Monstruos de quince años
Puede resultar difícil de creer, pero lo que me resulta más deprimente de ser profesora de instituto no es ver como un porcentaje enorme de alumnos se cierran voluntariamente casi todas las puertas de su futuro negándose a hacer el más pequeño esfuerzo por obtener el título de ESO (recuérdese que es el mínimo título que se despacha en España). Los que abandonan el instituto para siempre sin ninguna titulación, con todas las papeletas para convertirse en marginados en esta “sociedad del conocimiento” de que hacen gala los políticos, lo hacen sin ningún pesar, incluso contentos y aliviados de haberse librado de tan ”tremenda carga”.
Tampoco lo peor es ver como entre ellos se perdieron el respeto totalmente años atrás y, por tanto, al resto del mundo. Que muchos chicos se dirigen a sus compañeras con palabras como “puta”, “zorra” o “guarra”, efecto, según ellos, de que les une una amistad y una confianza tan grandes que hay que tomarlo como algo cariñoso. Que las aludidas no mueven ni una pestaña al oir semejantes lindezas, y les contestan con expresiones como “picha corta”, en demostración de recíproca amistad.
Por último, no es lo peor ver como se obstinan en cerrar los ojos ante la indefensión en que los deja la ignorancia.
Lo peor, con diferencia, es escucharlos, ver sus reacciones y leer lo que escriben cuando en 4º de ESO (15-16 años) les das clase de Ética. Comprobar que, año tras año, al ver películas como “La lista de Schindler”, por ejemplo, las escenas de la masacre del ghetto de Cracovia o esas secuencias en las que una persona es asesinada de pronto de un tiro en la cabeza, sin necesidad de que haya habido siquiera un acontecimiento detonante para esa muerte, provocan un aluvión de carcajadas (sí, sí, estáis leyendo correctamente, carcajadas), acompañado de expresiones como ¡Toma!, ¡Bestial! (tómese este último calificativo como expresión de admiración y no de rechazo) y otras similares. Oir año tras año las mismas frases de indiferencia ante el sufrimiento humano; de defensa a ultranza de la pena de muerte, vista más como una venganza a la que “tenemos derecho”; de indisimulado racismo, xenofobia, falta de humanidad, ridiculización de cualquier conducta honrada; consideración de cualquier oficio o profesión únicamente como un medio para enriquecerse, por encima de cualquier otra cosa, y negación de cualquier sentimiento de fraternidad, compasión o solidaridad.
No hablo de un modo figurado. La semana pasada se han repetido punto por punto algunas de esas escenas que he descrito, bastantes alumnos han manifestado tranquilamente que les da igual, que no es cosa suya que pueblos enteros sean exterminados, que mil millones de personas pasen hambre en el mundo, que veintiseis mil niños mueran diariamente de enfermedades fácilmente evitables, que millones de personas trabajen como esclavos para que ellos puedan tener un móvil en el bolsillo, que existan ahora mismo guerras con la única finalidad de proporcionarles ciertos productos de forma abundante y barata o que haya millones de desplazados y refugiados por diferentes conflictos.
Que nadie me diga que exagero, por favor. Llevo casi dos décadas dando clase y he sido perfectamente consciente de la cuesta bajo por la que caen, dia a día, mis alumnos. He oído barbaridades de todos los calibres, y en cantidad suficiente como para llenar un libro. Como, por ejemplo, que es preferible que muera un inocente a que se salve un culpable. O atribuirle a la policía la misión de matar, así, directamente. La Justicia es para ellos una mariconada propia de cobardes.
He visto como se lo pasaban en grande con los vídeos de una página de internet especializada en mostrar palizas, accidentes mortales, desmembramientos y otras repugnantes escenas.
Hay diferencias, por supuesto. Creo no exagerar si digo que la totalidad de los que exhiben esta conducta son chicos. Las niñas se quedan más bien impresionadas, pero tampoco son capaces de enfrentarse a sus compañeros y afearles su conducta. Algunos chicos, pocos, se quedan callados y tampoco se atreven a enfrentarse al resto.
Ni siquiera cabe tratar de hacerles razonar. Son amorales, egoístas, insensibles, despiadados. No se molestan ni en disimular. Tenemos una generación de monstruos de 15 años para los que la violencia más degradante es cómica y divertida, incapaces de distinguir entre la violencia de mentira que se exhibe en cine y televisión para su entretenimiento y la violencia auténtica y real.
