo peor ver como se obstinan en cerrar los ojos ante la indefensión en que los deja la ignorancia.

Lo peor, con diferencia, es escucharlos, ver sus reacciones y leer lo que escriben cuando en 4º de ESO (15-16 años) les das clase de Ética. Comprobar que, año tras año, al ver películas como “La lista de Schindler”, por ejemplo, las escenas de la masacre del ghetto de Cracovia o esas secuencias en las que una persona es asesinada de pronto de un tiro en la cabeza, sin necesidad de que haya habido siquiera un acontecimiento detonante para esa muerte, provocan un aluvión de carcajadas (sí, sí, estáis leyendo correctamente, carcajadas), acompañado de expresiones como ¡Toma!, ¡Bestial! (tómese este último calificativo como expresión de admiración y no de rechazo) y otras similares. Oir año tras año las mismas frases de indiferencia ante el sufrimiento humano; de defensa a ultranza de la pena de muerte, vista más como una venganza a la que “tenemos derecho”; de indisimulado racismo, xenofobia, falta de humanidad, ridiculización de cualquier conducta honrada; consideración de cualquier oficio o profesión únicamente como un medio para enriquecerse, por encima de cualquier otra cosa, y negación de cualquier sentimiento de fraternidad, compasión o solidaridad.

No hablo de un modo figurado. La semana pasada se han repetido punto por punto algunas de esas escenas que he descrito, bastantes alumnos han manifestado tranquilamente que les da igual, que no es cosa suya que pueblos enteros sean exterminados, que mil millones de personas pasen hambre en el mundo, que veintiseis mil niños mueran diariamente de enfermedades fácilmente evitables, que millones de personas trabajen como esclavos para que ellos puedan tener un móvil en el bolsillo, que existan ahora mismo guerras con la única finalidad de proporcionarles ciertos productos de forma abundante y barata o que haya millones de desplazados y refugiados por diferentes conflictos.

Que nadie me diga que exagero, por favor. Llevo casi dos décadas dando clase y he sido perfectamente consciente de la cuesta bajo por la que caen, dia a día, mis alumnos. He oído barbaridades de todos los calibres, y en cantidad suficiente como para llenar un libro. Como, por ejemplo, que es preferible que muera un inocente a que se salve un culpable. O atribuirle a la policía la misión de matar, así, directamente. La Justicia es para ellos una mariconada propia de cobardes.

He visto como se lo pasaban en grande con los vídeos de una página de internet especializada en mostrar palizas, accidentes mortales, desmembramientos y otras repugnantes escenas.

Hay diferencias, por supuesto. Creo no exagerar si digo que la totalidad de los que exhiben esta conducta son chicos. Las niñas se quedan más bien impresionadas, pero tampoco son capaces de enfrentarse a sus compañeros y afearles su conducta. Algunos chicos, pocos, se quedan callados y tampoco se atreven a enfrentarse al resto.

Ni siquiera cabe tratar de hacerles razonar. Son amorales, egoístas, insensibles, despiadados. No se molestan ni en disimular. Tenemos una generación de monstruos de 15 años para los que la violencia más degradante es cómica y divertida, incapaces de distinguir entre la violencia de mentira que se exhibe en cine y televisión para su entretenimiento y la violencia auténtica y real.

Por eso no me puedo extrañar cuando leo las noticias sobre las cada vez más frecuentes violaciones realizadas por menores, la agresión a dos niñas de 12 años en el autobús escolar que ocurrió días atrás, o el hecho de que en un pueblo de Cáceres, un grupo de mozalbetes de 17 años, para divertirse la noche pasada, haya apaleado y torturado a una burra hasta matarla. Llevo demasiados años viendo como niños normales y corrientes, aunque egoístas e indisciplinados, terminan convirtiéndose en tres o cuatro años, ante la indiferencia de sus padres, en aborrecibles miniaturas de sádicos.

Por eso no me sorprende que hayan adoptado con verdadero entusiasmo esa estupidez de Halloween. Más que disfrazarse, se podría decir que se quitan el disfraz de seres humanos que llevan puesto el resto del tiempo. Posiblemente sea el único momento del año en que su exterior y su interior coinciden plenamente.

