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Archivo para Mayo 2008

Disfraces de boda

30 Mayo 2008 kotinussa 16 comentarios

Se está celebrando en Barcelona la “Barcelona Bridal Week” (27 de mayo al 1 de junio) y, una vez más, no dejo de asombrarme ante el terremoto neuronal que tiene que ocurrir en el cerebro de una chica a punto de casarse para que no sólo se atreva a ponerse esos disfraces, sino que encima pague por ello. Y todo eso a pesar de saber que va a quedar inmortalizada para la posteridad en vídeos y fotos, y que sus hijos y nietos se carcajearán a su costa.

Particularmente me dejan perpleja las cosas que se suponen que tienen que colocarse en la cabeza. Pero, en fin, ya sabemos que el amor hace cometer muchas locuras, y está claro que ésta debe ser una de ellas.

Ahora bien, ¿por qué los invitados a la boda son atacados de repente por el mismo mal? ¿Se trata de algo contagioso? Yo pensaba que la gente tenía bastante con disfrazarse en Carnaval, donde los hombres pueden dar rienda suelta a su perpetua fantasía de vestirse de mujer y las chicas jovencitas encuentran la excusa para salir a la calle prácticamente desnudas, sin que padres o novios se sientan incómodos. Luego se quejan bastante de que pasan frío en esas noches de jolgorio y desmadre, y dicen: “¡Qué mala suerte! ¡Encima llueve!”. Queridas, no es mala suerte, sino ignorancia o estupidez por vuestra parte. Lo que ocurre es que Carnaval siempre cae en febrero, y no podéis pretender que las leyes de la climatología se vuelvan del revés para que podáis lucir vuestro cuerpo serrano en plena noche con un atuendo más propio de agosto.

Pero por lo visto eso de disfrazarse debe ser un vicio que engancha mucho, y luego se empezó a extender lo de disfrazarse de turista, que consiste en que te paseas a lo largo y ancho de un país extranjero con unas pintas con las que no te atreverías a caminar por las calles de tu ciudad. Cuando el adicto ya no tenía bastante, se decidió implantar aquí por la fuerza esa “fiesta” tan idiota de Halloween, que da excusa a millones de estadounidenses, con su mentalidad infantil, para vestirse de mamarracho. A los niños deja de divertirlos en cuanto tienen diez años (algo normal), pero en cuanto pasan de los veinticinco vuelven a la carga, pues ya se sabe que está en su código genético que su edad mental retroceda a pasos agigantados a partir de más o menos esa edad.

Y para redondear el ciclo anual, las bodas dan oportunidad a bastante gente de “disfrazarse de invitados a boda”, aunque ello les suponga pasar un rato tan malo que les impide disfrutar de lo que podría ser una ocasión agradable, divertida o emocionante. Se toman al pie de la letra eso de que “para presumir hay que sufrir”, y lo llevan hasta el extremo, dejando aparte el ridículo que hacen, usando trajes largos en bodas por la mañana o pamelas en bodas después de la puesta del sol.

Hoy en Cádiz empezó a llover más o menos a las seis de la mañana, y durante siete horas no ha parado. Además, la temperatura estaba lo bastante baja como para que apeteciera llevar una chaqueta o jersey, además de zapato cerrado y, por supuesto, con calcetines. Pero que no se piense que eso puede desanimar a un invitado a una boda, tenga la edad que tenga, que en esto la estupidez no conoce límites.