Por eso no me puedo extrañar cuando leo las noticias sobre las cada vez más frecuentes violaciones realizadas por menores, la agresión a dos niñas de 12 años en el autobús escolar que ocurrió días atrás, o el hecho de que en un pueblo de Cáceres, un grupo de mozalbetes de 17 años, para divertirse la noche pasada, haya apaleado y torturado a una burra hasta matarla. Llevo demasiados años viendo como niños normales y corrientes, aunque egoístas e indisciplinados, terminan convirtiéndose en tres o cuatro años, ante la indiferencia de sus padres, en aborrecibles miniaturas de sádicos.
Por eso no me sorprende que hayan adoptado con verdadero entusiasmo esa estupidez de Halloween. Más que disfrazarse, se podría decir que se quitan el disfraz de seres humanos que llevan puesto el resto del tiempo. Posiblemente sea el único momento del año en que su exterior y su interior coinciden plenamente.
Actualización: Acabo de enterarme por otro blog de que van a juzgar a una joven porque ha estado llamando repetidamente a los padres de Marta del Castillo, riéndose de ellos, diciéndoles que jamás volverían a ver a su hija viva y cosas así. Ha insistido tanto que al final han acabado localizándola. Puesto que no sacaba de ello ningún beneficio, ni material ni de otro tipo, interrogada, ha confesado que lo hacía porque estaba aburrida y con esto se divertía. Un monstruo más que añadir a la lista.





No los culpes a ellos…Yo no lo hago. ¿qué referentes tienen los adolescentes y jóvenes de hoy? ¿Qué tipo de educación están recibiendo? ¿Qué modelos adultos a los que emular? Por supuesto, la situación es preocupante, pero no es más que la consecuencia de un sistema educativo y un ambiente social en donde TODO está permitido,en donde matar…no se dice sino con eufemismos: interrupción voluntaria del embarazo, muerte digna…etc. en donde la autoridad se ha perdido desde el punto de vista moral y práctico. Una adolescencia y juventud que ha tenido y tiene todo en bandeja y piden como tiranos, porque han nacido en la sociedad de los derechos y no de los deberes…Unos adolescentes y jóvenes que desconocen el hambre, la necesidad…por eso son insensibles al mundo que está fuera de ellos. No los hemos ayudado a empatizar ni a ponerse en lugar del otro…Es preocupante, muy preocupante, y sobre todo porque en la vida les tocará toparse de bruces con la infelicidad y no sabrán ni como manejarse, ni cómo salir de ella. Tú que eres profesora, sé sobre todo referente en sus vidas. Siembra, que algo queda…
Amalberga, no se les puede eximir totalmente de responsabilidad. Entonces tendríamos que eximir a todos los que en el curso de la historia han cometido atrocidades, individual o colectivamente. Siempre han existido modelos nefastos, circunstancias históricas que empujaban a sacar lo peor del ser humano, pero una gran mayoría se resistía a ellos.
Por eso, porque ellos no son totalmente ajenos a esa transformación, no les ocurre a todos, gracias a Dios, como quiero dejar claro en el post. Por lo menos entre mi alumnado, las chicas y un pequeño porcentaje de los chicos reaccionan como seres humanos ante la barbarie, el sufrimiento y la desgracia ajenas.
A mis 22 años, no me sorprende en absoluto esto. Ya estaban mal las cosas cuando yo iba al instituto y ahora simplemente han seguido la tendencia general y han ido a peor.
Creo que culpar a la sociedad es una forma fácil de salir del embrollo. No creo que temas como el aborto o la eutanasia tengan mucho que ver. Más bien creo que es el resultado de una falta de disciplina total a causa de unos padres que, bien por trabajo, por comodidad o por inconsciencia, no han enseñado a sus hijos cómo comportarse, cómo ponerse en el lugar de los demás y cómo aprender a que toda acción tiene una reacción y unas consecuencias.
También es verdad que, desde mi punto de vista, la famosísima ley del menor tiene mucho que ver. Es muy fácil creerse impune cuando continuamente salen asesinos en televisión que, por ser menores, entran por la puerta de delante y, a los tres años máximo, salen por la de atrás.
O cosas tan “preciosas” como el “violador del example”, que tras otro enésimo supuesto intento de violación, se ha quedado en 200 euros, o como el caso “Nannysex”, que a pesar de lo atroz, le han reducido condena.
Para mí el verdadero problema está en los padres y en la ley. Y quizá en malas compañías (aunque claro, de nuevo los padres y la autoprotección que puedes tener con lo que éstos te hayan inculcado).
En fin, que me enrollo demasiado.