Actualización: Acabo de enterarme por otro blog de que van a juzgar a una joven porque ha estado llamando repetidamente a los padres de Marta del Castillo, riéndose de ellos, diciéndoles que jamás volverían a ver a su hija viva y cosas así. Ha insistido tanto que al final han acabado localizándola. Puesto que no sacaba de ello ningún beneficio, ni material ni de otro tipo, interrogada, ha confesado que lo hacía porque estaba aburrida y con esto se divertía. Un monstruo más que añadir a la lista.

Músicos por narices

19 Octubre 2009 kotinussa 11 comentarios

Una de mis compañeras de trabajo es I.,  la profesora de música. Su madre era maestra y daba clases de música en un colegio de primaria. La llevó al conservatorio tan pequeña que cuando acabó el primer curso no se pudo examinar porque no llegaba a la edad requerida para ello.

I. estuvo un montón de años en el conservatorio, hasta que terminó el bachillerato. Hace unos días me confesó que no tiene ni idea de lo que hubiera estudiado si su madre no la mete por el camino de la música pero, una vez ahí, escogió lo más fácil (y yo lo comprendo perfectamente).  Con tantos años de conservatorio a sus espaldas, primero hizo Magisterio por la rama de música y luego la licenciatura en Musicología. Ya tenía la mayor parte del trabajo hecho.

A. también es compañero mío, y su mujer es la profesora de música en el colegio de primaria que tenemos al lado. Cuando su hija mayor era una enanilla, su madre la llevó al conservatorio y ahora, con 10 años, ya lleva varios años tocando un violoncelo que es más grande que ella y dedicándole varias tardes a la semana (tiene que ir a otra población cercana para estudiar en el conservatorio) y muchas horas de práctica en casa, además de las tareas del colegio.

Otro de mis compañeros, L., también está casado con una profesora de música, esta vez de instituto. Su hija E. es alumna mía desde hace tres cursos y también está en el conservatorio más o menos desde que estaba aprendiendo a leer. Este verano, después de sacar 2º de ESO con muy buenas notas, a pesar de las horas que le dedica al violín, en vez de descansar y divertirse se ha pasado gran parte del verano haciendo cursos y tocando con la Orquesta Joven de Andalucía.

Son muchas casualidades, ¿no? En los tres casos las niñas fueron llevadas al conservatorio por sus madres, profesoras de música, sin haberlo pedido, a una edad tan temprana que todavía no habían manifestado ningún interés especial por el tema. Es innegable que deben tener algún talento o alguna predisposición para la música, pero quizás también para otras cosas. Y nadie les ha dado la oportunidad de comprobar si les gustaba más el deporte, los idiomas o, simplemente, jugar con sus Barbies.

Sé de otros casos de niños llevados por sus padres al conservatorio que, en cuanto han cumplido una edad en torno a los 12 ó 13 años lo han dejado, porque estaban agotados de practicar durante horas después del colegio y la tarea, porque les apetecía más apuntarse a un equipo de fútbol o porque echaban de menos eso de tumbarse en el sofá a ver la tele.

Supongo que debe ser importante, en el caso de la música, empezar muy pronto, pero al mismo tiempo creo que es un inconveniente terrible, pues la mayoría de los niños empiezan empujados por los deseos de sus padres, y no por propia afición, cosa que no ocurre en otras carreras. Afortunadamente un médico no puede llevar a su hijo de 6 años a una academia para que le enseñen a hacer autopsias, ni un minero apuntar al suyo a la actividad extraescolar de picar carbón.

Me dan algo de pena las protagonistas de estos casos que conozco tan de cerca. Y me dan ganas de gritarles a los padres que sus hijos no nacieron para cumplir las expectativas de ellos, y que no les están dando la oportunidad de descubrir por sí mismas qué es lo que les gusta.

Nos quejamos de los padres que se desentienden de los hijos, pero parece que no hay un término medio.

