Calvario burocrático

1 de septiembre de 2007. Kotinussa pasa de depender de la Administración General del Estado a hacerlo de la Junta de Andalucía. Nos aseguran una y mil veces que no habrá ningún problema, pero que tengamos en cuenta que el primer año será un poco de transición y ambas partes debemos ser pacientes con la otra, porque hay muchas cosas que resolver.

Para ese momento, Kotinussa tiene ya cinco trienios, y va camino del sexto. Pero en cuanto empieza a pagarle la Junta de Andalucía deja de cobrarlos, ya que la Junta no tiene constancia de que esos trienios existan. Ante la correspondiente reclamación, nos piden más paciencia y nos aseguran que ¡por mayo! todo estará resuelto.

Por otro lado, parece que las administraciones entre sí no se comunican, pues soy yo la que tengo que demostrar la existencia de mis cinco trienios. A pesar de la abundante documentación que tengo, nada de eso vale. Necesito un papel llamado “anexo 1″, con el reconocimiento de servicios prestados, pero nadie en el Ministerio parece saber dónde puedo obtenerlo. Después de meses de llamadas telefónicas, encuentro a una persona que me dice que me puede hacer el papel donde figure del año 1999 en adelante, pero antes de esa fecha en ese departamento no tienen ninguna información. Tampoco sabe quién puede hacerme el anexo 1 desde el año 1991 a 1999. Unos diez días después recibo el anexo 1 correspondiente del año 99 en adelante, y otros diez días después lo vuelvo a recibir con una cartita informándome de que el primero no valía porque se habían equivocado al hacerlo. Los comparo y, efectivamente, en una columna donde debía figurar la cifra 10, habían puesto 8.

Sigo haciendo llamadas a todo el Ministerio como una loca, investigando en todos los departamentos y servicios. Al mismo tiempo, voy a la delegación de Educación de la Junta de Andalucía en Cádiz y los pongo como los trapos, porque no es de recibo que en estos tiempos de informatización, e-mails y demás todo tenga que transcurrir de esta forma. También les llamo ineptos y vagos, porque me están obligando a hacerles su propio trabajo.

Repasando toda mi documentación, veo que mi hoja de servicios y mi nombramiento está firmada en 1991 por una tal A. C. Afortunadamente esta señora todavía no se ha jubilado, afortunadamente lo comento con una compañera que fue directora del instituto y me dice que es una mujer muy eficiente y que ella tiene su teléfono.

Llamo a la tal A. C. y ¡bingo!, en su departamento me pueden hacer el reconocimiento de servicios prestados de 1991 a 1999. Al cabo de unos días recibo el papelito correspondiente y, por fin, el 20 de noviembre de 2008 llevo los dos documentos a la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía en Cádiz. Me aseguran que está todo correcto. Como las nóminas se cierran el 5 de cada mes y faltan quince días, no creo que estos sacrificados trabajadores tengan tiempo suficiente para que pueda cobrar los trienios (con efectos retroactivos) en la nómina de diciembre, así que me resigno a esperar hasta enero.

El viernes 23 de enero recibo una llamada en casa, en horas de trabajo (sería demasiado que sus neuronas hubieran caído en la cuenta que un profesor de instituto, a media mañana, está en su lugar de trabajo y no en su casa). Por casualidad me encuentro en la cama con gripe y me informa que a ambos documentos les falta el sello de pie de firma del Ministerio. Están firmados pero no sellados, por lo que, según sus palabras textuales “los ha podido hacer cualquiera”. Han tardado dos meses exactos en darse cuenta. Así que tengo que recogerlos en la Delegación, enviarlos a Madrid al Ministerio para que me pongan el sello, esperar a que me los devuelvan por correo y volverlos a llevar a la Delegación de Cádiz.

Después de alabar al funcionario por su perspicacia al tardar dos meses en darse cuenta de la falta de un sello en un documento que él previamente había dado por válido, y comentarle que, por si no se ha dado cuenta, me ha llamado posible falsificadora y autora de un fraude, envío a alguien a recoger los papeles. Por lo visto, el que existan como otros 20 documentos oficiales que demuestran que trabajo para el Ministerio desde 1991 no descarta la idea de que, sin necesidad, se me ocurra falsificar los papeles. Mientras tanto llamo a Madrid al Ministerio y también les alabo por la eficacia de enviar unos documentos sin sellar. La chica que me atiende, creo que verdaderamente avergonzada por todo lo que está pasando, me dice que le envíe los papeles inmediatamente, que me los sellará.

Con un poco de suerte cobraré los trienios a finales de marzo, puesto que es imposible, entre tanto vengo y voy, que todo esté resuelto antes del 5 de febrero. En ese mes me encontraré en la nómina con un gran pastón de atrasos, lo que también me perjudica, puesto que un dinero que tenía que haber cobrado en tres ejercicios distintos se acumula en uno, perjudicándome a la hora de pagar el impuesto sobre la renta.