Saludines, Koti
Disculpa que te responda, Oscura…Fíjate si no salgo fácil del embrollo, que he comprometido mi vida al servicio de los jóvenes y peino ya algunas canas…con que no creas que realizo, con mi comentario una salida fácil. Mi comentario es fruto de mi experiencia de 25 años trabajando codo a codo con adolescentes y jóvenes entre los que he ido percibiendo los cambios de muchas generaciones,,,ni una ni dos ni tres..MUCHAS, Obviamente tengo más de 22años; muchos más.
En mi comentario sí tienen que ver los ejemplos que pongo, porque me refiero con ellos, por si no te has dado cuenta, al relativismo moral que poco a poco, han ido recibiendo como herencia los jóvenes. He nombrado dos ejemplos, por lo candentes del momento…pero el fondo de mi apreciación va o iba al sentido profundo de ese relativismo moral…es decir, las fronteras actualmente tan difusas entre el bien y el mal…Pues mira…TE DIGO, que eso sí responde a una causa de la situación actual. Kotinussa, si mis palabras van a ser “juzgadas” e interpretadas por alguien ajeno a mi…es la última vez que entro a comentar algo. Díselo a Oscura de mi parte.
Amalberga, por favor, no te molestes si te digo que el comentario de Oscura no me parece que vaya contra ti. Ella ha expuesto su opinión de una forma que no creo que te haya faltado al respeto.
Tengo muy claro que no voy a tolerar insultos ni descalificaciones en este blog, ni de unos lectores contra otros ni de “gente de fuera” contra nosotros, los de siempre. Pero creo que en este caso no se ha producido una situación así. Cada cual, desde su edad y su experiencia vital, ve las cosas de una forma diferente.
Por favor, reconsidera tu decisión y acepta que aquí todos, yo incluída, tenemos la posibilidad de que alguien nos diga “Pues yo no pienso eso”. Pero si no está dicho de una forma despreciativa, ordinaria o insultante, creo que todos debemos aceptarlo, lo que no significa estar de acuerdo.
Anda, mujer, no te enfades. No me gustaría nada tener que intervenir cada vez que alguien no estuviera de acuerdo con alguien.
yo quiero o necesito creer que no son la gran mayoria así, yo no tengo contacto directo con muchos adolescentes, solo con los amigos de mis hijas… y si bien a ratos da un poco de miedo, por lo general no son mala gente.
para mi la “culpa” en este caso nació soltera o es un poco de todos, sin duda hay mucha menos disciplina desde las familias, también menos tiempo y ganas de compartir cosas con los hijos y el sistema educativo… mejor no hablar de él, no por los profesores que como siempre hay de todo, mas bien por el sistema en sí.
entre todos la mataron y ella sola se murió que diría mi madre.
un saludo
No creo que con cada nueva generación en general las personas vengan biológicamente condicionadas en mayor o menor medida que las anteriores generaciones para empatizar, para ser más agresivas, más violentas o más egoístas. Creo que es fruto de la educación, tanto familiar como social. Me refiero a la educación que reciben en casa y los modelos de éxito que perciben en su entorno.
Es cierto que los padres, debido a la coyuntura económica, tienen menos tiempo para dedicarles a sus hijos puesto que ahora que trabajen ambos miembros de la pareja ya no es una opción, si acaso es un privilegio el que la familia pueda permitirse vivir con un único sueldo. Eso, los horarios tan complicados, y la nula capacidad para conciliar vida laboral y familiar, provocan que los hijos tengan menos atención por parte de sus padres que en épocas anteriores. Es un problema de los padres, sí, pero también social.
En segundo término, la actitud de los padres también ha cambiado radicalmente. No hace falta que te explique a ti los casos de padres que van a quejarse al profe porque ha suspendido a su hijo. Antes, eso de es que la profesora me tiene manía no colaba ni de broma, ¿por qué ahora sí? Es un problema de actitud. Pero es solo la punta del iceberg de este problema de actitud paterna: la dejadez en la educación, el consentimiento de todo lo que el crío pida, la ausencia de castigos y de explicaciones de por qué el niño se ha comportado y merece ser castigado, etc. conllevan que se crean con derecho a hacer lo que les de la gana sin miedo a las consecuencias. ¡Si nunca les ha pasado nada! A los de Pozuelo, el juez les castiga a volver a casa los fines de semana a las 10 de la noche, ¡y los padres recurren la sentencia porque les parece un castigo muy duro! Esa pauta de comportamiento por parte de los padres, educa hijos consentidos, egoístas y amorales.
