Paridad de paridades, todo es paridad

Esta tarde he tenido un claustro en el instituto. Resulta que hay que elegir director para el año que viene, y el proceso es tremendamente engorroso. Para que os hagáis una idea, os lo resumo rápidamente.

Se ha presentado una sola candidatura, pero aunque la cosa esté muy clara, la complicación persiste. La persona que se ha presentado ha debido aportar un proyecto. Ahora hay que formar una comisión que bareme el proyecto. Esa comisión tiene que estar formada por profesores, padres, alumnos y personal no docente, todos ellos ya previamente miembros del Consejo Escolar. Esta tarde los profesores teníamos que reunirnos para decidir cuáles de los profesores que están ya en el consejo escolar estarán en esta comisión. Así que hubo de convocarse un claustro extraordinario para que, entre los seis profesores disponibles, eligiéramos a cuatro. Cada uno podía votar a cuatro personas, pero no se elegía a los cuatro más votados, sino a los dos profesores más votados y a las dos profesoras más votadas. Para que haya paridad. Y eso sólo para determinar qué profesores estarán en una comisión que baremará los proyectos presentados por los candidatos a director. Al acabar ese claustro yo pude irme por fin a casa (llegué al instituto a las 8′15 de la mañana), pero había compañeros que aún debían quedarse para una reunión del Consejo Escolar.

Os ahorro los demás pasos del proceso porque no quiero levantaros dolor de cabeza, pero aunque sea sólo conociendo este detalle convendréis conmigo en que nos obligan a dedicar una cantidad enorme de tiempo y energías a la burocracia más estúpida que imaginarse pueda. Y todo el mundo comprenderá fácilmente por qué estamos muchas veces tan agotados. Eso sí, agotados con absoluta paridad. Agotados y agotadas.

Claro que en esto de la paridad siempre se puede ir más allá. El Instituto Andaluz de la Mujer ha elaborado un manual titulado “Nuevas formas de jugar”, en el que se reelaboran las reglas de los juegos tradicionales, para conseguir la paridad de sexo en los juegos de los escolares. El manual se ha enviado a cientos de centros de Primaria, Secundaria y Bachillerato. Esto último ya me ha dejado un poco petrificada. Nuestros políticos deben vivir en los mundos de Yupi si piensan que los estudiantes de ESO y Bachillerato juegan a la gallina ciega o a pase misí.

Vamos al meollo de la cuestión. Y para que no se piense que exagero, quien quiera puede descargarse el manual en pdf y comprobar personalmente todo lo que cuento. Eso sí, como no me gustaría que os entraran ganas de vomitar, os puedo ahorrar toda la bazofia políticamente correcta e imbeciloide contando lo fundamental.

En el manual se explica como “transformar” once juegos, desde la gallina ciega a la carrera de sacos o el juego de la silla. Prácticamente en todos ellos se indica que se elimina la posibilidad de que alguien gane. No debe haber ganadores. Por ejemplo, en el juego de la silla no se elimina a nadie. Todos siguen jugando hasta el final.

Todo debe ser a base de parejas de chico y chica. En las carreras de sacos deben ir dos en cada saco, en la comba deben saltar a la vez niño y niña. Increíble pero cierto.

No puede haber líderes. Cuando sea necesaria una actuación individual, deben ir alternándose chico y chica. En el juego de las palabras encadenadas hay que lograr que las palabras elegidas por los participantes sean tales que “hagan visibles a las mujeres”. Y así todo.

Luego, por supuesto, hay que hacer una especie de terapia de grupo con los niños, que tienen que explicar cómo se han sentido, y preguntarles qué versión del juego prefieren. Por supuesto, en caso de que los chicos o las chicas expresen que prefieren jugar como antes, o que les gusta ganar, hay que hacerles comprender que son unos monstruos que no tienen sitio en nuestra perfecta y paritaria sociedad.

