Posted by: kotinussa on: 12, Abril, 2008
En los años 60 muchos pueblos españoles quedaron abandonados, o casi. Algunos por la marcha espontánea de sus habitantes a lugares con mejores perspectivas de futuro. Otros porque fueron expropiados por la construcción de embalses, carreteras y demás. Durante décadas, esos lugares fueron pueblos-fantasma, y algunos todavía lo son. Otros comenzaron a revivir de nuevo cuando se empezó a poner de moda el turismo rural.
En los años 80 el Ministerio de Educación y Ciencia pensó que a algunos de esos pueblos se les podía sacar un aprovechamiento educativo y, mediante un convenio con el Ministerio de Obras Públicas (propietario de los mismos), eligió tres de ellos para establecer un proyecto llamado “Programa de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados”. Estos tres pueblos son Búbal (Huesca), Umbralejo (Guadalajara) y Granadilla (Cáceres).
Granadilla fue expropiado a raíz de la construcción del embalse Gabriel y Galán. El pueblo quedó intacto, casi totalmente rodeado por el embalse, pero todas las tierras de labor del pueblo quedaron bajo las aguas, y así no era posible vivir allí en aquellos tiempos. Sus habitantes, con lo que habían cobrado por sus tierras y casas, marcharon a diversos lugares. Algunos se trasladaron al pueblo más cercano, Zarza de Granadilla, a 11 kilómetros. Otros aprovecharon para cambiar de vida y se trasladaron a capitales importantes en busca de una vida menos dura.

Desde 1984 Granadilla, como los otros dos pueblos, está dedicado a una experiencia singular. Cada domingo recibe a tres grupos de escolares de veinticinco alumnos cada uno, acompañados por dos profesores, procedentes de cualquier punto de España. Allí, diez y nueve personas se ocupan de organizar toda clase de actividades para los alumnos y cuidarnos con todo cariño. Los objetivos de este programa son varios: que los alumnos aprendan cómo se vivía en la España rural de los años 60, con las labores agrícolas y ganaderas típicas de cada época; inculcar a los alumnos hábitos de vida saludable; enseñarles como pueden, desde sus vidas normales y corrientes, ayudar a la conservación del medio ambiente mediante el aprovechamiento de recursos y la reutilización de todo tipo de materiales; y mostrarles otras posibilidades de ocio que no dependan de una televisión, un ordenador, un teléfono móvil o un videojuego.
Además, cada grupo desarrolla un proyecto concebido por los profesores que los acompañan, y que nos dé la oportunidad de enseñar cosas que no se pueden hacer dentro de un aula. Precisamente es ese proyecto el que decide la participación del grupo en cuestión. Los proyectos enviados se puntúan, y es esa puntuación la que decide qué institutos participarán. Y además los alumnos van totalmente becados por el Ministerio.
Esta es ya mi quinta vez. Y me marcho para allá con tantas ganas o más que cuando fue la primera. Voy con un grupito de veinticinco alumnos de 3º de ESO escogidos por mí, no en función de sus notas, sino como una especie de premio a los alumnos más esforzados, trabajadores, responsables, cumplidores con las normas y buenos compañeros. En resumen, un grupo delicioso, con el que iría al fin del mundo. Después de una semana vuelvo muerta de cansancio, pero merece la pena ver cómo disfrutan.
El lugar es precioso, un pequeño pueblo construido dentro de un castillo, con su muralla completa y su gran torreón. En toda la semana no salimos de allí, ni falta que nos hace. Y se hace muy corto, puedo asegurarlo. Vivimos en las casas del pueblo; un pueblo al que, cuando estaba habitado, nunca llegó la luz eléctrica. Hoy contamos con algunas comodidades. Tenemos luz y agua caliente gracias a paneles de energía solar y las casas fueron restauradas y dotadas de cuartos de baño sencillos, pero modernos.
Y lo más curioso de todo es que la despedida de los tres grupos siempre es idéntica y parece una tragedia griega: todos llorando, abrazados a los demás. Y eso que seis días antes no se conocían. También resulta asombroso para ellos cuando, en el viaje de vuelta en autobús, les recuerdo que llevan una semana sin ver la televisión, sin acercarse a un ordenador ni jugar con la videoconsola. Y se quedan con la boca abierta porque hasta entonces no habían caído en la cuenta.
Pues mañana domingo, a las 11 de la mañana, salimos hacia Granadilla. Volveremos el sábado 19 por la tarde. Es posible que desde allí no tenga muchas oportunidades de conectarme, de leer vuestros blogs, de dejaros comentarios. Pero espero volver con muchas anécdotas para contaros.
Tal día como hoy, hace un año: Cerebro en “stand by”
Tal día como hoy, hace dos años: Los nuevos charlatanes
Lo has contado de tal manera que hasta envidia me has dado
Debe ser una experiencia estupenda para tus alumnos.
Espero que lo disfrutes tanto como ellos
Besos
Espero que disfrutes!!!
Muy bien hecha la selección de alumnos.
Me vienen a la mente recuerdos que certifican que nunca hubiera sido uno de esos alumnos elegidos para formar parte del grupo. Y ahora que lo veo con cierta distancia, solo puedo decir “vaya” y añadir “pobres profesores”.
Y ahora que soy todo responsabilidad, con el trabajo, con mis hijas, con el coche, … veo las cosas de otro modo.
Es más, mis hijas no tendrán una consola hasta que se la compren ellas con su sueldo. Tengo claro que el resto de los niñ@s de su entorno podrán tenerlas y que alguien de la familia las regalará, pero llegado ese momento pasarán por el típico proceso de “vamos a la tienda a cambiar esto por otra cosa, ¿no os apetece esa guitarra?”.