Mientras tanto, mis compañeros llevan desde que empezó el curso (cuatro meses) sin cobrar todavía el complemento que les corresponde como tutor o jefe de departamento. Los ultraocupados funcionarios de la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía en Cádiz no han tenido tiempo de meter el dato en la nómina. Al mismo tiempo, el programa informático que hace las nóminas decide cada mes cuánto nos van a retener a cada uno a cuenta del IRPF, (a mí ahora mismo me están reteniendo la burrada del 25%), de forma que cuando llegue mayo esté lo más equilibrado posible lo que tengo que pagar con lo que me han retenido. Pero claro, esa es la opinión de la Administración, no la mía, puesto que yo no estoy de acuerdo en pagar mis impuestos por anticipado (lo que tengo que pagar en junio de 2009 me lo empezaron a retener en enero de 2008, 18 meses antes). En resumen, cada mes cobro una cantidad diferente, que no puedo tener prevista porque lo decide una máquina, que lo mismo me retiene un 25% que al mes siguiente un 11%.

Menos mal que, como dice nuestro cacique Chaves, estamos inmersos en la segunda modernización de Andalucía. Supongo que puedo darme por satisfecha de que no me paguen en especie con sacos de garbanzos, piezas de tela y cosas así.

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Tal día como hoy, hace un año: Paridad de paridades, todo es paridad

  1. 25 Enero 2009 a las 9:40 pm | #1

    Kafka redivivo.
    Me sigue asombrando tu capacidad de lucha.
    Pero ánimo, no desfallezcas, que la situación siempre puede empeorar.

  2. Amy
    26 Enero 2009 a las 4:59 pm | #2

    Jajaja Koti me hace mucha gracia, no porque todos no pensemos que los funcionarios son precisamente eso que describes, sino porque lo dices precisamente tú que eres funcionaria y que seguramente de ti, otras personas, con otros intereses y en otras situaciones habrán pensado exactamente eso de ti. Cosa (antes de que te pongas a la defensiva) que es inevitable por la sencilla razón de que los funcionarios gozan del respeto a los derechos laborales que deberíamos disfrutar todos y que sin embargo en la empresa privada ni se disfrutan, ni se saben que existen. Sin embargo tú quieres dar a entender que eso sólo pasa con los funcionarios que dependen de la junta de la que ahora mismo tú también dependes.

    Con respecto a lo del irpf, te lo digo para tranquilizarte, te diré que independientemente cuando sea la fecha en que cobres lo que te pertenece, el año de devengo será el que corresponda, con lo cual no tendrás que pagar más por haberlo cobrado todo junto. Decirte que el hecho de que nos retengan mes a mes el tanto por ciento estipulado en las tablas de la ley del irpf para que en mayo no te salga a pagar no es algo arbitrario de un programa de nóminas o de una junta de andalucía caprichosa en manos de un cacique sino que es algo que te ocurre a ti, me ocurre a mi y a todo hijo de vecino al que le calculen correctamente el irpf. Y no es que pagues por adelantado, es más bien que si pagaras en mayo del año en curso correspondiente, pagarías por año vencido con un aplazamiento de seis meses, ya que lo que presentas es la declaración del año anterior al que nos encontremos en ese momento.

    Con esto, no estoy defendiendo a Chaves ni mucho menos, nada más lejos de mi intención, lo que pasa es que creo que son cosas muy diferentes los dos casos que plantesas: la poca productividad de los funcionarios y las reglas por las que se calcula el impuesto de la renta, con el hecho de que no te guste la administración de Chaves en la junta. Con Chaves y sin él, esos problemas los seguirías teniendo, quizás otros no, seguramente, pero esos apostaría el cuello a que sí.