Y en tercer lugar, los modelos que observan que tienen éxito socialmente. ¿Para qué me voy a molestar en estudiar, si un tipo como El Pocero puede ser un empresario millonario y de éxito sin tener ni siquiera el graduado escolar? Y si montar una empresa es muy difícil, siempre nos quedará Gran Hermano, o decir que me he liado con Laporta para salir en DEC. ¿Para qué estudiar? Los casos de éxito que observan son los ejemplos de lo más gañán de nuestra sociedad, personajes incultos, violentos, egoístas, inmorales, etc. Pero tienen éxito, son famosos, tienen mujeres guapas revoloteando a su alrededor y dinero a espuertas. ¿Cual es el mensaje? Está claro.
La banalización del sexo y de la violencia en televisión tampoco sería un aspecto a despreciar, aunque considero que si los padres no filtran lo que ven sus hijos en la tele, no nos podemos escandalizar después ni echarle la culpa a la televisión de que repitan esos mismos patrones de conducta.
En fin, la que está liando Zapatero…
A mí me molesta el que pase lo que pazse, se hable de quien se hable, al final …LA CULPA LA TIENE ZAPATERO.
Como si todo este dejar hacer, esa dejación de funciones paternal, todo el tiempo que los jóvenes tienen que buscar el calor de los de su edad porque en casa TRABAJAN TANTO PARA DARLES COSAS MATERIALES, que no tienen tiempo nada más que para ver reallitys en TV y no para hablar con los hijos.
Eso por una parte, y por otra es una paradoja que si se intenta dar una opinión por parte de la jueventud como ha ocurrido aquí, “los mayores” se piquen un poquito.
Tiene razón Koti, una cosa es opinar y otra no admitir las opiniones de los demás.
Haya paz y concordia, que de la discusión, sale la luz.
Para decir sí bwana no comentariamos.
Que nadie se enfade y opinemos cada uno lo que le pafrezca mejor, sin insultos pero sin enojos.
Un abrazo para todo el que entre a este blog y doble para los que dejan comentarios.
Caliostro,si conocieras a Pimkie, descubrirías que esa última frase era de un pitorreo impresionante. No contra Zapatero en particular, sino de los que fácilmente acusan sin 2 dedos de frente.
Efectivamente, la última frase es un pitorreo enorme. De hecho, viene del programa del Gran Wyoming
Mis hijas rondan la edad que citas, amiga Koti… y en ocasiones me da miedo que se relacionen con ese tipo de personas. He intentado educarlas usando mi experiencia y sentido común, pero veo a mi alrededor como muchos padres faltan el respeto a sus semejantes y se quedan tan panchos ¿cómo quieres que respondan esos hijos?
Sinceramente creo que el embrión de todo se encuentra en la familia, en el cansacio y dejadez de esos padres que creen que consiguiendo todos los caprichos de sus hijos compensa su falta de tiempo. Y sobre todo, la creencia de que jamás somos culpables de los errores que cometemos al educar a nuestro hijo… es tan fácil echar la culpa a los demás (a la sociedad, a las malas compañías, a los profesores, a los políticos, a la suegra…)
Pimkie, he soltado la carcajada con tu última frase.
Besos de una maia.
Caliostro, creo que la última frase de Pimkie era de guasa. Por lo menos yo así la he tomado. Creo que es inútil tratar de desentrañar de quién es la culpa porque Majo, Pimkie, en general todos, vemos que no hay un sólo motivo.
Yo sólo he expresado lo que veo cada día en el ambiente que me ha tocado vivir, el de una profesora de Secundaria. No he intentado encontrar el origen de todo esto, ni decidir si es único o diverso. Creo que nada de eso lo encontraréis en mi post.
Y también creo que gente de malos sentimientos, sin empatía y sin humanidad la ha habido en todas las épocas. Lo que ocurre es que ahora estamos informados al minuto de todo lo que pasa y nos parece que esos malos sentimientos comienzan a edades más tempranas.
Pero, honradamente, no conozco la respuesta al por qué ocurre.
No voy a decir nada nuevo, pero sí me gustaría señalar algunas cosas que ya están en la lista:
a) son muy ciertos los factores externos, tanto sociales como culturales.
b) hay un caldo ideológico-moral que está a favor de determinados intereses, con pretensiones de “ingeniería social”, pero que tiene como efecto secundarios lo no tan deseables que estamos viendo
c) tanto esos padres como esos niños, cada uno en su ambiente, han tenido a su alcance la oportunidad de elegir entre dejarse llevar por la corriente o pensar desde su propio criterio.
d) el determinismo en sus diversas facetas (social, cultural, económico, biológico…) hace ya tiempo que pasó a la pepelera de las ciencias.