Por último, hay unas fichas para evaluar todo: desde reflexionar si el nombre tradicional del juego incita a que participen en él sólo niños o sólo niñas (el siguiente paso será cambiarle el nombre, supongo), hasta analizar si las niñas visten ropas adecuadas para ciertos juegos (proscribiendo a continuación los trajecitos y cambiándoles las sandalias por botas de futbolista, por ejemplo). Hay que identificar quiénes oponen más resistencia a participar en el juego, para doblegarlos convenientemente; disolver los grupos de amigos y de amigas, y forzarlos a mezclarse; “trabajar sobre sus emociones y afectos”…

En fin, el manual es un aterrador libro de instrucciones de cómo imponer una ideología en los niños, a los que se llega a culpabilizar por el hecho de querer competir, ganar en un juego o estar con amigos del mismo sexo.

Mientras tanto, los auténticos problemas de Andalucía no parecen preocupar a nadie. Aunque, pensándolo bien, los auténticos problemas de Andalucía son sus políticos. Y políticas.

  1. 24 Enero 2008 a las 10:22 pm | #1

    Estamos hablando de paridad o de paridas?
    Me pregunto cuál es el final del juego de la silla… y eso de que jueguen en pareja dentro de un saco me parece muy precoz a pesar de ser el juego más tradicional de todos.

    En fin, que me voy a repasar las reglas del juego de la oca a ver si se le puede cambiar el nombre por el juego de la oca y el pato. Aunque ya veo que algunos prefieren jugar al juego de los gansos!

    Besos!

  2. 25 Enero 2008 a las 8:17 am | #2

    Uff, me ha dado dolor de cabeza, o cabezo, lo de la elección de diretor, o directriz. Pero el asunto, o asunta, del manual reinterpretativo de la gallinita ciega (que probablemente ahora haya de llamarse el gallo con capacidad visual limitada) eso me ha dejado completamente k.o.
    ¿Cómo es posible semejante gilipollez?
    Es decir, ¿no hay quien eche de ahí a esos mendrugos inútiles? De verdad, esto no tiene ninguna gracia, están, quieren hacer, una sociedad de idiotas integrales, incapaces de pensar por sí mismos.

    Extraordinario artículo, Kotts, pero lamentable realidad. O realidod.

  3. Raquel
    25 Enero 2008 a las 9:54 am | #3

    Es un poco alucinante, la verdad.

    Me pregunto qué pruebas tendrán para creer que son los juegos infantiles los culpables del machismo o la discriminación de género.

    En fin… habrá que esperar veinte o treinta años para comprobar el efecto que estos absurdos juegos tendrán sobre estos niños.

  4. 25 Enero 2008 a las 12:50 pm | #4

    Yo, que sin titubear he mandado a cientos de hombres al sacrificio inútil de tomar una colina yerma, yo, que he trabajado en las calderas de los barcos untando de grasa los cilindros del motor con mis propias manos despellejadas, yo, que, en fon he abofeteado osos polares por pura diversión…
    Yo, que en definitiva soy un tipo duro…

    ¡¡Qué ganas de llorar!!

  5. 25 Enero 2008 a las 1:47 pm | #5

    No, si va a resultar que de pequeños eramos todos unos monstruos, no te fastidia …

    Ainssss, cómo está el patio.

    Un besote, Koti. Pasa buen fin de semana.

  6. Kurt Wallander
    25 Enero 2008 a las 2:18 pm | #6

    Pues yo a ti te vería (no es peloteo) como una buena directora. Podrías echar el freno a tanta “tontá” politica e institucionalmente correcta. Porque los valores de la educación, el respeto, la cortesía y buenas maneras a pesar de los pesares están de capa caida. Y eso sí que es triste.

  7. 25 Enero 2008 a las 7:55 pm | #7

    Respecto a los procesos electorales, está claro que el mejor sistema era el de los cuarenta años de paz: un no sé quién nombraba a dedo a un director y… hala: ¡a mandar! Qué ahorro de tiempo, santo dios, qué lastima haber perdido esas tradiciones.

    Se puede organizar una carrera de sacos y que sea Director el que gane.