A las 13:30, después de siete horas lloviendo sin parar, cruzaba yo un semáforo en el casco antiguo de la ciudad. Aclaro este último extremo para que os imaginéis que los charcos usuales se veían incrementados por el hecho de que el suelo es de adoquines y, por tanto, bastante irregular. Cruzaban conmigo dos parejas, con edades entre los 55 y los 65 años. Por el atuendo que vestían, el sitio donde estábamos y la dirección que tomaron al terminar de cruzar, además del hecho de que era viernes, supe en seguida hacia donde iban: boda civil en el Ayuntamiento. Una de las señoras llevaba una faldita de raso, unas medias de color champagne (que a los cinco minutos parecerían de lunares, por los salpicones de los charcos) y unos zapatos de color crudo con el talón fuera. La otra iba todavía más exagerada: traje de verano sin mangas, de color fucsia, sin llevar nada que la cubriera, y sandalias del mismo color, sin medias. Las sandalias eran de ese tipo que llevan un tacón tan alto que el pie queda inclinado hacia delante de un modo totalmente antinatural, y constaban sólo de varias tiritas que se notaban cómo se clavaban en la piel a consecuencia de la posición forzada del pie. Te dolían los pies sólo de mirarlas.

Daba entre pena y risa verlas, con esos andares propios de quien no está acostumbrado a llevar esos tacones por esos suelos, además del temblor producido por el frío de una ropa totalmente impropia del día. Comprendo que hace un par de meses pensaran que en un 30 de mayo podían pasar un poco de calor, y tuvieran preparado un traje un poco fresquito. Yo también lo hubiera hecho. Pero tras ver cómo transcurría toda la mañana me hubiera plantado un traje de chaqueta y un zapato cerrado y hubiera ido comodísima y, sobre todo, sin hacer el ridículo.

Apuesto lo que sea a que antes de que yo llegara a mi casa ellas ya iban maldiciendo los zapatos, el traje de verano, y deseando que todo acabara.

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P.D. Todos los hombres sois iguales, unos falsos y unos inconstantes. Ayer volví a coincidir con Marcos en la parada del autobús, se sentó a mi lado, me dijo hola y acto seguido se volvió hacia el otro lado y sin cortarse ni un pelo le dijo a una niñita de su edad: “Yo me llamo Marcos, ¿y tú?”. Para Marcos, Kotinussa pasó a la historia después de una sola cita.

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Tal día como hoy, hace un año: El truco del almendruco

Ligando en la parada del autobús

22 Mayo 2008 kotinussa 23 comentarios

Hoy he ligado. Y sin proponérmelo, además. Porque yo estaba a mis cosas, sentada en la parada del autobús, leyendo mientras esperaba. Y entonces llegó él y se sentó a mi lado. Ojos negrísimos, moreno, y un culito monísimo metido en unos vaqueros un poco gastados. En seguida empezó a pegar la hebra y al principio me resultó un poco molesto, pero a los pocos segundos ya estaba riéndome tan a gusto.

Reconozco que hablo bastante, pero él me gana de largo. Hablamos de coches, de comida, y en unos pocos minutos me contó además su vida casi entera. Cuando llegó el autobús y subimos, había varios asientos libres, pero todos separados. Insistió con varias personas y no paró hasta que consiguió que alguna se cambiara para que pudiéramos sentarnos juntos y seguir charlando durante el trayecto.

Hemos quedado para otro día en el mismo sitio. Se llama Marcos y tiene cinco años.

Categorías:Cosas mías

Vivir del cuento

14 Mayo 2008 kotinussa 19 comentarios

La Feria del Libro de Cádiz está resultando un auténtico sainete.

Primer acto: Inauguración del evento. Pregón de la escritora cubana Zoe Valdés. Los periodistas más piadosos han cifrado la duración del pregón en dos minutos. La mayoría de los asistentes coinciden en que no llegó siquiera al minuto. Teniendo en cuenta los gastos de viaje (billete de avión desde París, ida y vuelta, y me imagino que en primera), alojamiento de lujo, comilonas esplendorosas y los correspondientes honorarios, el segundo de pregón ha salido a miles de euros. Los organizadores están indignados y el resto de la población se chotea a discreción.

Segundo acto: Contamos con la presencia del egregio escritor Boris Izaguirre, que aprovecha su presencia en la Feria para regalarnos los oídos con una tremenda exclusiva: deja la televisión porque el hecho de haber quedado finalista del Premio Planeta le ha convencido de que puede vivir de las letras. No puedo especificaros si ha decidido hacerse calígrafo o grafólogo. O quizás pintor rotulista. ¿Será posible que lo veamos con su latita de pintura y su pincel, plasmando sobre la fachada de una tienda un glamouroso “Modas Yenifer Zoraida”?

