El cuaderno de apuntes

Gentilicios e igualdad

Posted by: kotinussa on: 14, Junio, 2008

Con todo lo que han escrito y se han carcajeado de la ministra de Igualdad, no quiero resultar pesada y poco original insistiendo en el tema, aunque a mí personalmente me hizo mucha más gracia lo de “señorías diputadas y señoríos diputados” que lo de “miembra”, que es la palabreja por la que le ha dado a todo el mundo. De forma que en lugar de seguir hurgando en la herida comentaré a mi querida ministra a partir de otros caminos secundarios todavía poco hollados.

En primer lugar, me invade una gran alegría porque, desde que mi Carmen Calvo desapareció del mapa, mis post dedicados a los políticos estaban muy alicaídos. Maleni, con esa cara de pocos amigos que luce siempre, aunque ofrece frases antológicas, parece capaz de arrancarte la nariz de un mordisco en cualquier momento, y no hace gracia diga lo que diga.

Me duele, eso sí, que la cuota de ministras bufonas se complete siempre a costa de andaluzas, por la parte que me toca. Y en este caso, para más inri, tanto Maleni como Bibiana son de la provincia de Cádiz, aunque afortunadamente de otras ciudades diferentes a la mía, que todavía hay clases.

Pero hay que reconocer que el sentar en el banco azul a un puñado de zoquetes de la comunidad más tercermundista de España proporciona momentos inolvidables, y esto no es un hallazgo de la democracia. Como muchos de vosotros sois bastante jovenzuelos, os recuerdo lo que ocurrió cuando el ministro Solís, nacido en Cabra (Córdoba) como nuestra querida Carmen Calvo, defendía en las Cortes franquistas un proyecto de ley destinado a destrozar reformar los planes de estudio, que incluía un recorte bastante profundo del estudio del latín.

Solís quiso convencer al respetable con una pregunta propia del paleto que era: “Porque, a fin de cuentas, ¿para qué sirve el latín?”. Entonces Adolfo Muñoz Alonso, profesor de la Universidad Complutense, contestó a Solís desde su escaño con una frase antológica: “Por de pronto, señor ministro, el latín sirve para que a su señoría, que ha nacido en Cabra, le llamen egabrense y no otra cosa”.

Hace sólo unos meses, remachando en el mismo clavo que Solís, Bibiana y otros insignes andaluces, Lourdes Pastor, portavoz del Colectivo de Jóvenas Feministas (sic), soltó aquella perla de “que el lenguaje está construido dentro de un sistema social patriarcal y por tanto injusto y desequilibrado. Decidir qué es correcto gramaticalmente y qué no lo es basándonos en los patrones marcados desde lenguas clásicas como el latín, época en la que las mujeres éramos tratadas como esclavas y los hombres los que decidían y ostentaban todo el poder, supone un lastre, pues la sociedad esta fundamentada en un pasado en el que no se ha contado con más de la mitad de la humanidad, es decir, con las mujeres”. Está claro que mi querida Carmen Calvo verá con satisfacción que a partir de ahora aludamos a ella como cabrona, puesto que no hay nada más lejos de nuestra intención que tratarla como una esclava u oprimirla.

Yo, en principio, no tengo problema: gaditana, aunque provenga de una lengua opresora y machista como el latín, no tiene connotación negativa alguna. Pero os aclararé que en Cádiz no nos privamos de nada, y no nos conformamos con un solo gentilicio. Dependiendo de qué parte de la ciudad seas, recibes otro más. Si naciste en la parte moderna, extramuros, eres beduino o beduina (se dice de los árabes nómadas que habitan su país originario o viven esparcidos por Siria y el África septentrional, según el diccionario de la RAE). Seguro que a todos los ministros y ministras les encanta, por aquello de la alianza de civilizaciones. Pero eso es porque son un poquito ignorantes, ya que según dicho diccionario (el gran y único enemigo del gobierno), en su segunda acepción significa “hombre bárbaro y desaforado”. Y hasta ahí podíamos llegar, hombre.

