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Archivo para Diciembre 2007

Lo de todos los años

31 Diciembre 2007 kotinussa 17 comentarios

En días como hoy lo que procede es hacerse una lista de propósitos para el nuevo año en la que implícitamente reconocemos que hasta el momento hemos sido unos desastres, porque no hemos hecho casi nada de lo que debíamos hacer.

Yo, qué queréis que os diga, me niego a hacer ningún propósito de ese tipo. O, por el contrario, me voy a hacer un montón de propósitos, a saber:

Voy a seguir fumando exactamente como ahora (bastante poco, es cierto, pero porque es lo que me apetece, no porque me esté coartando en ese sentido); seguiré dando rienda suelta a mis otras adicciones (chocolate y coca-cola); seguiré apañándome con el poquillo inglés que sé, sin ninguna intención de aprender más; no pienso ir a ningún gimnasio, ni practicar ningún deporte, ni comer fruta. Continuaré bajándome pelis, canciones y series de tv con Emule sin ningún remordimiento porque, a pesar de lo que digan los que lo dicen, en España no es delito. Es decir, lo normal.

A estas alturas de mi vida no voy a torturarme lo más mínimo a cambio de parecer más guapa, más importante o más joven. Intentaré darme lo que considero buena vida, al margen del concepto de buena vida que tengan otros. Eso implica, entre otras muchas cosas, tener la conciencia tranquila (al menos en lo fundamental) para que sea sólo la fibromialgia lo que me quite el sueño. Persistiré en todas mis manías: la puntualidad, el no meterme en ningún gasto que no pueda pagar al contado y la escrupulosidad a la hora de declarar mis rentas y pagar mis impuestos. Continuaré siendo una persona del montón: por un lado, sin ese aura de santidad que imprime lo políticamente correcto, lo nutricionalmente correcto y lo ecológicamente correcto; por otro, sin ese aura de malditismo que imprime esa posturita de vivir al borde del abismo, tan explotada por intelectuales y gente del espectáculo, que intentan constantemente dejar bien claro que no son personas “respetables” (y se sienten muy modernos por ello, sin saber que se trata de algo totalmente decimonónico).

Por otro lado, como soy una buena persona, no puedo dejar de desearos cosas buenas para los próximos meses. En algún sitio que ya no recuerdo encontré una lista que he cambiado y mutilado a mi gusto. Pero, por supuesto, es sólo una propuesta. Os invito a entrar a saco en el texto, deshaciéndoos de todo aquello que no os convenza, de la misma forma que yo he desechado los propósitos habituales que se hacen todas esas personas totalmente decididas a convertirse en perfectas en los próximos doce meses.

1. Trabajo fértil, feliz, seguro y bien pagado.

2. Amor honesto, divertido, poderoso y creativo.

3. Salud física y mental, duradera y productiva.

4. Inteligencia libre, comprometida con la libertad y la justicia, que no acepte la explotación ni la esclavitud.

5. Unidad entre todos, amigos, parientes, socios, compadres, gremios, pueblos y parejas.

6. Éxito sin pedantería, sin petulancia y sin triunfalismo. Éxito que dé éxito a otros, con humildad sincera que es el único éxito real.

7. Descanso… que todos tengan descanso, paz, vacaciones, diversión inteligente y mucha energía nueva.

8. Estudio, capacitación, aprendizaje. Intenso, nuevo, refrescante, emocionante, lleno de futuro.

9. Reconocimiento y respeto por el trabajo, esfuerzo y contribuciones en la mejoría de lo propio y lo ajeno.

10. Ganas de luchar para que la cosa cambie, para que nuestra suerte mejore, para un futuro menos incierto, para que no nos venza la depresión.

Y besos para todos.

Categorías:Cosas mías

Más difícil todavía

27 Diciembre 2007 kotinussa 12 comentarios

Creo que nunca había escrito en el blog sobre política exterior española. El sainete continuo de que disfrutamos en el interior da material más que de sobra para morirse (literalmente) de la risa. Pero es que la última ha sido tan sonada que no puedo resistirme. Esos ínclitos políticos españoles, ese excelso gobierno que tenemos, con sus contradicciones continuas, con ese no saber por dónde tirar, ha conseguido la cuadratura del círculo. Ya se han puesto enfrente a unos y a otros, a los griegos y a los troyanos, a los cartagineses y a los romanos, a todos.