Conocí a una pareja que acogió a dos hermanos, hijos de una prostituta que los dejó poco menos que en la calle. Les ofrecieron oportunidades, guías, apoyo… Uno de ellos decidió fugarse, y el otro le dijo: “mira, tú eres mi hermano, pero yo me quedo aquí”. Renunciaron, claro, al acogimiento del primero, que no tardó en visitar la cárcel por tráfico de estupefacientes. El otro no era ningún San Luis (tuvo sus tropiezos de disciplina en el centro), ni tampoco un Gauss (pero aguantaba con paciencia los interminables repasos en casa), pero se hizo su Formación Profesional, se buscó la vida y se independizó. Eligió.
Quizá lo único que nos queda en enseñanza es proponer modelos para aquellos que quieran elegir.
Llevas toda la razón…pero el panorama actual pinta muy mal hasta para los que tienen titulaciones…te podría nombrar el ciento y la madre…pewro seguramente tu también conoceras muchos ejemplos. Lo del tema de la mala conducta, es diferente a cuando yo iba al colegio…antes teniamos mas empatía, pero es que ahora van a hacer el máximo daño…solución: endurecimiento de penas y quitar la malograda ley del menor. Un beso
Son idiotas, ellos y sus padres.
Seguramente también tiene la culpa el gobierno pero son idiotas, ellos y sus padres.
Mis hijas son muy pequeñas (2 y 5) pero ya encuentras padres de críos de la misma edad que permiten que hagan lo que les venga en gana. Y me refiero a enanos de 3 años tomando posesión de un tobogán y echando abajo al que se atreva a subir, ante la mirada estúpida de su estúpido/a padre/madre.
Luego, cumplen los 15 y todo es igual pero a lo burro.
Eso sí, como al Ayuntamiento de turno le entre la ventolera y no permita hacer botellón se quejan de que no tienen nada que hacer, que sin beber no pueden hacer nada…
Bueno Koti, creo que este comentario enlaza con él hiciste a mi post. No olvides que a los 15, los chicos no aún no han madurado. Para mi las reacciones que observas no reflejan sino su falta de madurez. Al fin y al cabo empiezas a madurar cuando eres capaz de predecir las consecuencias de tus actos. En cambio las chicas a los 15 han madurado más por lo que son capaces de ver cosas que nosotros ni de lejos.
Pero estoy de acuerdo con que los padres tienen mucho que ver con todo esto. A mi no preocupa con que un chaval de 15 años se líe a tirar piedras a una farola. A mi lo que me preocupa es ver a su lado a su padre jaleándole.
A mí si que hay algo que me resulta curioso y es la casi total preponderancia masculino/violenta en las actitudes que nos cuenta Kotinussa, refiriéndose a algo que ocurría en su clase. Imagino que la misma tendrá una representatividad media, no creo que los chicos se los hayan mandado del módulo de psicópatas de carabanchel para hacer un experimento, je, je…
Digo yo que, si fuera por mera influencia social y cultural, deberían de haber más chicas “malas”, ejem, dicho sea esto con las máximas prevenciones. Podríamos traer a colación algún tipo de determinismo biológico. Acerca de ello ya hay buenos e interesantes libros, trabajos, etc y a estas alturas ya resulta un tanto ingenuo sostener que mujeres y hombres venimos al mundo igualmente dotados.
Pero creo que hay un dato que concilia tanto a la genética diferenciada como a los partidarios de la educación recibida. Se trata de algunos hombres buenos, ejem, en este caso chicos buenos. Intimidados quizá por sus compañeros, sintiéndose en una posición dificil por tener que convivir con ellos, reflejan, como la esperanza blanca que son, el buen hacer de unos padres en unos hogares civilizados. Siempre se puede elegir, digo yo, pero te lo tienen que haber dicho antes.
Saludines.
Aunque me tachen de machista, la realidad es que la mujer madura antes que el hombre y es mucho menos violenta. A la hora de matar ellas eligen el veneno, nosotros el garrotazo. Y en cuanto a las estadísticas a fecha de diciembre de 2008 había en España 58296 hombres por 5221 mujeres.
Parece ser que la testosterona tiene mucho que ver con la curiosa preponderancia masculina/violencia. Si a eso se le sumas la falta de madurez, el cóctel es explosivo.