    Las propuestas del manual para transformar los juegos me parecen más bien una oscura maniobra para propiciar la concupiscencia. Lo de meter a niño y niña dentro de un mismo saco, vamos, como apunta la Sra. Zafferano, eso es tanto como desnudarlos, meterlos en la camita y arroparlos para que disfruten.
    Y lo de la comba otro tanto. De toda la vida la comba ha sido un juego sexual, en el que niñas con falda salta y saltan hasta que enseñan un muslo o unos bragas de tortugas: y los niños mirando atentos a la maniobra. Si ponemos niño y niña en bajo la misma cuerda, es natural que todo no quede en miradas poco inocentes, y es probable que se llegue a las manos donde no deben.

    Así nunca se va a conseguir la paridad. Que obliguen a las mujeres a ser albañiles y mujeres del butano y mecánicas de coches y se conseguirá la igualdad. Asegurarles cuotas de directoras o diputadas no servirá de nada si no se manchan las manos con grasa o cemento (que son la esencia de la discriminación sexual).

  8. 26 Enero 2008 a las 12:55 am | #8

    Los “Lúdicos” son muy peligrosos, ver:
    http://granglosarioludico.blogspot.com

  9. PrincesadelGuisante
    26 Enero 2008 a las 12:32 pm | #9

    A mí lo de las democracias paritarias, como cualquier democracia adjetivada, me parece que es adulterar, pero es que yo nunca he logrado pasar de primero de progre y paritaria me recuerda a censitaria, incluso a orgánica.
    Lo de los juegos me parece un paso más en el empeño de crear minusválidos que parecen tener nuestros gobernantes. Que además son analfabetos paritarios: “los grupos pueden ser desde dos personas” dice el redactor (o redactora, o redactor*, como le ha dado por poner en las circulares que envía a l*s vecin*s al presidente de mi comunidad; presidente como termina en e no considera necesario cambiarlo, pese a ser mujer ella), ignorando que existe la palabra “pareja”, aunque como termina en a, igual ha pensado que no tenía que ponerla.
    Todo el manual parece escrito por la finalista de Miss España de cualquiera de sus ediciones, pasado por el corrector o correctora de guardia que se dedica a poner en femenino cada palabra en masculino y vigila que queden claros los conceptos, aunque sea repitiendo los puntos como en la página 16, donde se ve que tienen mucha preocupación por los excluidos o excluidas. Y eso de poner en material necesario “participantes”…
    Lo de que en los juegos no haya ganadores es una estupidez gigantesca, un falseamiento absurdo de la realidad, donde la gente sí gana y pierde, y me recuerda la otra estupidez generalizada de edulcorar los finales de los cuentos infantiles. Como mejor que yo lo explica Javier Marías, le tomo prestado un párrafo de «Tu rostro mañana. 2. Baile y sueño», quien pone en boca del padre del protagonista, trasunto de su padre, las siguientes palabras: «[…]No sé yo ahora, hay esa tendencia a encerrar a los niños en una burbuja de felicidad entontecedora y sosiego falso, a no ponerlos en contacto ni siquiera con lo inquietante, y a evitar que conozcan el miedo y hasta sepan de su existencia, creo que circulan por ahí, que hay quienes les dan a leer o les leen versiones censuradas, amañadas o edulcoradas de los cuentos clásicos de Grimm y de Perrault y Andersen, desprovistas de lo tenebroso y cruel, de lo amenazador y siniestro, a lo mejor hasta de los disgustos y los engaños. Una estupidez descomunal desde mi punto de vista. Padres ñoños. Educadores irresponsables. Yo eso lo consideraría un delito, por desamparo y por omisión de ayuda. Porque a los niños los protege mucho percibir el miedo ajeno, y así concebirlo con serenidad, desde su seguridad de fondo; experimentarlo vicariamente, a través de otros, sobre todo por personajes de ficción interpuestos, como un contagio de corta duración, y además sólo prestado, y no tanto como fingido. Imaginarse algo es empezar a resistirlo, y eso es también aplicable a lo ya sucedido: uno resiste mejor las desgracias si después logra imaginarlas, después de haberlas sufrido. Y claro, el recurso más común de la gente para eso es relatarlas. […]»

  10. 27 Enero 2008 a las 3:54 pm | #10

    Zafferano: En el juego de la silla “transformado” en cada turno se quita una silla, pero siguen todos los niños. A cambio, podrán sentarse en una misma silla dos, tres, cuatro o todos los que quepan. El final del juego puede ser, como te imaginarás, todos los niños revoleados por el suelo intentando sentarse catorce en dos sillas. Va a ser peor el remedio que la enfermedad.