¿Cómo? ¿Qué se refería a escribir libros? ¿Seguro que pretende vivir de eso? Porque teniendo en cuenta que muchos ganadores del Premio Planeta, con muchos más libros publicados, muchos más premios ganados y una calidad reconocida más allá del guión de culebrón, declaran humildemente que siguen encadenados a la esclavitud de la columna periodística diaria o semanal, a la impartición de charlas y conferencias, a la enseñanza y a otras actividades para poder vivir, lo de este individuo me resulta de una ingenuidad conmovedora. Carmen Rigalt, Juan Manuel de Prada, Maruja Torres, Carmen Posadas o Fernando Savater, todos ellos ganadores o finalistas del Planeta, podrían hacer que bajara del guindo en un momento.

No sé, que pregunte a Zoe Valdés (finalista del Planeta en 1996) por qué necesita timar al personal con pregones supersónicos. O a Lucía Etxebarría (ganadora del Planeta en 2004) por qué ha tenido que poner un bar para poder comer todos los días. Claro que el bar de Lucía es un bar corriente y moliente, no es de esos donde entrarían Isabel Preysler, Carolina de Mónaco o Paris Hilton, así que veo difícil que Boris ponga los pies en él.

También puede hablar con Rosa Regás (ganadora del Planeta en 2001) y preguntarle qué tiene que hacer para que le asignen a dedo un puesto de esos que debería desempeñar un técnico de carrera y no un experto lameculos de políticos. Así usurparía un sueldo que le permitiría bastantes alegrías.

Temo que el supuesto alejamiento de Boris de la televisión no durará mucho. De momento ha hecho caso de sus colegas de “Histéricos Anónimos” y pretende comportarse casi normalmente. Pero cuando el hambre apriete, recelo que volverá a las andadas.

Añadido el 21 de mayo: Prometo solemnemente que no es mi intención hurgar en la herida de nadie, pero viene tan a propósito que no puedo dejar de añadir al post la noticia que acabo de leer, y es que la editorial Planeta debe eliminar de las próximas ediciones del libro de Zoe Valdés “La ficción Fidel” unas trece páginas, porque ha reproducido completo y sin permiso alguno del autor un artículo de Manuel Zayas. Entre esto y el timo descarado del pregón, se ve que la escritora no pasa por un momento muy inspirado. Debe tener a las musas de vacaciones.

Tal día como hoy, hace dos años: Políticos y educación (2)

Tal día como hoy, hace un año: Ponga un síndrome en su vida

¡Pobre Doris!

11 Mayo 2008 kotinussa 12 comentarios

Tengo una pena muy grande, y es que me acabo de enterar de que a Doris Lessing le hicieron la putada de su vida cuando hace ocho meses le concedieron el premio Nobel de Literatura. Por lo menos, eso es lo que dice ella ahora. Concretamente, dice que “lo lamenta”.

En su momento dijo a los periodistas que “estaba encantada pero no sorprendida”, ya que desde hacía cuarenta años su nombre venía sonando en ese sentido. Hizo bromas con los periodistas que acudieron a la puerta de su casa y les regañó por no llevar champán para brindar, ya que a ella no le había dado tiempo aún para comprarlo. También debía estar encantada con el millón y medio de dólares del premio, porque en ningún momento se planteó rechazar la pasta ni nada parecido.

¿Qué ha pasado desde octubre a mayo para que ahora se descuelgue la eximia escritora con declaraciones tales como que “la concesión del Nobel ha sido un maldito desastre” y que “su vida ha cambiado para peor”? Fundamentalmente se queja de dos cosas: a) de que se pasa el tiempo concediendo entrevistas y posando para fotos y b) de que apenas le queda nada del millón y medio de dólares (¡en ocho meses!) porque los ha puesto a nombre de sus hijos, nietos y otros miembros de la familia para no tener que pagar tantos impuestos.