Números: Efectivamente, se trata del borrador que te comenté que tenía escrito desde hace unos días y no me decidía a publicar porque es bastante deprimente. Hay temporadas en que soy capaz de abordar cualquier tema en el blog desde la ironía y el buen humor, pero a ratos me noto pertinazmente negativa. Y tampoco quiero caer en ese hoyo y no poder salir. Por eso tenía el post retenido. Pero al final la situación me ha podido.
Frankie: Me consta que en muchos institutos las chicas son iguales o peores que los chicos. Yo puedo hablar con conocimiento de causa sólo de nuestros 305 alumnos, y entre ellos y en los siete cursos que llevo allí todavía no hemos tenido casos de chicas que peguen a otros, que manifiesten disfrutar con escenas de violencia o que se rían de la desgracia ajena. Fíjate que ni siquiera una de ellas se ha hecho merecedora de la clásica expulsión de tres días a su casa por acumulación de amonestaciones.
Es cierto que algunas se dejan llevar por la ordinariez en las maneras o el lenguaje soez de algunos compañeros, pero nada más. Lo peor que han hecho hasta ahora es no estudiar o utilizar sus encantos femeninos para tener a los tontainas de los chicos alelados, enfrentados unos con otros o distraídos de sus obligaciones. Y eso sólo algunas de ellas.
Y sí, como dejé escrito en el post, también hay chicos estupendos, pero prefieren aislarse acobardados en cuanto surge una polémica de este tipo.
Me molesta soberanamente la perdida de valores de nuestra sociedad actual, donde todo está permitido, donde la educación brilla por su ausencia, y las nórmas básicas de urbanidad, solo son propias de abuelos, e incluso pueden llegar a estar mal vistas. Me hacen sentirme como el pitufo verde entre los pitufos azules.
Pero eso si, mis hijos están siendo educados en esos “supuestamente obsoletos” valores de urbanidad y educación con los que me educaron a mi. No se les permite pedir algo sin usar el “por favor y el gracias”, no se les permite “no ceder el paso a una persona mayor”, no se les permite “emitir un apelativo descalificativo referido a otra persona”.
El bombardeo medíatico, consumista, falto de valores y de principios morales, es duramente batallado durante las tardes que paso con ellos. Por cierto que se han llevado 15 agotadores días reclamando una Fiesta de “Jalogüin”. A lo que su Madre ha contestado invariablemente: “Haloween es una tradición importada y en esta casa no se celebra, vamos a celebrar los Santos y los Difuntos”. A lo que ellos con cara de estar siendo maltratados verbal y psicológicamente replicaban: “Joooo, mamá ESO ES UN ROLLO, que lo de LOS MUERTOS ESOS no lo celebran nuestros amiguitos.”
a ver, bien es cierto que hay una etapa en que los chicos “tenemos” que afianzar nuestra… “tontería” con bromas algo escabrosas y si además son de mal gusto mejor que mejor, pero luego, un poco más creciditos o más calvos, comprobamos que la capacidad que tiene nuestro estómago de soportar aberraciones no está a la altura de la que tiene nuestra lengua para escupirlas y además nos damos cuenta que ser un poquito sensibles hasta puede ser agradable,
lo que sí observado en algunos chavales generalizando, son más rasgos intolerantes, individualistas, autoritarios y xénofobos de lo que teníamos nosotros, pero también es verdad que me resulta dificil juzgarme a mi mismo hace 35 años y por muy imparcial que quiera ser seguro que soy demasiado generoso conmigo mismo, amén de que tendemos a ser lo contrario de lo que nos molesta,
siempre se ha dicho que despues de una generación progresista viene una reaccionaria o que despues de una autoritaria viene otra más liberal y viceversa,
como padre de dos adolescentes de ambos sexos, reconozco que algo de razón tienes, y a pesar de que estoy plenamente convencido de que podía haberlos educado mejor, no soy indiferente ante sus actitudes o comentarios, sé decir que no, ejerzo de padre y no de amigo y les hago ver que ellos son los responsables de lo que hacen. pero no es menos cierto, que podía haberles dicho más veces “no” y que más de una vez me he arrepentido de no ser más inflexible a la hora de decir que no podían ver ciertas series, por ejemplo las estúpidas “aida” o “física y química”, por poner algunos ejemplos,
pero a pesar de todo, son responsables -mas de lo que yo fuí-, respetuosos con los demás -más de lo que yo fui- y en general buena gente, al igual que los chicos y chicas de su entorno. cuyo perfil es el de chavales de barrio, estudiantes de la pública y de clase media-baja.
yo que respondo al mismo perfil, me niego a admitir que esta generación de chavales sea peor que la mía, que aunque tu no lo hayas dicho, sí que lo escucho más veces de las que me gustaría oirlo.
un beso koti y perdona por la extensión
Te admiro, Koti, por ver lo que ves y seguir adelante, por vivir lo que vives y no perder la fe, y, en resumen, por seguir volcada en cuerpo y alma con una profesión tan arriesgada como la tuya.