Tanto monta, monta tanto, Azerbaiyán como Suecia

19 Septiembre 2009 kotinussa 8 comentarios

El festival de Eurovisión no sólo es una apoteosis del mal gusto y un gasto estúpido e innecesario que cae sobre los contribuyentes. Por si fuera poco, puede llegar a ser la llama que vuelva a encender un conflicto bélico, lo cual dice mucho sobre la estupidez de los implicados.

El último festival celebrado puede ser la causa de que vuelvan a reproducirse los conflictos entre Armenia y Azerbaiyán, que tuvieron lugar hace quince años. La cuestión es que 43 personas de Azerbaiyán votaron telefónicamente a favor de la canción que representaba a Armenia, y esto ha sentado tan mal a las autoridades del país, que dichas personas fueron llamadas a declarar y, al menos algunas de ellas, acusadas de ser antipatrióticas y una potencial amenaza a la seguridad. Parece que el gobierno ha encontrado aquí una excusa “perfecta” para volver a encender la llama de un rencor que parecía extinguida.

En primer lugar, eso quiere decir que en Azerbaiyán no existe el derecho a la privacidad, ya que las compañías telefónicas revelaron los datos de esos 43 votantes. Por ese motivo, la organización del festival se está planteando impedir la participación de los países donde el secreto del voto popular no sea respetado.

¿Será posible que un país que no respeta los derechos fundamentales de sus ciudadanos y que debe presentar tremendas carencias de todo tipo esté interesado en participar en ese vergonzoso espectáculo que cada año parece más una de esas “ferias de monstruos” que hicieron furor a fines del siglo XIX y principios del XX?

En segundo lugar, ¿no habrá cosas más urgentes que hacer en Azerbaiyán con el dinero que se gasta en participar en el festival (y el que se gastarían encantados si tuvieran que organizarlo alguna vez)? Incluso en los países más ricos de Europa se podrían hacer cosas más útiles con ese dinero. Con mayor motivo en estos países poco desarrollados.

¿Por qué estos países, las repúblicas bálticas y algún otro se toman este circo musical tan en serio? Mi teoría es que lo consideran como una forma de autoafirmarse como países independientes, algo tan reciente que sienten la necesidad de gritarlo a los cuatro vientos, como si todavía no se lo creyeran. ¿Cómo casa entonces eso con el hecho de que, al mismo tiempo, dicho festival despierte auténtica pasión en países tan avanzados, ricos y con un nivel de vida y educación tan alto como los países nórdicos? Tenemos a Suecia, por ejemplo, como paradigma de lo que se puede lograr con la educación, y resulta que es un país que literalmente se paraliza cuando gente de todas las edades se sienta delante del televisor a contemplar lo que para ellos es el acontecimiento del año.

Si alguien tiene la solución a este enigma… ya sabe. Agradezco cualquier aportación que me haga comprender mejor a mis semejantes, cosa cada vez más difícil.

Categorías:Cosas que no entiendo

Los antitaurinos lo llevan claro

6 Septiembre 2009 kotinussa 16 comentarios

Con los políticos, por lo menos.

Ayer, la corrida goyesca de Ronda estaba desbordante de políticos, a saber: los consejeros de la Junta de Andalucía de Turismo, Comercio y Deporte (Luciano Alonso), y Agricultura y Pesca (Clara Aguilera); los exministros de Fomento (Magdalena Álvarez) y Sanidad (Bernat Soria); la delegada del Gobierno andaluz en Málaga (María Gámez); el secretario general del PSOE de Málaga (Miguel Ángel Heredia); los delegados de Medio Ambiente (Remedios Martel), Salud (María Antigua Escalera) y Agricultura y Pesca (Antonio Moreno); y los diputados nacionales Federico Suvirón (PP) y Daniel Pérez (PSOE). Como se ve, los del PSOE ganaban por una mayoría tan abrumadora que ya la quisieran en el Parlamento.