Resulta que desde hace años tenemos aquí instalado, con las bendiciones del poder, a un indeseable que decidió que, a la vista de lo tranquilos que por aquí andan los mayores delincuentes del mundo, España sería un lugar ideal para vivir. Teniendo en cuenta que se trata de un traficante de armas a nivel internacional que «ha suministrado armas y equipo militar a facciones armadas que se dedican a librar conflictos violentos en Nicaragua, Brasil, Chipre, Bosnia, Croacia, Somalia, Irán e Irak», está claro que no es el tipo de amigo que a nuestras madres les gustaría para nosotros. Además de su actividad principal, «ha creado una red internacional de asociados criminales, empresas fachada y cuentas de banco en Reino Unido, España, Líbano, Siria, Irak, Polonia, Bulgaria y Rumanía». También «ha efectuado operaciones financieras para lavar dinero a través de cuentas bancarias por todo el mundo para ocultar la naturaleza ilícita de su utilizados criminales». Pero resulta que en España se piensa que nos puede interesar tener a esta inocente criatura instalada en Marbella. Y el buen hombre ha disfrutado del sol y la tranquilidad hasta hoy, sin interrumpir para nada sus candorosas actividades.

Pero a EEUU se le había puesto entre ceja y ceja enchironar a este tipo, que además está implicado en atentados terroristas (como el que se cometió en Madrid en 1984 por el grupo radical Abu Abas) o en el secuestro del “Achille Lauro”, entre otras travesuras. Y le tienden varias trampas, de las que este tipejo, valiéndose de sus contactos en los servicios secretos y la policía española, se escapa. Hasta que le ponen un cebo tan gordo que no es capaz de resistirse. En 2005, agentes de la DEA contactan en Líbano con uno de los intermediarios del traficante, y le proponen un negocio de compra de armas para las FARC. La lista de la compra estaba formada por «4.350 fusiles de asalto Akm, 33.350 fusiles de asalto Akms, 200 fusiles de asalto Rpk, 50 fusiles de francotirador Dragunoz, 500 pistolas Makarov, 2.000.000 cartuchos de 7.62 mm., 120 Rpg lanzagranadas, 1.650 cartuchos Pg-7V para granadas y 2.400 granadas Rgo-78». El precio, tres millones y medio de euros. Como regalo, el traficante añadía «explosivos C-4, detonadores y el envío de 1.000 hombres para adiestrar a los narcoterroristas colombianos». El dinero pactado llegó a las cuentas bancarias correspondientes, y nuestro ilustre huesped estaba tan tranquilo, hasta que el 8 de junio fue detenido en el aeropuerto de Barajas. Entonces supo que los socios con los trataba la venta de armas a las FARC eran agentes de EEUU infiltrados.

Estados Unidos pide la extradición del individuo y entonces es cuando empieza la astracanada española. Los políticos se rasgan las vestiduras porque, guau, qué falsos los norteamericanos, que envían a sus agentes a una operación encubierta sin que se sepa lo que son en realidad. Vamos, que el procedimiento habitual es acercarse al Ayuntamiento y preguntar “Oiga, ¿dónde se dan las licencias para operaciones de servicios secretos extranjeros?”. Y entonces un amable funcionario (no es ironía) les contestaría “En la segunda planta, en el mismo mostrador donde las licencias para venta ambulante y para la instalación de atracciones de feria”. Y todo el mundo contento. Si 007 tenía licencia para matar era porque había hecho las cosas como deben hacerse, por derecho y retratándose en la ventanilla correspondiente. Por supuesto, a los agentes secretos se les obligaría a vestir en todo momento un uniforme que los identificara como tales, porque está muy mal eso de no avisar que estás intentando atrapar al malo. Pero no, esos malandrines han actuado de incógnito, como los espías de las películas. Aquí, como los modelos que tenemos son del tipo “Mortadelo y Filemón” o “Anacleto, agente secreto”, nos asustamos de esas cosas.