Por desgracia, casi todos mis amigos profesores están en las mismas. Hay diferencias, claro, pero la esencia es la misma: sus alumnos son cada vez más insensibles.
Un amigo, antes de abandonar la secundaria e irse a la universidad, trató de erradicar un foco de alumnos y alumnas nazis que tenía en una clase. Obedecían ciegamente al líder. Intentó ponerles American History X, pero la reacción era la misma que la de tus alumnos: carcajadas y vivas. De mensaje social, ni hablamos. Después consiguió que expulsaran al cabecilla del grupo, pero los padres reaccionaron a la tremenda (para eso era un colegio de pago) y casi lo expedientan a él.
Otra amiga eligió la vía didáctica. Ya que tenía un fascista en ciernes, y que el muchacho leía, decidió proporcionarle lecturas. Por lo menos, tuvo un fascista concienciado que había leído a Onésimo Redondo, a José Antonio y a Jaime de Andrade.
Realmente yo no se de quien es la culpa, si de la sociedad, de los padres, de los profesores, no creo que se pueda culpar a nadie, y a la vez nadie esta libre de culpa. Es un tema complicado y mas que eso, es preocupante, me da miedo pensar que será de nosotros, el dia de mañana cuando estos pequeños monstruos sean los que gobiernen, los que trabajen, lo que nosotros somos ahora, adultos. En verdad da miedo. Lo peor para mi es que se han perdido los valores, se ha perdido el respeto a todo.
De pequeñitos, al menos yo, y mis hermanos y mis amigos, y la gente con quien me relacionaba, teniamos claro lo que estaba bien y lo que no. Hoy en dia dudo mucho que estos niños sepan diferenciar eso.
Besos.
Cito: “Yo soy yo y mi circustancia” Ortega y Gasset
Os voy a contar una historia de esas que leíamos en la clase de lectura, allá por el pleistoceno…
Iban a ajusticiar a un in dividuo, en tiempos de los romanos, le dejaron despedirse de su madre, y cuando ella creía que la iba a besar, el hombre le mordió en una oreja y le dijo.Si me hubieras criado para que no me sirviera de la violencia, ahora no estaría esperando mi ejecución.
Y como no me enseñaste a respetar a nadie, tampoco puedo respetarte a tí.
Está lloviendo en Vigo, pero menos mal que tenemos al culpa ble :ZAPATERO.
Este hombre se niega a confesar su participación en la muerte de Kennedy con la excusa de que de aquella él no había nacido. Qué morro,no ?
Y respecto a los adolescentes, como su nombre indica, proviene de “adulesco” el que necesita, el que carece…
Y si esos huecos carenciales no se llenan, si los adultos pretenden ser coleguitas de los chicos, que se puede pedir.
Amiguetes y colegas ya tienen, necesitan padres que sepan serlo y profesores que sean maestros.
Ya que Caliostro cuenta un cuento, yo también…acordaros del arbolito que cuando está tierno se puede enderezar y crece recto pero cuando ya tiene bastante corza, se puede quebrar en lugar de llegar a enderezarlo.
Ah, y claro que hay que revisar la ley del menor. Ni como en Gran Bretaña y USA, ni tan permisiva como aquí.
Saludos a todos y que no haya enojo cuando precisamente hablamos de la no violencia.
Sin quitarles responsabilidad a los adolescentes sí que considero que mucha culpa la tienen los propios padres no ya sólo por su dejadez a la hora de educarlos sino, también, por dar ejemplo justamente de mala educación, xenofobia y justifiación de la violencia. Cuando oigo a madres y padres desproticar de los gitanos delante de sus hijos, empujándolos a considerarlos como indeseables, cuando veo a padres y madres que justifican y exigen la pena de muerte, cuando veo a padres y madres responsabilizando a otros de sus errores, saltándose normas “porque yo lo valgo”, viviendo a todo trapo por “no ser menos” etc…, no puedo evitar pensar en qué ideas están metiendo en las cabezas de sus hijos. A muchos se les llena la boca con la educación y a la hora de ponerla en práctica parece que se les olvida y la mayoría de las veces cala más un ejemplo que mil palabras.
