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Archivo para Agosto 2008

Cada mes tiene lo suyo

31 Agosto 2008 kotinussa 8 comentarios

Hay muchos meses con mala fama. Empezando por Enero, como si el pobre mes tuviera la culpa de que tanta gente se haya metido en gastos totalmente estúpidos y supérfluos sabiendo, como saben, lo que va a pasar después, y a pesar de ello se tiren como lobos a las rebajas de artículos totalmente innecesarios para tirar lo que queda de invierno.

Luego Mayo, con las alergias y las primeras comuniones, cuando nadie obliga a nadie a celebrarlas más que una boda.

Junio, con la lógica recogida de calabazas de quien antes no quiso dar un palo al agua durante nueve meses; y el hecho de que nos entre un ataque al vernos en nuestro color natural cuando nos asomamos al espejo de un probador de una tienda.

Septiembre, con el síndrome postvacacional y los supuestos cientos y cientos de euros de gastos por niño para volver al colegio. Y todo porque la niña se empeña en llevar todos los cuadernos a juego según diseño de Ágata Ruiz de la Prada y un modelito diferente para cada día. Y el niño tiene que estrenar el último modelo de teléfono móvil, que maldita la falta que le hace (además de tener prohibido llevarlo al colegio), para epatar a los amigos. Eso sí, a pesar de que oyendo a la gente te parece que van a pasar las familias tres meses sin comer por culpa del colegio, casi todo el mundo gasta algo empezando una de esas absurdas colecciones de fascículos que aparecen por estas fechas. Este año, de momento, la consabida maqueta de barco, una colección de rosarios y otra de abanicos con temas de obras pictóricas famosas. Y eso que el mes de los fascículos todavía no ha empezado.

O Diciembre, cuando parece que nos obligan con una pistola en la sien a efectuar unos gastos totalmente innecesarios para celebrar unas fiestas que, en el fondo, nos importan un rábano.

Pero en mi ranking particular, Agosto se lleva la palma. Y no porque sea el mes de las caravanas en carretera, de los múltiples chascos en esas vacaciones que llevamos esperando todo el año o de la masificación y la falta de servicios en todos lados, sino por ser el mes de las fiestas populares más estúpidas, indignantes y demostrativas de que en muchos pueblos de España, todos sus habitantes juntos no llegan al coeficiente intelectual de un atún.

Existen fundamentalmente dos tipos: una es correr delante de un toro, preferiblemente borracho (el corredor), con grandes posibilidades de sufrir cornadas, caídas fatales que ocasionen paraplejias y otras minusvalías y hasta la muerte, dándose el caso que no sólo no se impide sino que hasta se anima a participar a los niños.

La otra consiste en tirar (literalmente) miles de kilos de comida. Oigo hablar cada año (porque me niego a ver las imágenes una y otra vez) de la célebre tomatina de Buñol, pero en estos últimos días he podido comprobar que la estupidez está mucho más extendida de lo que parece, y he podido comprobar que en otros pueblos la gente también se tira miles de kilos de tomates o de uvas (racimos enteros) antes de acabar revolcados en el suelo en una masa repugnante, aparte de la falta de sensibilidad que supone tirar comida en este mundo donde la gente muere de hambre y donde millones trabajan de sol a sol para que cultivar esa comida por un precio mísero. En otro lugar de España, de cuyo nombre no quiero acordarme, se restriegan unos a otros miles de merengues, entre gran algazara y diversión.

Y para esto esperan todo un año al maldito agosto. ¡Qué país!

Hombres-anuncio

26 Agosto 2008 kotinussa 4 comentarios

Hace 25 años, una amiga, licenciada en Historia de América, que vivía en el mismo Colegio Mayor que yo, hizo una tesina sobre el Monte de Piedad como institución de beneficencia en el Méjico del siglo XVIII. Ganó una beca para viajar al país y volvió impresionada por las colas que veía cada mañana al llegar, en las que se apretujaban personas que iban a empeñar una plancha, una cafetera, o cualquier otro humilde enser de la casa.

Hace unos días he recordado esta historia al pasar por las calles del centro de Madrid (Arenal, Preciados, Carmen, etc…) y quedarme sorprendida por la extraordinaria proliferación de hombres-anuncio (todos negros o hispanos) que circulaban por aquellas calles como reclamo para el empeño o la venta de oro y alhajas. Supongo que esto no es nuevo, pero nunca los había visto en tal cantidad. Ibas literalmente tropezándote con uno cada tres pasos. Daba una sensación de pobreza y miseria en el ambiente mucho mayor que el ocasional pedigüeño que reclama unas monedas con un cartelito mientras nos enseña su pierna cortada.

Mientras tanto, las tiendas a reventar, las terrazas llenas, los restaurantes abarrotados, y a mi hotel (cuatro estrellas) no dejaban de llegar continuamente familias enteras dispuestos a pasar varios días de gastos constantes. Y no tenían precisamente aspecto de gente opulenta, sino bastante corriente.

Ya se sabe que en tiempos de miseria hay siempre quien hace su agosto, pero me dio la impresión que, en parte, la gente no está por reducir el plan de gastos al que está acostumbrado, aun cuando la situación haya cambiado.

Por añadidura a la imprevisión, la ineficacia y la ineptitud de los políticos (1), el ciudadano normal se queja, patalea, pero es incapaz de reducir gastos inútiles a los que apenas se había acostumbrado en tiempos muy recientes, olvidada ya la gran parte de su vida en la que vivió de forma mucho más austera.

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(1) No olvidemos que hace muy pocos meses Solbes vendió a un precio bastante barato una cantidad enorme de las reservas de oro del Banco de España. A los pocos días el precio del oro subió enormemente, con lo que de inmediato perdimos varios miles de millones sin ninguna justificación ni necesidad.

Tal día como hoy, hace dos años: Entierros “dos rombos”

Sigo aquí, aunque no lo parezca

19 Agosto 2008 kotinussa 9 comentarios

Después de leer el último post de Raquel, he sido consciente de que llevo un mes sin aparecer por aquí, y sin una palabra de justificación. Habrá quien haya pensado que había abandonado el blog, habrá que habrá pensado que estaba enferma o vaya usted a saber qué. Al mismo tiempo, soy consciente de que “”El cuaderno de apuntes” no es tan importante como para que ni siquiera a una veintena de personas se les haya detenido el corazón pensando en las posibilidades, sobre todo ahora en verano, en que mucha gente tiene sus blogs casi parados por las vacaciones.

Pero, de todas formas, quiero pedir disculpas por desaparecer un mes sin dar explicaciones. Y es que no las hay. Bueno, las hay, pero no son como para estar orgullosa. Estoy vaga, simplemente. Echaba en falta unas vacaciones haciendo el vago absolutamente. Y  ahora, para colmo, estoy fuera de casa, lo que altera nuestro ritmo de vida un poquillo aunque no queramos. Se me pasan días sin leer los periódicos, los políticos (mi gran fuente de materia prima) están de vacaciones, aunque algunos siguen diciendo tonterías a pesar de todo…

En fin, que cuando pasen los calores, que este año me tienen la tensión por los suelos y todo el día tumbada en el sofá, estaré de nuevo con vosotros. Me quedan sólo 12 días de vacaciones y quiero exprimirlas al máximo.

Un saludo al todo el mundo. Nos leemos de nuevo en pocos días.

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