Así que ahí tenemos a los políticos intentando presionar a la Audiencia Nacional para que no se conceda la extradición. Porque sería un desastre que Marbella perdiera a su más ilustre vecino después de la Pantoja y Gunilla von Bismarck, además. Pero resulta que los jueces tampoco tienen la fina sensibilidad de los políticos y en octubre la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal aprobó la petición de extradición. La defensa del traficante recurrió y a mediados de diciembre el Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional aceptó de nuevo la petición de extradición a EEUU, a condición de que no sea condenado a muerte.

A todo esto, Siria, país natal de la inocente criatura, se cabrea, y los sirios dejan caer que la supuesta protección de la que gozan las tropas españolas en Líbano “no es obra de los norteamericanos y que esa ayuda podía desaparecer en cualquier momento”. El ministro de Asuntos Exteriores se va de vareta porque lo único que le faltaba al gobierno en periodo pre-electoral es que los soldados españoles en el Líbano empiecen a caer como moscas y el jefe del espionaje sirio recibe la palabra del ministro Moratinos de que España no va a entregar al presunto a Estados Unidos. Pero eso significa que el ministro y sus colegas están dispuestos a pasar de lo que digan los jueces, a cabrear a los que piensen que los jueces deben ser independientes de los políticos y a cabrear, una vez más, a los norteamericanos. Por lo visto no es suficiente que al embajador español en EEUU le hagan desplantes hasta los conserjes, y que no consiga ser recibido ni por un funcionario de categoría mediana. Así estamos, amenazados por unos y por otros, por espías sirios y por terroristas, por delincuentes a escala planetaria y por políticos histéricos, estos últimos clamando por los derechos humanos. Y es que ya se sabe que un delincuente millonario que vive en Marbella tiene más derechos humanos que nadie, sobre todo si habla de tú a tú a los terroristas de todos los continentes.

Para acabar con este tira y afloja, va a tener que ser probablemente el Consejo de Ministros el que finalmente decida, en los próximos días, que se hace. Menuda papeleta tienen por delante, aunque se la han buscado, porque nuestros políticos han conseguido que, sea cual sea la decisión, España quede mal con unos o con otros. O con todos a la vez, que para eso son únicos, como se demostró cuando consiguieron indisponerse simultáneamente con Marruecos y con Argelia.

Claro que lo importante es que se aclare de una vez por todas quién será el ganador de Gran Hermano.

Actualización: Celebrado el último Consejo de Ministros del año el día 28 de diciembre, no se han pronunciado sobre la extradición del sirio, aunque sí se ha pedido a Francia la extradición de una etarra.

Cuando el “divulgador” no divulga

25 Diciembre 2007 kotinussa 14 comentarios

Tengo algunos personajes históricos favoritos, como Alejandro Magno o Guillermo el Conquistador. El hecho de que sean mis favoritos no quiere decir que los encuentre perfectos. En este tipo de personas todo tiende a ser grande, tanto las virtudes como los defectos. Pero como sería una estupidez juzgar su comportamiento según nuestra mentalidad de hoy, ignorando las circunstancias en las que vivieron y cómo fueron educados, siempre he procurado no caer en ese error. Quizás por eso soy capaz de tenerles simpatía. Queda claro, sin embargo, que no soportaría a una persona que en estos tiempos se comportara igual.

Guillermo era hijo bastardo de Roberto, duque de Normandía. Su madre, Arlette, era una villana, hija de un curtidor. Roberto murió cuando su hijo era un niño y, aunque los nobles habían jurado fidelidad a Guillermo como sucesor, cuando su padre murió sus supuestos vasallos intentaron repetidamente hacerlo desaparecer. Varios de sus tutores fueron asesinados, sufrió algunos intentos de secuestro y escapó varias veces de la muerte por los pelos.