  3. 26 Enero 2009 a las 8:05 pm | #3

    Querida Amy: Siento no estar de acuerdo contigo en varias cosas.
    - En primer lugar, me quejo no sólo de los de la Junta, sino también de los del Ministerio, que mandaron los documentos sin sello.
    - En segundo lugar, yo también soy funcionaria, pero nadie puede tener quejas de mí en ese sentido, pues siempre he hecho mi trabajo en tiempo y forma. Nunca he dejado actas sin firmar, y he puesto mi firma y sello en cada boletín de notas de cada alumno en todas las evaluaciones cada vez que he sido tutora. Nunca he tenido a nadie esperando más de un año por un documento, ni nada parecido.
    - En tercer lugar, dices que nosotros disfrutamos de “respeto a los derechos laborales”. ¿Te parece que eso cuadra con que lleven cuatro meses sin pagarte un trabajo que estás haciendo? Cuando yo empecé a dar clase, no cobré ni un duro hasta el cuarto mes, y es muy corriente que los interinos trabajen meses y meses sin que les paguen. Tanto, que se ha generalizado la costumbre de que los secretarios de los institutos les adelanten dinero para que puedan ir viviendo.
    - En cuarto lugar, esa primera vez que trabajé cobré los meses de octubre, noviembre y diciembre de 1991 a fines de enero de 1992, y no me respetaron eso que cuentas de que el año de devengo será el que me corresponda y no en el que he cobrado. Cuando pedí certificado de retención de haberes separado para cada año me vinieron a decir que no estaban para perder el tiempo en esas pamemas y tuve que pagar por 1992 más impuestos de los que me correspondía pagar. Me consideraron ingresos de 1992 tres meses de sueldo que correspondían a 1991 con una paga extraordinaria, además). Lo sé porque me tomé el trabajo de calcularlo y aunque ya no me acuerdo de la cantidad, sé que me perjudicó. Por la misma época, a una amiga mía que empezó a trabajar en Hacienda le hicieron lo mismo. La primera vez empezabas a cobrar a los cuatro o cinco meses de empezar a trabajar. Y mientras viviendo del aire, o sea, dinero prestado por tus padres.
    - En cuanto a la fecha de pagar los impuestos, si la fecha para pagar es mayo o junio de cada año, yo quiero pagar mis impuestos en esa fecha, independientemente del año al que se refiera, y no antes. Si pagas por renta, forzosamente tiene que ser por año vencido y no por adelantado. Que adelanten la fecha de la declaración de renta a enero y febrero si quieren, pero para eso tendrían que ser más eficientes en el trabajo y enviarte tu retención de haberes y todo el resto del papeleo mucho antes. Y lo mismo los bancos.
    - En cuanto al cálculo de lo que te retienen, no es misión de nadie arrogarse la decisión de que a la hora de pagar yo salga más o menos al día. Que me digan lo que debo y lo pago todo inmediatamente. Ya digo que no considero necesario esperar hasta junio. Por mi parte, que lo adelanten a febrero si quieren.

  4. Amy
    27 Enero 2009 a las 10:08 am | #4

    Yo te puedo asegurar Koti que por mucho que tú encuentres vulnerados tus derechos laborales en la administración, podríamos encontrar vulneraciones más fraudulentas en la empresa privada y no quiero decir con esto que haya justificación para que en la administración existan estos hechos, no es de eso de lo que se hablaba, yo hablaba del por qué la gente normal piensa que los funcionarios se tocan las narices al comparar sus (la de los funcionarios) condiciones de trabajo con las suyas propias. Porque de existir vulneraciones en el peor de los casos siempre podéis exigir que no ocurran aunque ni caso os hagan en el peor de los casos, ya que en el mejor de los casos si te quejas (en la empresa privada) en según qué cosas lo único que consigues es que no te renueven el contrato, eufemismo contemporáneo de lo que es en definitiva un despido.

    Te decía que no te pusieras a la defensiva con aquello de que otros habrán pensado eso de ti, precisamente porque sé, después de leer tanto tiempo tu blog que eres muy cumplidora con tu trabajo, pero comprenderás que eso no quita para que la gente piense lo que quiera. Yo por ejemplo cuando estaba estudiando pensaba que los profesores se tocaban las narices si después de hacer un examen no me daban la nota en la clase siguiente que tenía con ellos…jajajajaj…la impaciencia me perdía.

    Y por último tus apreciaciones sobre la ley del irpf, las leyes no son lo que deberían ser, ni lo que queremos que sean, sólo lo que está escrito y ésta no es que permita hacer esos cálculos sobre las retenciones para no tener que pagar cuando llegue la fecha de la declaración sino que el retenedor puede incurrir en faltas si así no lo hace. La ley sólo permite retener más de lo estipulado si así lo pidiera el interesado a su empresa. Quizá una buena propuesta de reforma sería permitir que el interesado pudiera pedir una retención más baja si así lo requiriese y cumpliese con determinados requisitos, como por ejemplo tu situación en la que se te haría complicadísimo no declarar lo realmente ganado, ya que son ellos los que te pagan.

    En cuanto que la funcionaria de turno no quiera hacerte el certificado de haberes como la ley especifica, volvemos a un problema de productividad de los funcionarios, algo que no es nuevo y que debería solucionarse. Quizá una buena solución al problema es que vosotros mismos les pongáis las pilas a aquellos que las tengan descargadas.

  5. 28 Enero 2009 a las 2:47 pm | #5

    Y como admirp yo al personal que lucha contra la administración y lucha y lucha.

  6. Zafferano
    31 Enero 2009 a las 12:57 am | #6

    Ay Koti, que me he puesto de malhumor! Te diré que tu historia me ha recordado los problemas con mi empresa. ¿Te acuerdas de aquel post sobre la vida laboral? Pues al final, gracias al buen hacer de mi empresa, han desaparecido dos años que yo he trabajado día tras día. Se han volatilizado, no existen, no están. Así que en lugar de 27 años trabajados, sólo figuran 25. No te explico los motivos porque me extendería demasiado, pero lo cierto es que no tengo nada que hacer, a no ser que vaya a inspección y denuncie. Resumen, estamos rodeados de ineptos!

    Un beso muy grande!

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