    Wolffo: En Andalucía, my dear, semejante gilipollez no es sólo posible, sino que es el pan nuestro de cada día.

    Raquel: Mi secreta esperanza es que los niños no hagan ningún caso a estos subnormales y sigan jugando como siempre. Y que dentro de 20 ó 30 años todo esto se habrá olvidado, como tantas otras iniciativas estúpidas.

    Buch: Es que una cosa es ser un hombre duro, como tú, y otra cosa es ser duro de mollera, como éstos.

    Mid: Yo no era un monstruo, te lo puedo asegurar. De ti ya no sé qué decir. Sospecho que tienes un pasado oscuro en tu época de preescolar. Lo que explicaría muchas cosas.

    Kurt: Te equivocas. Para tener un cargo hay que poseer enormes tragaderas, o estar muy bien respaldado por los enchufes correspondientes. Y no es mi caso.

    Johnny: ¡Cuánta sabiduría hay en tus palabras! La mitad de esos juegos van a terminar en orgías, jajaja.

    Princesa: Como protagonista de cuento que eres, te aviso que lo próximo puede ser “reescribir” los cuentos tradicionales. Avisada quedas.

  11. 27 Enero 2008 a las 8:10 pm | #11

    Como llego tarde (para variar en los últimos tiempos) y ya se han dicho todas las cosas inteligentes que se pueden decir, yo sólo añado: Hay que joerse con la paridad y lo políticamente correcto….

    Besos

  12. 27 Enero 2008 a las 11:44 pm | #12

    Jajaja! Cómo se nota que no tienen ni idea…! Puede ser una verdadera catástrofe! te aseguro que lo que es yo, no lo voy a probar con mis niños.

    Besos!

  13. 29 Enero 2008 a las 12:49 pm | #13

    Pos si quieren paridad, que paran esta vez una candidata a la Junta, que me da ya grima de ver que nos “gobierna” un hombre con una calabaza trasplantada por cabeza (esto del trasplante no lo digo yo, que lo dicen los Morancos). Hale, una legislatura que gobierne un hombre, y otra una mujer (eso sí, por cojones). Está visto que no se le puede dar poder a un tonto, sea del género que sea.

    Besazos no adoctrinados.

  14. 30 Enero 2008 a las 9:41 am | #14

    Y, otra cvosa es ser duro de mollejas.

  15. 31 Enero 2008 a las 7:51 pm | #15

    pero estabas en el Claustro de profesores, o en el camarote de los hermanos Marx? o hermanas, o Claustra, o camarota-camaroto…
    Tenemos lo que nos merecemos…

  16. Juan Pedro
    4 Abril 2008 a las 10:34 pm | #16

    Antes de hacer mi comentario, para no crear una falsa apariencia, ni recibir reprimenda por lo que no soy, quiero dejar claro que soy un ardiente defensor de los derechos de las mujeres. En concreto, a las españolas, poco les tengo yo que conceder como hombre, porque ya los tienen bien puestos ellas como mujeres (entiéndase los güevos, si se admite la metáfora, o los ovarios, si sólo vale la mención explícita)

    Y a lo que voy, en definitiva, es a que estoy harto de las chorradas del feminismo. No, ¿qué digo chorradas? digámoslo sin tapujos y en serio: las mentiras y las fascistadas de un sector del feminismo español, que encima tiene poder, y dinero a espuertas de subvenciones y presupuestos directos del Estado; cuya labor principal está siendo mentir para pedir no derechos, si no privilegios, poniendo todo patas arriba, y sobre todo, tratando de convencer a las mujeres de la calle, de que el hombre es “un enemigo a batir”. Incluso, está de moda despreciar y ridiculizar lo masculino. Pero que ningún hombre ose hacer ningún comentario que pueda “parecer” que ridiculiza en algún sentido a una mujer, o a lo femenino en general.
    Esto se ha convertido en una vergüenza, y un negocio de fascistas (me temo, que feministas)

    Un salduo, enhorabuena por tu blog, y tu mente clara.