Guillermo, como todos, tenía sus manías. Podías haber intentado asesinarlo y, sin embargo, ser perdonado sinceramente. Pero si le echabas en cara que era bastardo, inmediatamente sacabas lo peor de él. No le importaba ser bastardo, porque su abuelo paterno y otros grandes antepasados suyos lo habían sido, pero no soportaba que se lo llamasen como insulto o como burla. Cuando sitiaba la ciudad de Alençon, que se había levantado contra él, los ciudadanos tuvieron la desafortunada idea de colgar unos cueros de las murallas y golpearlos con sus lanzas, imitando los movimientos de un curtidor, para recordarle su ascendencia materna. Guillermo prometió entonces que cuando entrara en la ciudad les daría un escarmiento que no olvidarían y, efectivamente, hizo una masacre, mandando cortar pies y manos, lo que no hizo en otras ciudades conquistadas. Llamar bastardo a Guillermo era como agitar un trapo rojo delante de los ojos de un toro, la peor de las provocaciones. Y Guillermo siempre caía en este tipo de provocación. Podía responder en el momento y con un estallido de furia, o bien más adelante y con frialdad, pero nunca olvidaba esa ofensa.

Lo mismo que a Guillermo no le importaba el hecho en sí de ser bastardo, sino el que se usase como una burla o descalificación, yo puedo admitir que cada uno se autoengañe con lo que quiera, pero me fastidia muchísimo que transmita a los demás información o conocimientos falsos.

Todo esto viene a cuento porque desde hacía tiempo venía oyendo supuestas maravillas de un programa de radio que, por su horario (de 1 a 4 de la madrugada), nunca había podido oir. Sus seguidores son tan desorbitados en sus alabanzas, sin admitir a cambio la más mínima crítica, que a mí me recordaba un poco a una secta. Y como toda secta tenía su gurú. Y digo tenía porque, desgraciadamente, esa persona murió hace poco de forma inesperada. Se trata del programa “La rosa de los vientos” y de Juan Antonio Cebrián.

A juzgar por los comentarios, el programa era como el santuario inviolado de la Historia. Sabiendo que uno de los principales colaboradores del espacio era Bruno Cardeñosa, yo veía bastante improbable la excelencia de dicho programa, porque el tal Cardeñosa es uno de los principales propagadores de supercherías de España. Pero había suspendido mi juicio sobre el asunto hasta poder comprobarlo por mí misma. La muerte de Cebrián el 20 de octubre suscitó entre sus seguidores una catarata de manifestaciones exageradísimas. Frases como “hoy termina una época de mi vida”, “en este estado de shock absoluto, sólo acierto a decir que se ha marchado algo más que un locutor, se ha marchado un chamán”, “la vida no puede ser tan injusta, no puede ser tan dura”, “estoy destrozado, es como si se hubiera muerto un amigo, alguien de la familia”, “nunca tantos hemos debido tanto a una sola persona”, “sólo tú sabías transmitir conocimientos, alegría y amor de una forma tan magnífica e inigualable” o “tu innata habilidad como maestro y mentor, fábrica de adictos a la historia, fuente de sabiduría, sapiencia y amor”, nos permitirán hacernos una ligera idea de las pasiones que despertaba en sus oyentes.

Encontrándome ya de vacaciones, me acordé de mi propósito de comprobar hasta qué punto estaba justificado aquel casi fanatismo. Me descargué seis programas: los dos últimos que hizo, los dos siguientes a la semana de su muerte y los dos últimos. Y también, aprovechando mi paso por la biblioteca pública, eché un vistazo a alguno de sus libros. Después de haber oído 16 horas de radio, tengo que decir lo siguiente: Estoy segura de que Juan Antonio Cebrián sería una excelente persona, un maravilloso amigo, un magnífico marido y padre, un sobresaliente profesional de la radio. Pero desde el punto de vista de la historia era un timo.