Que yo sepa (y he investigado un poco en ese sentido), la aceptación del premio no conlleva la obligación de conceder entrevistas ni posados a fotógrafos. No es precisamente el certamen de Miss España. De hecho, la enorme cuantía de los premios se fijó para que los agraciados pudieran concentrarse en proseguir su trabajo en bien de la humanidad sin tener que preocuparse de esas cosillas que al resto de los mortales nos dan dolor de cabeza. Es decir, que nadie la obliga a estar todo el día pendiente de la prensa. Aduciendo su avanzada edad y su estado de salud podría llevar actualmente una vida tan aislada como quisiera. Si ha preferido no hacerlo así, estupendo, pero no puede al mismo tiempo quejarse por ello, ya que es una elección personal.

Por otro lado, sus problemas con el millón y medio de dólares tampoco me causan demasiada aflicción. Más bien me suscitan cierto rechazo hacia esta persona, como hacia otras que también se quejan de los problemas que tienen por ser tan ricos. A todos nos fastidia pagar impuestos, pero muchos comprendemos que es algo totalmente necesario. Por otra parte, queda feísimo que quien militó en el Partido Comunista se olvide ahora de esas personas menos afortunadas que ella que se pueden beneficiar con esos impuestos, ¿no?

Total, que el pataleo quejica de esta señora ha deteriorado bastante la opinión que tenía de ella. Y ya, de paso, se me han venido a la mente dos interrogantes bastante incómodos para la imagen que Doris Lessing ha estado cultivado toda su vida:

¿Cómo es que una persona que siempre ha presumido de una ideología muy determinada, acepta un premio de una fundación que se sufraga a base de inversiones en industrias radicalmente opuestas a dicha ideología? Todos conocemos los motivos por los que Alfred Nobel instituyó los premios. La Fundación Nobel es una organización independiente, no gubernamental, que además de propietaria del capital, es responsable de su administración y del órgano central que coordina las distintas Instituciones Nobel. Además está exonerada del pago de impuestos por el gobierno sueco. Pero para mantener el impresionante montante de los premios y todo el gasto que ello lleva aparejado (ya mencioné lo que Nobel se proponía al otorgar unos premios tan grandes) fueron autorizados por el gobierno sueco a la adquisición de acciones en bolsa a partir de 1950. Como resultado de lo cual poseen bastantes empresas o parte de ellas, algunas de las cuales se dedican, por ejemplo, a la venta de armas, caso de la fábrica Bofors y, peor aún, se da el hecho de violaciones a la prohibición de venderlas a países con regímenes que violan los derechos humanos o que estén comprometidos en algún conflicto bélico. Resulta curioso que la señora Lessing, en su día, no pusiera pegas a ese dinero manchado de sangre.

¿Cómo es que la autora de la que se ha considerado la obra cumbre de la literatura feminista sigue utilizando, en lugar de su nombre real, el apellido de un señor del que se divorció hace ya cincuenta y nueve años?

Podría tratarse de una colección de misterios pero me temo que es simplemente hipocresía y pura incoherencia de vida.

Hybris y Némesis

Aracne era una muchacha griega de extraordinario talento para el tejido que se atrevió a desafiar una y otra vez a la diosa Atenea. Cuando, finalmente, la diosa aceptó el reto Aracne sumó a su soberbia la ofensa de representar en su tapiz una visión insultante de los dioses, concretamente del padre de Atenea. Como griega que era, Aracne comprendió, finalmente, que había ido demasiado lejos, cayendo en la que su sociedad consideraba la peor de las faltas, la hybris, caracterizada por la confianza exagerada en uno mismo y en sus obras, unida a la falta de control de los propios impulsos, causando pasiones exageradas, sentimientos violentos y conduciendo inexorablemente a la fatalidad (Ate). Desesperada, intentó ahorcarse. Pero Atenea sintió lástima y la convirtió en araña, tejiendo eternamente su tela. No es Atenea quien la castiga, sino Némesis, encargada de sancionar la hybris, de restituir el orden cósmico natural donde cada uno ocupa su lugar. Atenea, en todo caso, suaviza el castigo. Pero Hybris, Ate y Némesis están siempre unidas, como eslabones de una cadena. Con este mito y muchos otros (Orestes, Prometeo, los hijos de Edipo…) los griegos nos explicaban que la ceguera moral que lleva al hombre a rebasar sus propios límites, la falta cometida, el castigo fatal de los dioses y la desgracia que acarrea dicho castigo son aspectos inseparables.