  17. 8 Abril 2008 a las 11:11 am | #17

    Es triste tanta ignorancia.
    Si quieren igualdad, ¿por qué no se preocupan de igualar las esperanzas de vida, que son de 7 años menos entre los hombres?
    De esta manera, no habría 2 millones de viudas en España pidiendo más pensiones (sólo hay 0,2 millones de viudos)
    Estos progres, ¿por qué no se preocuparon de que fueran sólo los chicos los obligados a hacer la mili, durante casi 24 años en los que estaba ya prohibida “toda discriminación por razón de sexo?
    ¡Ah! ¡En este caso no querían! Y no querían porque para ellos es tabú aceptar que los hombres también sufren severas discriminaciones, como en las leyes “por la igualdad” y “contra la violencia de género” que tanto les gustan.
    GRAVEDAD DEL CASO:
    El caso no es poco grave, por muy estúpido que sea. ¿Por qué?
    Porque toda esta estupidez se debe a la competencia entre varones para conseguir a las mujeres. Les hacen la pelota con “piropos sexistas” a favor de ellas.
    Y lo que es peor: en contra de los demás varones en general. Estupidizarlos desde niños es muy, muy importante.
    Pero esto nos lleva a NUESTRA EXTINCIÓN. Los hacen inútiles para competir. O sea, para sobrevivir y tener hijos. Esta es una desventaja evolutiva que nos lleva a la extinción.
    Podéis ver información en nuestro web, http://edipo.info , en el MAPA DEL WEB, sobre todo.
    Estamos gobernados por traidores.

  18. PESIMIST
    8 Abril 2008 a las 10:47 pm | #18

    Pero que curioso que el manual tiene AUTORA. Siguiendo la misma vía de “adaptación” podría haberse escrito por una autora y un autor.

    Y la introducción es de la DIRECTORA, y digo yo, que igualmente debiera el Instituto tener una Directora y un Director.

    O lo correcto sería un Director y una Directora. No se, me lia todo esto mucho.

    Sera lo pretendido.

    Y ya, por encima de historias sexistas que solo justifican la supuesta necesidad de instituciones como el “Instituto”, me parece el colmo de los colmos imponer ahora la reforma de reglas de los juegos populares, que como su propio nombre indica, no han estado sometidos nunca a imposiciones ni reglamentacion por la administracion.

  19. A. Fernández
    9 Abril 2008 a las 6:42 am | #19

    Ciertamente el tema de la “igualdad” o la “paridad” se ha convertido ya en un excelente argumento para muchos políticos aunque con una única finalidad: acaparar la mayor cantidad de votos posibles.
    Abogo por la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres, para ello nuestra Constitución ya se encargó en su artículo 14 de recogerlo y sus ponentes dejaron muy claro al redactar dicho artículo que no podía exisitir ningún tipo de discriminación (por sexo, raza etc).
    Treinta años después los actuales gobernantes (tanto en el ámbito nacional como andaluz) se han encargado de “derogar” por motu propio dicho artículo y poner en su lugar la figura “discriminación positiva de la mujer”, perdón, desigualdad real y efectiva entre mujeres y hombres sobre todo en el ámbito judicial.
    Espero que algún día el Instituto de la Mujer pase a ser el “Instituto de la Familia”, pués debiera de existir un organismo que velara por la familia (si es que existe a día de hoy) en el extenso contexto de la misma, es decir, niños, padres y abuelos máxime cuando tenemos en nuestro querido país el porcentaje más elevado de rupturas de pareja de toda Europa.
    A nuestros hijos hemos (todos) de enseñarles desde pequeños que tanto niñas como niños son iguales tanto en derechos como en obligaciones. Lo que no comprendo es que quieran cambiar hasta la idiosincracia de juegos de toda la vida, cuando podemos observar a diario que existe una gran homogeneidad entre nuestros hijos cuando juegan, no estableciendose grupos de niños por un lado y niñas por otro. Ellos mismos son conscientes de que cuando juegan lo hacen todos, lo cual es sintomático de que tanto educadores como padres estamos cumpliendo con nuestra labor de formarles en igualdad.
    No nos hace falta que ni el Instituto de la Mujer ni ningún organismo oficial venga a “tutelar” una nueva “filosofía” de juegos que ya llevan mucho tiempo inventados. Mejor que utilizen la ingente cantidad de recursos humanos y económicos que tienen en crear de verdad politicas de familia a pie de calle y no desde un despacho sin comprobar la realidad, el día a día……………