Nada más empezar a oir los programas, en los primeros segundos del correspondiente al 14 de octubre, al enumerar los temas de los que iba a tratar ese día, dos pequeñas pinceladas me anunciaron que la cosa pintaba mal. Por un lado, se anunció que en la sección dedicada a la Historia se iba a hablar de los templarios (Uff, cómo no) y, por otro, se anunció una conexión en directo con “uno de esos lugares de poder”. La expresión ya me puso los pelos de punta y me confirmó muchas cosas, porque es la que usan los misteriólogos, no para referirse a los lugares donde están o actúan las personas más poderosas del mundo, sino a esos lugares que, supuestamente y sin que se aporte ninguna prueba de ningún tipo, concentran una serie de energías telúricas y sobrenaturales que ocasiona que en estos lugares ocurran muchos prodigios, aunque tampoco se especifica ni uno sólo de esos prodigios. En este caso se trataba del pequeño pueblo de Albarracín, de mil y pico de habitantes y que, como todo el mundo sabe (léase con tono irónico), es un lugar donde ocurren portentos sin número que sólo se explican cuando uno posee extensos conocimientos de esoterismo y fenómenos paranormales.

Hablando de los templarios, sin que le temblara la voz, Cebrián fue capaz de decir que en el apresamiento y ejecución de los principales líderes templarios por parte del rey de Francia a principios del siglo XIV estaba la causa de la revolución francesa, 475 años después, nada menos. También sugirió que la abundancia de plata de que disfrutaban se debía a que en el siglo XII habían llegado a América. ¡Ahí queda eso! Por supuesto, eso implicaba que no sólo habían tenido que llegar a América, sino conquistar una parte de Sudamérica (Perú, fundamentalmente), controlar ininterrumpidamente durante bastante tiempo las minas de plata y a la población que trabajase en ellas y organizar un tráfico constante de naves, y todo ello sin que nadie más se percatase. ¿Pruebas? Ninguna, sólo el hecho tan sospechoso de que el principal puerto de los templarios estuviera en la costa atlántica de Francia. En resumen, las mismas paparruchas que sueltan habitualmente los indocumentados que ven un misterio o una conspiración detrás de todo aquello que ignoran, que es casi todo. Los que viven “del misterio”. Y de la ignorancia de sus oyentes, añadiría yo.

Escuché después cuatro programas realizados tras su muerte, y todo sigue en la misma línea. Cosa muy normal si se tiene en cuenta que es su viuda la que dirige ahora el programa. En esta ocasión pude paliar mi ignorancia con datos como que el mago de Isabel I de Inglaterra es uno de los personajes más importantes de toda la Historia, y que Gran Armada fracasó porque este mago estaba empleando sus artes en dicha ocasión. Ay, Dios mío, qué pena de dinero gastado en mi educación. En vez de matrículas universitarias, libros y Colegio Mayor todo se podía haber solucionado con comprar unas pilas para la radio.

Hay cierto reparo en criticar a una persona que se haya muerto, sobre todo si el óbito es reciente. Pero ocurre que yo, además de licenciada en Historia, soy historiadora. Es decir, que he pasado mucho tiempo en archivos, con un montón de fichas en blanco al principio, con ordenadores portátiles después, para conseguir después de muuuuuchas horas, un pequeño dato, que unido a otro, y a otro y a otro, me ha permitido reconstruir una pequeña parcelita de la Historia que era inédita hasta ese momento. Después he trabajado en darle una buena redacción, en añadir sus correspondientes notas, bibliografía y todo ese trabajo tan ingrato. Al final, todo eso se ha plasmado en una tesis de licenciatura que obtuvo la calificación de “sobresaliente por unanimidad”, en comunicaciones a congresos, artículos en revistas especializadas, capítulos propios en libros de autoría colectiva y, por fin, una obra de mi autoría exclusiva (que espero no sea la última). Desde luego es muy poco al lado de lo logrado por otras personas. No soy tan famosa como un locutor de radio, ni tengo seguidores que llorarán cuando me muera. Pero a pesar de la poca importancia de lo que he realizado, me basta para saber valorar el trabajo de un historiador, que no es un señor que publica como churros haciendo refritos de datos auténticos con zarandajas esotéricas.