La cuestión está en que yo tampoco soy beduina, porque nací en el casco antiguo de la ciudad, concretamente en el Hospital Mora, lo que me convierte en caletera. Y consultado convenientemente el diccionario me encuentro que caletero significa “estibador, trabajador que pertenece a la caleta (gremio de porteadores de mercancías)”. Y eso sí que no, que yo no he trabajado en el muelle en mi vida, ni he cargado con otra cosa que no sean libros. Eso sin contar con que en estos tiempos, pertenecer al gremio de porteadores de mercancías te puede suponer que los piquetes “informativos” te prendan fuego, se líen a pedradas contigo o te rajen algo.

Así que reclamo a la ministra (alcalaína por más señas) que convoque un referendum ya, para que podamos disolver la RAE de una vez y eliminar el dichoso diccionario. Eso sí, en lugar de urnas y papeletas, puede poner un teléfono con un número para el sí y otro para el no, como en los programas del corazón, y así de paso se sacaba unas perrillas para financiar su paupérrimo ministerio.

Y mientras tanto, los habitantes (y sobre todo las habitantas) de Lesbos han planteado ante un juez un pleito porque su gentilicio (lesbianos y lesbianas) es utilizado con otro significado. Se quejan de que una señora heterosexual de Lesbos no puede decir su gentilicio sin que se entienda de otra forma y exigen que las mujeres homosexuales utilicen otra palabra. Menos mal que Lesbos es griega y no española, porque está por ver cómo este gobierno iba a resolver el temita.

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Tal día como hoy, hace dos años: Aquellos veranos (1)

11 comentarios para "Gentilicios e igualdad"

La Generalitat de Catalunya acaba de editar un folleto informativo acerca de unas ayudas a las familias. En la foto de portada aparece un primer plano de la cara de un bebé/á con un chupete bicolor (rosa y azul). El texto del interior -naturalmente en catalán y politicamente impecable-para no citar tantas veces “niñas y niños” y hacerlo más corto lo sustituye por “infants” genérico este, pillado un poco por los pelos. Todo por no usar el sencillo “niños” (nens, en catalán). De manera que el problema es universal.

Saludos.

Saludos.

jajaja koti. me ha encantado.. eso de lesbos…
señorita miembra un gustazo volverla a leer
un beso

Vaya, así que los de Lesbos se quejan… Preparémonos, que los de Nápoles (y más concretamente las de Nápoles) pronto nos van a exigir que pongamos un nombre distinto al pastel.

Y como el latín solo sirve para ser unos machistas y retrógrados, habrá que crear un manual especial para la medicina y empezar a nombrar a las enfermedades de una forma equitativa.

Que por cierto, podríamos hacer también al revés. ¿Por qué las enfermedades y no los enfermedados? ¿Todo lo negativo debe tener género femenino?

Ayssss, país de latinos… digo… de latinas… digo… de españoles… españolas… ehmm… bueno, de “esoas”

Este gobierno tiene la memoria histórica muy limitada y no les llega tan lejos. Eso del latín deben de pensar que es prehistoria.

Lo penoso es que la lucha por la igualdad, que aunque se omita “de derechos” o “de oportunidades”, toda esta revolución social que ha hecho que la vida de nosotras las mujeres mejore de una forma más que significativa en nuestras relaciones sociales, haya quedado reducida a una lucha lingüistica por introducir palabras nuevas y reglas gramaticales nuevas. Una manera más para conseguir que la reputación de las feministas se vaya convirtiendo cada vez en algo menos deseado y menos querido por todos. Lo curioso es que la palabra feminista hoy en día define a aquella mujer que lucha por la supremacía jurídica de la mujer y su igualdad genética, ya que no es la primera vez ni la última que oigo decir a mujeres que no son feministas por estas causas, porque las feministas buscan estar por encima de los hombres y porque la igualdad con el hombre es una falacia ya que no somos iguales (físicamente). Y todo esto gracias a este tipo de luchas absurdas, ahora toca la lengua, cada vez me parece menos extraño el que se haya bajado el nivel cultural de nuestro sistema de educación, porque es mucho más fácil mentir sobre determinados movimientos que nos han llevado a la situación que disfrutamos y que la gente lo acepte sin el más mínimo atisbo de crítica. Los socialistas de este país han contribuido mucho a una ignorancia generalizada de su sociedad y mientras la derecha de este mundo puede aprobar medidas como la de volver a una jornada laboral de sesenta y cinco horas sin que nadie se fije en ello porque ya tenemos a los payasos de turno que nos divierten. Eso sí la derecha seguirá diciendo que ellos fueron los que inventaron las medidas sociales y los que hicieron que el nivel de vida de los más pobres mejorara (el movimiento obrero qué va!!, estos no hicieron nada, las mejoras vinieron de la derecha, sabrán estos ignorantes de la eso!), está claro que nuestra vida mejorará cuando la jornada de sesenta y cinco horas sea una realidad comunitaria y así lo entenderemos todos que para eso tenemos un partido socialista que se ha encargado del efecto humo y desviar nuestra atención hacia lo importante, nuestra lengua y nuestra capacidad para hacer reformas en el REA.