Creo yo, humildemente, claro
Besos
Gracias por comentar a mi blog y perdona que lo haya leído ahora…respecto a Agora, no sabria decirte si la historia que ahí nos cuentan es del todo cierta, es lo que nos muestran y no hay más.También decirte que hay muchos libros que se centran en el personaje de ella, Hipatia y concuerda en mayor o menos detalle con la pelicula, pero respeto tu experiencia en el tema y lo dejamos como una película mitad fición mitad “histórica”.
Con el tema que ahora nos muestras…bueno si un profesor en el aula, que es su espacio donde tiene(o debería)todo el poder y autoridad y lo pierde…los alumnos aprovechan esa debilidad y se crecen asalvajandose y arrastrando con todo.No hay que hecharle la culpa a la libertad que ahora tienen sino a la educación que no tienen porque no la reciben.¿Es cosa de los padres o de los profesores?es cosa de la raíz que le permita a ese chaval aboserver esa educación sea cual sea el medio, aunque lamentablemente más veces la aboserven de la calle…hay es donde hay que poner barrera e hincar hasta consegir dar con la fórmula que acabe con esto.
Besos y perdón por extenderme mucho.Saludos.
Realmente no imaginaba que este post iba a desencadenar tantos comentarios. Como le había contado a Números, lo tenía escrito desde días atrás, sin decidirme a publicarlo porque, entre otras cosas, consideraba que ya se había escrito bastante sobre este tema.
Nykaa: Sólo una precisión a tu comentario. No es que el profesor “pierda” el poder y la autoridad en el aula, es que desde hace años la Administración ya no le permite tener ni uno ni otra. Ahora mismo, la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA) tiene un pleito con la Consejería de Educación a causa de que cualquier suspenso recurrido por parte de los alumnos es fallado inmediatamente a favor del alumno. Según la ley, esos exámenes y esas notas deberían ser revisiados por una comisión, pero la Consejería se niega a dar los nombres o cargos de las personas que forman esa comisión, sencillamente porque no existe. Si el alumno sabe que cualquier reclamación que haga va a ser resuelta inmediatamente en su favor, dejando el criterio del profesor, que es quien lo conoce, quien ha seguido su trabajo diario y quien ha corregido sus exámenes, sin validez ninguna, ya te puedes imaginar qué poder o autoridad pueden ver los alumnos en nosotros. No sé lo que ocurre en otras comunidades, hablo de lo que pasa en Andalucía, que es el caso que conozco a la perfección.
A los alumnos ni siquiera les vale el criterio de que tenemos unos conocimientos de los que ellos carecen, pues yo he sido testigo de como alumnos de ESO y Bachillerato han manifestado tranquilamente a algunos profesores que no se creían lo que estaban explicando. Y me refiero por ejemplo a que no se creían que existía un movimiento llamado “dadaísmo” (les sonaba a cachondeo) o a que Eratóstenes, en el siglo III a. C. pudiera calcular con bastante exactitud el tamaño de la tierra, sin ningún utensilio tecnológico, sino simplemente usando la trigonometría.
Aquí tienes otra perla para tu colección: en dos grupos de segundo de secundaria (es decir, criaturitas de trece años), explicando, al hilo de la lectura del “Cuento de Navidad”, las denuncias de Dickes sobre las condiciones de las clases bajas. Más datos: instituto rural, de zona no especialmente boyante (entre algunos gremios, considerado el origen de la mano de obra mñas barata de la provincia). Pues indiferencia y comentarios despectivos por parte de las tiernas criaturas, que incluso sueltan: “pues el que quiere trabajar, encuentra trabajo”, con la que está cayendo. Hubo un momento en el que hasta dudé sobre quién tenía sueldo fijo de por vida y quién no sabía qué le deparaba el futuro. Les importa un c*jo lo que le pase a los demás, aunque les pueda ocurrir a ellos algún día. Falta total de empatía con el sufrimiento ajeno.
A su edad, nos contaban de oídas y con cuatro datos el sufrimiento en el Tercer Mundo y se nos encogía el ombligo. Cierto es que, al tocar el timbre, se nos pasaba, y que generacionalmente no hemos hecho un mundo mejor. Pero, ¿qué cesto nos espera con estos mimbres, si encima tenemos las manos atadas para tejerlos?
Perdón, quise decir “Dickens”.