Muchos de sus seguidores han dejado escrito en foros y demás que odiaban la Historia hasta que empezaron a escuchar a Cebrián. Me lo creo, y además estoy segura de que siguen haciéndolo, porque lo de Cebrián no era Historia, porque Cebrián era otro de esos vendedores de misterios, sólo que disimulado bajo un disfraz de “divulgador de la Historia”. Disfraz que sólo engaña al que es lo suficientemente ignorante como para ser engañado.

Guillermo el Conquistador, duque de Normandía, rey de Inglaterra, le daba la del pulpo al que usaba su bastardía como insulto o burla. Yo pongo en su sitio, aunque sea dentro de los límites de mi Cuaderno de apuntes, al que trivializa y rebaja la Historia y el trabajo del historiador.

Se llama horror

20 Diciembre 2007 kotinussa 16 comentarios

El último sábado por la noche, con todos mis exámenes corregidos y las notas pasadas al cuaderno, sin conexión a internet desde hacía 48 horas, me dispuse a leer tranquilamente hasta la hora de acostarme. Mi madre me pidió que me sentara con ella en el cuarto de estar y aunque sabía que, a causa del sonido de la televisión, me iba a ser imposible concentrarme lo suficiente como para leer algo mínimamente complicado, me dio pena dejarla sola en una noche en la que no tenía necesidad de acostarme pronto. Así que asumí la idea de no poder continuar con el libro que tenía a medias (que requería cierta concentración) y cogí una novela intrascendente para pasar el rato.

Mi madre hacía un poco de zapping por todas las cadenas (y tenemos un montón), y debió quedar impactada por alguna imagen, porque paró en Canal Sur, que es una de las dos cadenas públicas andaluzas. Cadenas que, en todos estos años, no han producido ni un solo programa que me haya despertado el más mínimo interés. Las series de producción propia tienen un aire de teatrillo de fin de curso con actores desconocidos de cuarta o quinta fila, ya que es obligatorio hacer ostentación de un cerrado acento andaluz. Los programas musicales huelen a rancio. Los magacines suelen estar centrados todos en la tercera edad, que es un público muy poco exigente y sale muy barato. Los programas culturales parece que tienen que tratar obligatoriamente de “cultura andaluza”, es decir, romerías y ferias mayoritariamente. En fin, un desastre que subvencionamos los andaluces con nuestros impuestos con una esplendidez que no corre pareja al nivel económico de la comunidad.

La imagen que había captado la atención de mi madre era la de una chica ataviada con un traje imposible de describir, y con una serie de cosas colocadas en la cabeza que hasta dolía el cuero cabelludo sólo de mirarla. Se trataba de un programa titulado “Se llama copla“, donde diez concursantes hacen una especie de “Operación Triunfo de la copla” en plan cutre, pueblerino, directamente venido desde la España profunda. Una vez más se insiste en todos los estereotipos y tópicos habituales, pero con el agravante de que parten de la televisión oficial andaluza, con el espaldarazo del gobierno andaluz, ese que insiste en que Andalucía está en la “segunda modernización”. Supongo que si contamos con que la primera modernización fuera el descubrimiento del fuego, sí podríamos decir que “Se llama copla” corresponde a la segunda modernización.

Canciones de los años 40, que mi madre de repente recordaba que se oían en la radio de la posguerra, y que habían estado olvidadas desde los años 50; chicas con menos de veinticinco años que aparentaban más cuarenta, con toda la envergadura de matronas romanas; un tipo muy afeminado que, a pesar de que se le habían escapado hasta gallos, recibió la opinión desfavorable del jurado con gestos de virgen ultrajada… Y lágrimas, muchas lágrimas. Lloraban los concursantes mientras cantaban, metidos en la piel de los personajes de las canciones; seguían llorando después de acabar, tan emocionados que les costaba volver a la realidad; lloraban los novios y las novias de los concursantes, convencidos de estar oyendo a prodigios de la naturaleza; lloraba el mariquituso cada vez que puntuaban a uno de sus rivales porque iba el último. De todos estos llantos, los que de verdad me extrañaban eran los de los concursantes, que se sentían como los protagonistas de sus canciones. ¿Cómo podía llorar el mariquituso a causa de la muerte de Carmen Amaya, a quien él nunca vio bailar porque murió años antes de que él naciera? ¿Cómo es posible que una chica de veinticinco años se identifique hoy día con la mujer que cría entre miserias y vergüenzas a los hijos habidos con el señor de buena familia, resignada a ser la vilipendiada madre soltera, y lo manifieste entre sollozos entrecortados ya acabada la actuación? ¿Cómo puede un estudiante de bachillerato de diez y ocho años estar al borde del ataque de ansiedad porque lo está oyendo cantar una hija de Manolo Caracol? ¿Acaso han conseguido reunir en un estudio a los pocos seres extraños que quedan, o es que eso es lo normal en Andalucía?

