Posted by: kotinussa on: 23, Enero, 2008
Estaba yo la mar de satisfecha porque, después de muchos meses, había logrado cambiar de médico. En lugar de la que tenía desde hace años y con la que me sentía muy mal atendida, había logrado cambiarme a otro que es conocido de la familia desde hace muchos años, y estaba convencida de que me atendería mucho mejor.
Pero he aquí que hoy un amigo me cuenta que existe el llamado “síndrome del recomendado”. Consiste en que cuánta más relación de amistad o parentesco existe entre el médico y el paciente, más posibilidades hay de que aquél meta la pata. Basta que te quieras esmerar con una persona para que las cosas se tuerzan.
En fin, que cuando mi nuevo médico me recete algo le preguntaré si se lo recetaría también a su mayor enemigo. Y si me dice que sí, entonces me quedaré tranquila.
Hace un año: La importancia de ser una iguana (aunque no se llame Ernesto)
me parece una solemne tontería, de hecho el término médico de familia creo que expresa perfectamente lo que su nombre indica, un médico que desde siempre atiende a tu familia, que te conoce, que sabe tus antecedentes y lo que es más importante en el que confías, desgraciadamente ahora han recuperado el término pero nada más,
besos,
Yo, mi querida Kotts, cogería esas interesantes declaraciones de tu amigo y las pondría en el mismo cajón en el que guardas las recetas de comida para subnormales y los libros de psicología para canarios.
Todo hoy es síndrome. Y casi todo es, en realidad, tontería.
Un médico será mejor o peor sin que influya en él, imagino, el que te hayan recomendado o hecho la vasectomía. Lo importante es que tú te sientas atendida y confíes en él y que, claro, tenga ciertos conocimientos y destreza, que si no, ven a mi consulta y yo te curo. A besos o algo así.
Pero no empieces a desconfiar de él por alguien te ha hablado del síndrome de lo que sea, porque entonces, vas lista, Kotts.
Un beso y luego otro, que hoy estoy que lo tiro.
pues estoy con agua… no creo que exista es sindrome…
igual yo no me fio de casi ningun medico…
en fin..
eso si es un sindrome
un beso
Tengo la experiencia de que el “síndrome” del enchufado puede hacerse extensivo a otras muchas profesiones. “¡Cuidado, que es recomendado”! es un consejo que corre como la pólvora entre los operarios desde ebanisterías hasta oficinas del catastro. Porque acabarán perdiéndose las páginas pares de la escritura o cuarteándose la moldura de nogal.
De todas formas para mí el tema médico es vudú. Hubo unos años en cada vez que pisaba la consulta del médico de cabecera –siempre cambiante- me sentía ignorado, incomprendido, marginado, despreciado casi. Las causas aún hoy en día siguen siendo una incógnita. Será –no es por presumir- que me ven joven y saludable –me decía. Será que creen que intento engañarles. El caso es que salía de allí con una receta y bastante mal humor. Porque en el mejor de los casos me preguntaban “Qué tiene usted”, bastante imperativamente. “Pues no sé, a eso vengo”. Esa respuesta era ya en sí una impertinencia.
Y de todos estos años de olvido sanitario he desarrollado el callo de no ir a ver al “doctor muette”, como decía Faemino, si no es en defensa propia y cuando toda la familia me ruega “pero es que tienes que ir al médico!!!”. Pero no sigo porque todo se sabe e igual esto acaba en mi historia clínica cual mancha indeleble y acusadora.
Bueno, lo dejo ya que tengo consulta a las 16.30 h.
Vaya, otro síndrome, estoy por hacer una lista en plan guía,más que nada por no perderme.
Besos
Qué casualidad! Precisamente hoy fui al hospital a hacerme unas pruebas. La cita la concertó la madre de una de mis niñas que trabaja allí. Mientras me acompañaba a la consulta me dijo: Voy a arreglarte los papeles porque tengo miedo de que te pase algo. Y me contó exactamente lo mismo que tú acabas de escribir con todo lujo de detalles y casos conocidos por ella. Ella misma tuvo bastantes problemas cuando fue intervenida hace un par de años.
Pues qué bien, el próximo jueves tengo que volver…!
Besos
Me sigue pareciendo una notable sandez, Kotts. La clase médica no está exenta de idiotas con ganas de ponerle un nombre idiota a una idiotez cualquiera.
Vaya…
ya…
23, Enero, 2008 a 10:34 pm
Podrías volver de incognito a la consulta y simular ser otra persona, ajena completamente, para contrastar los diagnósticos que te vaya dando.
Te llevaría el doble de tiempo ir al médico, pero puedes aprovechar para hacerte con una buena colección de disfraces para los carnavales.
Vale, no parece buena idea… pero estoy segura de que para un síndrome tonto nada mejor que una solución más tonta aún.