  20. Roberto
    9 Abril 2008 a las 8:27 am | #20

    El Instituto de la Mujer y sus respectivos Institutos autonómicos como EMAKUNDE, nos envían a los centros escolares todos los años diversos folletos y carteles con distintas temáticas. Incluso se nos envían actividades para hacer con los alumnos. Al principio los acogía con agrado y como una ayuda para educar a los chicos y chicas en el valor de la igualdad. Sin embargo, últimamente, estos materiales son cada vez más panfletarios y vienen cargados de los más groseros tópicos del feminismo de género. Yo he dejado de utilizarlos, pero cada año sobre todo en torno al Día de la Mujer Trabajadora, hay quienes (profesoras y algunos profesores que no quieren ser tildados de machistas), incluso dentro de sus horas de materias muy alejadas de las materias destinadas a la educación en valores- y creo que con escasa preparación para abordar estos temas- se lanzan a una campaña desaforada implicando a los alumnos en la confección de carteles y murales analizando el tema.
    El resultado suele ser una exposición de cartelería en la que a los niños y niñas se les premia por repetir determinados tópicos feministas sin la menor de las críticas: hombres apuñalando a mujeres con cuchillos llenos de sangre, mujeres arrodilladas ante sus maridos suplicando que no las peguen… Mujeres en avanzado estado de gestación cargadas de bártulos para la limpieza y maridos de amplias barrigas pero cerveceras leen el periódico en el sofá…
    Ninguna de mis alumnas seguramente ha fregado un plato en toda su vida y no colabora más en las tareas del hogar que sus compañeros varones, pero a la menor ocasión adoptan la postura victimista de que ellas, “pobres sufridoras”, tienen que sufrir el machismo del compañero que tienen sentado a su lado de su misma edad y que se pregunta con cara de asombro, pues ni siquiera se atreve a responder a la camarilla de niñas que aseveran lo mismo, cuándo las ha explotado él y porqué le chillan de esa manera tan foribunda. Para más inri se le dice que tiene que hacer carteles donde sus referentes masculinos se portan mal, pero que muy mal, con las mujeres y que, de alguna manera, tiene que sentirse avergonzado de todo eso.
    Todavía recuerdo un chiste gráfico-si es que se le puede llamar así a algo con tan poca gracia- colgado en las paredes del Instituto donde a una mujer embarazada, otra mujer le recriminaba que ella dijera que estaba feliz con su vida. En la viñeta siguiente viñeta aparece el típìco bocadillo del cómic que indica que se está pensando, ¡¡una perra amamantando a sus cachorros!! No recuerdo cómo se llamaba la perra, pongamos que “laica”. La moderna protagonista decía: “Ya sé como me dices, como laica…”.

    Este cartel señores, ha estado colgado en un centro público de enseñanza. Y lo peor, nadie se atrevió a retirarlo. 27 de noviembre de 2002

    http://www.senado.es/cgi-bin/wfcimpri_opinion?CODIGO=2&OPCION=200211

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