A mí, que empecé el colegio cuando Franco aún salía en el NO-DO, me enseñaron que sepodía usar para designar a grupos formados por individuos de ambos sexos el plural gramaticalmente masculino pero de género real NEUTRO…y no me parece un agravio, oiga….

Oiga Vd., si V.I. nació en el Hospital Mora, igual es más beduina que caletera, por aquéllo de llamar “moro” a todo aquél que sea un poco árabe, y no sólo de Marruecos.

A mí me da que no vas a echar de menos a tu Menestra Carmencita, que ya nos surte bien el gobierno de ministras incompetentas (sí, sí con a, que azín quea mejón)

Un besazo, que te sean leves estas semanitas

Supongo que estas esperando mi juicio: Te corroboro que ES CORRECTO, todo lo que has escrito en este post; TIENES RAZÓN, y además es MUY INTERESANTE.

Y como las cosas hay que admitirlas, admito que un día dije, ante unos apurillos fisiológicos: “Me estoy meando literariamente.”

Sé que es muy saludable reírse de uno mismo y, desde luego, tu post es genial en cuanto al uso de la ironía, el sarcasmo y demás…Lo único que pasa es que no me gusta hablar de mi tierra en los términos en que tú lo haces. Si tú no te quieres, quién te querrá? Si tú no defiendes lo tuyo, quién lo defenderá? Si tú no estás orgullosa de tu tierra, quién lo estará?

No me gusta que se hable de Andalucía como la comunidad más tercermundista de España. Porque es una forma muy “light” de usar el término “tercermundista” (basta con mirar un poco al Sur). Y porque es, de nuevo, aquello de ver sólo la parte vacía de nuestro vaso y la llena del vecino.

Pero no sigo por ahí, caletera… que no quiero ni discutir, ni convencer a nadie. (Y que me ha hecho mucha gracia lo del gentilicio de Cabra… Tal vez porque mi madre siempre ha dicho que yo “sabía latín”…)

Besos

Fíjate que estoy yo por aprender la lengua de signos y así ahorrarme tanta tontuna porque ahí no ha llegado la tontería ¿o sí?

Besos

Eh, eh, las ministras de cuota son andaluzas, pero la mente preclara que las elige es de Valladolid, aunque el paisano lo niegue y se apunte a León, o sea, que en todos los lados nacen iluminados que terminarán siendo hijos predilectos y esas cosas. Maleni, Bibiana, y mi aborrecida Carmen Calvo Dixit, terror de los archivos que no sean catalanes, además tienen en común la soberbia con la que defienden sus errores, empeñadas en demostrar que si están donde están es, desde luego, por ser mujeres y no por ningún otro motivo. Claro que Solbes por ejemplo no cumple ninguna cuota (que yo sepa) y está el hombre a punto de cargarse por segunda vez el sistema de pensiones.
En cuanto a lo de Lesbos, el día que se celebró el juicio en Grecia sobre el uso de la palabra lesbiana, en Tele 5, contribuyendo a hacer culto al pueblo soberano, situaron a Safo dentro de la mitología griega. Hasta tres veces mientras desayunaba y me maquillaba vi el reportajillo, sin que nadie se tomase la molestia de corregirlo.

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