No hubo manifestación antitaurina, de esas con gente desnuda tirada por el suelo y pintados con sangre de mentira. Seguro que el alcalde de Ronda (Antonio Martín, tránsfuga andalucista que en junio se pasó al PSOE con ocho concejales) no hubiera consentido que nada molestara a los ilustres visitantes, a los que se sumaban personalidades como el cofundador de Microsoft Paul Allen, Victorio y Lucchino, Cari Lapique, la duquesa de Alba, la modelo Eva González y otros habituales de la caca rosa. Seguro que un grupo de antidisturbios hubiera disuelto un espectáculo tan molesto a la vista, que además hubiera podido impedir que se apreciara bien el traje diseñado por Armani que lució Cayetano Rivera, bordado con cristales de Swarosky e hilo de plata.

Mientras los políticos en el poder sean tan aficionados a exhibirse entre el lujo y la aristocracia, los antitaurinos lo tienen realmente mal.

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Tal día como hoy, hace un año: Ajustando cuentas

Huracán sentimental

31 Agosto 2009 kotinussa 19 comentarios

El otro día fui a la biblioteca, a cambiar un par de novelas. Como siempre hago, miré la pila de libros que acaban de devolver y todavía no han colocado en las estanterías, por si había algo interesante. Y me llamó la atención un estudio sobre las fantasías sexuales de las mujeres españolas. Lo hojeé un poco y, total, que me lo llevé, junto con un par de novelas policiacas, porque no era el típico estudio académico, aburrido y de lenguaje ultra técnico, sino que era la transcripción de unas encuestas pasadas a muchas mujeres, tal cual, en las mismas palabras en las que ellas las habían escrito. Luego, claro está, las autoras las habían clasificado por grupos e introducido una serie de comentarios al final de cada categoría.

No voy a hablar de las fantasías, aunque algunas son alucinantes. A lo mejor más adelante, cuando acabe el libro, trato el tema. Lo que me dejó un poco perpleja es que todas las mujeres que participaron en el estudio parecen haber tenido un recorrido sentimental (era una de las cosas que tenían que contar en la encuesta) como para volver loca a cualquiera.

Nada de un novio, con el que rompes, y luego otro, que puede ser al poco tiempo, o inmediatamente. Algún rollete entre novio y novio, probablemente una boda, quizás un divorcio y una segunda relación de pareja, etc. En fin, algo que entre dentro de lo normal.

Pues no, debe ser que lo normal es, por poner un ejemplo, haber cortado con tu novio pero seguir teniendo relaciones sexuales con él durante un año y medio más, al mismo tiempo que te conviertes en la amante de tu jefe casado y simultáneamente empiezas otro noviazgo. Y en los ratitos libres, algunos rollitos intrascendentes y de cortísima duración (lo que dura una estancia de unos días en la playa o un puente en una casita rural, por ejemplo). Boda con el segundo novio, previo abandono del jefe-amante, pero no abandono del todo, porque sigues un poco enganchada a él. Ruptura definitiva con el jefe-amante junto con divorcio del marido (sólo para tener un ratito para respirar), para continuar quitándole la pareja a tu mejor amiga, pero te arrepientes en seguida y te llevas una temporada desaforada de continuos rollos de una noche. Esto tampoco te lleva precisamente a la serenidad por lo que, por primera vez en muchos años, te pasas una temporada en la que no quieres saber nada de hombres. Pero esto dura poco, porque en seguida un compañero de trabajo te tira los tejos y lo vas simultaneándo con el ex-marido, al que sigues viendo porque tenéis hijos en común. En fin, un plan como para volverse tarumba. Y casi todas las historias son variaciones de temas similares.

Yo pensaba que habría un punto de equilibrio entre el caso de unico novio y matrimonio hasta la muerte y este maremágnum de relaciones, este huracán de emociones durante años y años. Y pensaba que ese estado intermedio sería lo normal, lo que ocurría a la mayoría. Pero, una de dos. O yo estaba equivocada y soy y vivo entre anormales, o la muestra para este estudio está totalmente sesgada.

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Tal día como hoy, hace un año: Cada mes tiene lo suyo

¿Quién quiere un Audi?

14 Agosto 2009 kotinussa 7 comentarios

Interrumpo la narración de algunos aspectos de mis vacaciones para informaros de mi buena suerte.