Todas las culturas llegaron a conclusiones parecidas, expresándolas en diversos mitos. Desear más que lo que el destino nos asigna es desmesura, Hybris, y Némesis nos devolverá al lugar que nos corresponde. La alteración de un orden previo considerado natural no es algo inofensivo, siempre pasa factura, y lo peor es que esta factura usualmente no la paga sólo el culpable, sino que la tragedia toca de paso a muchas más personas.

El caso de Aracne es ciertamente inusual, porque la hybris donde tiene su campo abonado es en el poder y la política. Siempre se ha sabido que el poder engendraba hybris, y que aquellos que tenían en su mano manejar la vida y la muerte de millones de personas estaban, tarde o temprano, destinados a “perder la cabeza” de un modo u otro. Alejados de la realidad, capaces de justificar la violencia o lo que hiciera falta, sordos a los consejos de los más sabios, convencidos de su infalibilidad. Pero vamos a peor.

Hoy día el concepto de Hybris no resulta políticamente correcto, por muchos motivos. Nuestros logros tecnológicos nos hacen olvidar la fragilidad de nuestra terrenalidad. En lugar de educar en una moral de la moderación y la mesura se ensalza la soberbia y la arrogancia, disfrazadas bajo nombres tan aparentemente inofensivos como autoestima. Se presenta la humildad y la modestia como algo risible y que nos puede estorbar en la consecución de nuestros deseos.

El resultado es que la hybris ya no afecta sólo a los políticos y gobernantes. Ya no se trata sólo del poder, sino también del dinero. Deportistas y artistas de todo género sepultados en montañas de billetes que, en un principio, ellos mismos no acaban de creer que sean para ellos. Hasta que terminan creyendo que merecen eso y mucho más.

Pero hay negocio no sólo en quien tiene un mínimo talento, sino también en quien no tiene ninguno. Y estos pobres desgraciados son explotados sin escrúpulos en penosos espectáculos que son como aquellas exhibiciones de “monstruos de feria” que tan de moda estaban hace un siglo. Gente que sólo es capaz de emitir ruidos horrísonos y desafinados se presenta a concursos musicales; chicos y chicas feos, sin estilo, vulgares y ordinarios pretenden convertirse en iconos de belleza y elegancia; gente torpe, sin condiciones físicas y sin agilidad en concursos de baile… Para qué seguir, si todos sabemos de lo que hablamos.

Los innumerables realities de televisión y sus castings previos, que se han revelado como un lucrativo negocio, se han convertido en la mayor fuente de hybris de la historia, sin nada que envidiar a dinastías de megalomaníacos emperadores o a reuniones internacionales de vanidosos y mononeuronales presidentes de gobierno. Claro que, cuando llega Némesis y envía para su casa a un individuo que acaba de hacer el ridículo más espantoso con el mismo numerito con el que toda la familia le viene riendo la gracia desde que tiene cinco años, todavía tiene la arrogancia de ponerse delante de una cámara y espetar a los millones de espectadores a los que acaba de ofender con su torpeza y su falta de talento que “no es justo”. Ahí está el problema. Mientras que a un griego analfabeto nadie tenía que explicarle lo que era Hybris, Ate y Némesis, estas criaturas no lo entenderán nunca.

Tal día como hoy, hace un año: La pasión cogorza turca

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