Del tema pueblos recuperados solo puedo decir que me parece una idea magnífica. No conocía lo que cuentas pero en la empresa en la que trabajaba antes (como diría un headhunter, uno de los dos principales bancos del país) tienen un acuerdo con un centro de idiomas para enviar a la gente a cursos de inmersión de inglés en uno de estos pueblos.
En cualquier caso, estoy seguro de estarás disfrutando.
Yo te deseo que lo pases muy bien. Me gusta que haya más gente que de ejemplo, como tu, y menos que se beba la cerveza, como yo.
Ah, sin televisión, sin videoconsolas… pero seguro que se hincharon a mandar SMS: ¿o también les prohiben el móvil?
A mí el relato me ha puesto los pelos de punta porque me hace recordar una película que vi hace unos días, que trataba precisamente de un pueblo inundado por un pantano pero no deshabitado propiamente: en las profundidades… había desagradables fantasmas.
Bajo aguas tranquilas, ese era el título.
¡Qué bonita iniciativa! No sabía de su existencia, pero me parece una idea genial. Me gustan que los chavales de esas edades hagan cosas fuera de su entorno, y que puedan tener la oportunidad de desenvolverse lo mejor que puedan. Mi hijo mayor está en 3 º de ESO, y estoy segura que le encantaría esa experiencia.
¡Te envidio! Espero que lo disfrutes por todo nosotros.
Besos
Entiendo perfectamente que lloren, yo no he llorado tanto como cuando acabó un campo arqueológico en Córdoba que organizó el IVAJ (Instituto Valenciano de la Juventud). Ese proyecto me encanta, puedo ir??? me portaré bien!!!
Yo me voy contigo, ya estoy talludita pero si me hago dos coletas, puedo dar el pego… como profe de los niños, claro, como alumna no lo creo…
Un saludo.
Bueno, aunque casi estás de vuelta…¡que lo disfrutes!
Besos de bienvenida
El otro día leí en un periódico de estos estúpidos que solo se dedican a dar noticias entre poco y nada importantes que había un montón de pueblos abandonados que se vendían a precios irrisorios.
Ponían como ejemplo un pueblo (no recuerdo cuál) que se vendía por menos de 200.000€ y que tenía 4 casas, un pajar, un bar y un montón de hectáreas de terreno para el cultivo (Y alguna cosa más que no recuerdo).
Me pareció bastante triste que hubiera pueblos abandonados, teniendo en cuenta los problemas que hay ahora mismo de vivienda. Y sobre todo pensé en que se podrían rehabilitar para temas de turismo rural o para cosas como las que tu comentas aquí.
Me encanta que se hagan cosas de este tipo.
Un besote, y ya nos contarás a la vuelta, eh?
He esperado conscientemente hasta hoy para pregnutarte, Kotts: ¿Qué tal ha ido? Aunque me imagino que escribirás un post, al menos, tan delicioso como este de leer. Cuando me has hablado de este asunto siempre he pensado que ojalá yo hubiera tenido una profe como tú.
Y, más ampliamente, que el mundo tiene suerte de contar con personas como tú y que, además, el trabajo bien hecho casi siempre, tiene buenas recompensas.
Felicidades, nena.
Aquí estoy de nuevo. Muy cansada. Pero la verdad es que lo he pasado muy bien, y eso que después de cinco veces nada de lo que se hace allí es una sorpresa para mí, a diferencia de los alumnos, para los que todo es nuevo y sorprendente.
Esta mañana les he pasado un cuestionario para valorar la experiencia y hay un punto dedicado a “sugerencias”. La mayoría han puesto (sin ponerse de acuerdo): “Es muy corto, debería durar dos semanas”. Nada más que por eso, aunque no leyera el resto del cuestionario, ya me doy cuenta de lo contentos que han estado.
Por otra parte, no ha habido ningún problema, y eso que se pueden presentar miles. Como le puse a Mid en un comentario, cada vez que pienso que es algo que hago voluntariamente, que cambio 19 horas de clase por 168 horas de preocupaciones de todas clases, que estoy siete días con 25 chicos de 14 y 15 años en un sitio en el que tienen millones de oportunidades de matarse/quedarse tetrapléjicos/quedarse como un vegetal, que no me van a pagar ni un euro más por todo esto, y que tengo que trabajar una semana más como si nada para descansar un poco el próximo fin de semana, pienso que estoy un poco loca.
Pero, en fin, no ha pasado nada y eso es lo importante. Por supuesto, venían a mí continuamente con “problemas gordísimos”, como que las del Instituto de Marbella habían hecho trampa y les habían quitado los papeles principales en la fiesta medieval en el castillo, que J. llevaba desde nuestra llegada (cinco días) sin ir al baño, que I., M. y S. (amigas desde preescolar) se habían peleado, que querían permiso para acostarse a la hora que ellos quisieran (cuando se lo di se acostaron prontísimo porque estaban muertos de cansancio) y cosillas así.
He comido como una lima, he tomado bastante el sol los cuatro días que hizo buen tiempo, he hecho mucho ejercicio y, sobre todo, he resistido una vez más. No puedo pedir otra cosa.
13, Abril, 2008 a 1:14 am
No veo mala idea mandar grupos así a ese proyecto. La verdad es que en los grupos de ESO (y hablo por experiencia) vas con gente que en un principio te parece idiota y luego te das cuenta que no, que eran buena gente. Normalmente sirven para sacar buenas experiencias y algunos amigos.
Espero que te lo pases bien y no te canses demasiado
Un saludo guapa
pd: respecto al post anterior, el actor que mentas, ¿sabes que sale en una peli chorra llamada “casi 300″? La pena es que dudo que te guste, porque sigue enseñando mucho musculito…
En fin, ahora sí, un beso guapa