Hace unos días, al entrar en una página a la que acudo habitualmente (una base de datos sobre cine), un letrero destelleante me informa de que soy el visitante 999.999 y, por tanto, he ganado un Audi. ¿Para que quiero yo un Audi -me pregunto- si no conduzco? Bueno, siempre se puede vender y algo me darán por un Audi sin estrenar. Ea, ya puedo hacer otro viaje. Y este pensamiento me pone contenta.

El caso es que en los últimos días he entrado en dicha página y cada vez aparece el referido cartel con el referido premio. Esto me suscita diversos interrogantes:

¿Será posible que estos pobres tengan tan poco éxito con su página que soy la única visitante durante días y días?

¿Cómo es que siempre soy la visitante 999.999?

Es posible que tengan el contador de visitas estropeado sin saberlo. Pienso en avisarlos porque me remuerde un poco la conciencia que yo esté acumulando Audis por esta razón. Luego, como en los dibujos animados de Walt Disney (Pluto y demás), el angelito que está junto a mi oreja se ve desalojado de un empujón por un diablillo rojo. Y me digo que voy a esperar un poco más antes de avisarlos, porque no estaría mal regalarle un Audi a cada uno de mis amigos. Como ya tengo alrededor de una docena, os informo de que si a alguien le interesa un coche de estos, que me lo vaya pidiendo. Eso sí, no os pongáis tiquismiquis con los colores, porque se irán asignando por riguroso orden de petición. Los gastos de envío corren por vuestra cuenta ¿eh?

Así que, a ver, ¿quién quiere un Audi?

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Tal día como hoy, hace dos años: Kotinussa y las agujas

Los niños con los niños, y las niñas con las niñas

16 Febrero 2009 kotinussa 11 comentarios

No es un fenómeno nuevo, aunque no podría decir exactamente cuando empezó. Supongo que, como tantas otras cosas comenzaría imperceptiblemente y fue en aumento.

Mis alumnos tienen casi todos entre 12 y 15 años, aunque hay unos cuantos con un año o dos más, por haber repetido alguna vez. Lo lógico sería que estuvieran los chicos pendientes de las chicas y viceversa. Pero ocurre justo lo contrario: los niños con los niños y las niñas con las niñas. Y no sólo porque siempre que puedan hagan grupos por sexos (para deporte, para jugar, para sentarse en clase o para lo que sea), sino porque mientras los chicos no miran otra cosa que no sea un balón de fútbol, las niñas están constantemente, incluso en clase, cogidas de las manos, haciéndose cosquillitas, acariciando el pelo a la que está delante, y abrazándose y dándose besos a la más mínima excusa. Tienen sus agendas escolares llenas de páginas y páginas dedicadas a primorosísimos rótulos con los nombres de sus amigas, que les han costado horas y horas de pintar con rotuladores, purpurinas y otros sofisticados elementos los mencionados nombres rodeados de corazones. Se escriben cartitas con dibujitos, corazones y demás, como si se tratara de la pareja de novios más empalagosa del mundo.

Hace unos días, en mi instituto, se celebró san Valentín como un medio para que los de 4º de ESO reunieran dinero para el viaje de fin de curso. Los alumnos podían enviarse unos a otros flores de verdad, flores de caramelo, adornitos en forma de corazón, ositos de peluche de los que cuando le aprietas la barriga dice “te quiero” y cosas de esas. Bueno, pues contra lo que se podría creer, un 90% de los envíos fue entre chicas. Una niña, que yo sepa, recibió más de sesenta cartas de otras chicas de su edad, donde se juraban amor eterno entre corazones de purpurina y flores pintadas sobre cartulinas de colores, formando algunas sofisticadísimas tarjetas. Otras se gastaron un pastón en enviar claveles a montones de amigas.

Mientras tanto, los chicos, sin comerse un colín. Ni tarjetas, ni flores, ni caramelos, ni nada.

Yo cada vez entiendo menos. Cuando yo tenía esa edad, estábamos en colegios separados. Y nos faltaba tiempo para reunirnos con los niños del colegio de al lado al salir de clase. Y, por supuesto, no gastábamos un duro ni un minuto de tiempo en dibujar tarjetas floreadas llenas de corazones a nuestras compañeras de clase.

Lo dicho: cada vez entiendo menos.

Cada mes tiene lo suyo

31 Agosto 2008 kotinussa 8 comentarios

Hay muchos meses con mala fama. Empezando por Enero, como si el pobre mes tuviera la culpa de que tanta gente se haya metido en gastos totalmente estúpidos y supérfluos sabiendo, como saben, lo que va a pasar después, y a pesar de ello se tiren como lobos a las rebajas de artículos totalmente innecesarios para tirar lo que queda de invierno.

Luego Mayo, con las alergias y las primeras comuniones, cuando nadie obliga a nadie a celebrarlas más que una boda.

Junio, con la lógica recogida de calabazas de quien antes no quiso dar un palo al agua durante nueve meses; y el hecho de que nos entre un ataque al vernos en nuestro color natural cuando nos asomamos al espejo de un probador de una tienda.

Septiembre, con el síndrome postvacacional y los supuestos cientos y cientos de euros de gastos por niño para volver al colegio. Y todo porque la niña se empeña en llevar todos los cuadernos a juego según diseño de Ágata Ruiz de la Prada y un modelito diferente para cada día. Y el niño tiene que estrenar el último modelo de teléfono móvil, que maldita la falta que le hace (además de tener prohibido llevarlo al colegio), para epatar a los amigos. Eso sí, a pesar de que oyendo a la gente te parece que van a pasar las familias tres meses sin comer por culpa del colegio, casi todo el mundo gasta algo empezando una de esas absurdas colecciones de fascículos que aparecen por estas fechas. Este año, de momento, la consabida maqueta de barco, una colección de rosarios y otra de abanicos con temas de obras pictóricas famosas. Y eso que el mes de los fascículos todavía no ha empezado.

O Diciembre, cuando parece que nos obligan con una pistola en la sien a efectuar unos gastos totalmente innecesarios para celebrar unas fiestas que, en el fondo, nos importan un rábano.

Pero en mi ranking particular, Agosto se lleva la palma. Y no porque sea el mes de las caravanas en carretera, de los múltiples chascos en esas vacaciones que llevamos esperando todo el año o de la masificación y la falta de servicios en todos lados, sino por ser el mes de las fiestas populares más estúpidas, indignantes y demostrativas de que en muchos pueblos de España, todos sus habitantes juntos no llegan al coeficiente intelectual de un atún.

Existen fundamentalmente dos tipos: una es correr delante de un toro, preferiblemente borracho (el corredor), con grandes posibilidades de sufrir cornadas, caídas fatales que ocasionen paraplejias y otras minusvalías y hasta la muerte, dándose el caso que no sólo no se impide sino que hasta se anima a participar a los niños.

La otra consiste en tirar (literalmente) miles de kilos de comida. Oigo hablar cada año (porque me niego a ver las imágenes una y otra vez) de la célebre tomatina de Buñol, pero en estos últimos días he podido comprobar que la estupidez está mucho más extendida de lo que parece, y he podido comprobar que en otros pueblos la gente también se tira miles de kilos de tomates o de uvas (racimos enteros) antes de acabar revolcados en el suelo en una masa repugnante, aparte de la falta de sensibilidad que supone tirar comida en este mundo donde la gente muere de hambre y donde millones trabajan de sol a sol para que cultivar esa comida por un precio mísero. En otro lugar de España, de cuyo nombre no quiero acordarme, se restriegan unos a otros miles de merengues, entre gran algazara y diversión.

Y para esto esperan todo un año al maldito agosto. ¡Qué país!

¡Pobre Doris!

11 Mayo 2008 kotinussa 12 comentarios

Tengo una pena muy grande, y es que me acabo de enterar de que a Doris Lessing le hicieron la putada de su vida cuando hace ocho meses le concedieron el premio Nobel de Literatura. Por lo menos, eso es lo que dice ella ahora. Concretamente, dice que “lo lamenta”.

En su momento dijo a los periodistas que “estaba encantada pero no sorprendida”, ya que desde hacía cuarenta años su nombre venía sonando en ese sentido. Hizo bromas con los periodistas que acudieron a la puerta de su casa y les regañó por no llevar champán para brindar, ya que a ella no le había dado tiempo aún para comprarlo. También debía estar encantada con el millón y medio de dólares del premio, porque en ningún momento se planteó rechazar la pasta ni nada parecido.

¿Qué ha pasado desde octubre a mayo para que ahora se descuelgue la eximia escritora con declaraciones tales como que “la concesión del Nobel ha sido un maldito desastre” y que “su vida ha cambiado para peor”? Fundamentalmente se queja de dos cosas: a) de que se pasa el tiempo concediendo entrevistas y posando para fotos y b) de que apenas le queda nada del millón y medio de dólares (¡en ocho meses!) porque los ha puesto a nombre de sus hijos, nietos y otros miembros de la familia para no tener que pagar tantos impuestos.

Que yo sepa (y he investigado un poco en ese sentido), la aceptación del premio no conlleva la obligación de conceder entrevistas ni posados a fotógrafos. No es precisamente el certamen de Miss España. De hecho, la enorme cuantía de los premios se fijó para que los agraciados pudieran concentrarse en proseguir su trabajo en bien de la humanidad sin tener que preocuparse de esas cosillas que al resto de los mortales nos dan dolor de cabeza. Es decir, que nadie la obliga a estar todo el día pendiente de la prensa. Aduciendo su avanzada edad y su estado de salud podría llevar actualmente una vida tan aislada como quisiera. Si ha preferido no hacerlo así, estupendo, pero no puede al mismo tiempo quejarse por ello, ya que es una elección personal.

Por otro lado, sus problemas con el millón y medio de dólares tampoco me causan demasiada aflicción. Más bien me suscitan cierto rechazo hacia esta persona, como hacia otras que también se quejan de los problemas que tienen por ser tan ricos. A todos nos fastidia pagar impuestos, pero muchos comprendemos que es algo totalmente necesario. Por otra parte, queda feísimo que quien militó en el Partido Comunista se olvide ahora de esas personas menos afortunadas que ella que se pueden beneficiar con esos impuestos, ¿no?

Total, que el pataleo quejica de esta señora ha deteriorado bastante la opinión que tenía de ella. Y ya, de paso, se me han venido a la mente dos interrogantes bastante incómodos para la imagen que Doris Lessing ha estado cultivado toda su vida:

¿Cómo es que una persona que siempre ha presumido de una ideología muy determinada, acepta un premio de una fundación que se sufraga a base de inversiones en industrias radicalmente opuestas a dicha ideología? Todos conocemos los motivos por los que Alfred Nobel instituyó los premios. La Fundación Nobel es una organización independiente, no gubernamental, que además de propietaria del capital, es responsable de su administración y del órgano central que coordina las distintas Instituciones Nobel. Además está exonerada del pago de impuestos por el gobierno sueco. Pero para mantener el impresionante montante de los premios y todo el gasto que ello lleva aparejado (ya mencioné lo que Nobel se proponía al otorgar unos premios tan grandes) fueron autorizados por el gobierno sueco a la adquisición de acciones en bolsa a partir de 1950. Como resultado de lo cual poseen bastantes empresas o parte de ellas, algunas de las cuales se dedican, por ejemplo, a la venta de armas, caso de la fábrica Bofors y, peor aún, se da el hecho de violaciones a la prohibición de venderlas a países con regímenes que violan los derechos humanos o que estén comprometidos en algún conflicto bélico. Resulta curioso que la señora Lessing, en su día, no pusiera pegas a ese dinero manchado de sangre.

¿Cómo es que la autora de la que se ha considerado la obra cumbre de la literatura feminista sigue utilizando, en lugar de su nombre real, el apellido de un señor del que se divorció hace ya cincuenta y nueve años?

Podría tratarse de una colección de misterios pero me temo que es simplemente hipocresía y pura incoherencia de vida.