Mención aparte merece el apartado vestuario, que era la apoteosis del mal gusto. Los vestidos de las chicas eran el ejemplo perfecto del “horror vacui”, tan recargados como una yesería barroca. Flecos sobre volantes, bordados sobre estampados, flores de colores imposibles y del tamaño de una lechuga mediana, colocadas en la cabeza en sitios rarísimos, como si hubieran caído por accidente desde un balcón. Peinetas de formas extrañas puestas de través, de forma que no cumplían la finalidad que se le supone a una peineta, que es la de recoger el pelo. Estaban sólo para que quedara claro que en bisutería no había escatimado la producción del programa. Pendientes de un palmo que ni siquiera llegaban a caer verticalmente, porque chocaban con volantes tiesos, de telas sintéticas y brillantonas, que llegaban más arriba de las orejas. Parecía que llevaban encima el muestrario completo de una mercería antigua.

Y qué decir de los guiones de la presentadora o de los comentarios del jurado. Ahí se concentraba toda la perversa filosofía del programa, entre indisimulado fundamentalismo andaluz. Una vez más se nos propone una Andalucía de castañuela y volante como reserva espiritual de España, único reducto donde los veinteañeros se identifican con “la maté porque era mía” o “soy la otra, la otra”. Tanto si observas a las concursantes como si observas al público te puedes imaginar fácilmente a la niña que con la monedita que le daba su padrino todos los domingos se compraba los cancioneros para aprenderse las letras que sonaban en la radio de galena. La misma niña que, entre unas cortinas de su casa, jugaba a que estaba en un escenario.

“Se llama copla”, en su abyecta cutrez, está al mismo nivel que el público andaluz, que lo premia con audiencias del 40% en el “prime time” del sábado. Y el público colabora entusiasmado con el poder político, entrando voluntariamente en el caminito tantas veces marcado de la sobrevaloración de lo emocional, del menosprecio del mérito. El jurado comentó con extrañeza que no se explica como, programa tras programa, el público salva con sus votos al sarasa desentonado, mientras que le niega el pan y la sal a las dos chicas que mejor cantan. Sólo falta que una concursante, en plan Carmen la Cigarrera, se saque la navaja de la liga para cortarle el paso a esa rival que le puede privar de su “sueño”.

Yo, por mi parte, estoy deseando que Chaves anuncie a bombo y platillo la “tercera modernización de Andalucía”, a ver si de una vez inventamos la imprenta.

Rodríguez ya no es feministo

16 Diciembre 2007 kotinussa 11 comentarios

Estoy desolada. Aunque siempre se ha dicho que el poder corrompe, confiaba en que algunas personas, por sus elevados principios, serían capaces de resistir esa tentación. Pero uno tras otro me van dejando sin esperanzas.

Primero fue la decisión de nombrar a Solbes número dos de su lista, lo que suponía mandar a freir espárragos esas “listas cremallera” que tan felices nos hicieron a todos/as. A continuación, va y dice que Bono será Presidente del Congreso. Otro golpe bajo, a mí, que estaba convencida de que mi admirada Carmen Calvo sería ascendida después de las elecciones. Sería lo justo, ¿no?, en agradecimiento a los servicios prestados.

Vámonos a por la tercera. Que resulta que consiste en que nos impone por narices como cabeza de lista en Cádiz a Rubalcaba. Que ya estamos acostumbrados a que nos metan a la fuerza a una persona que no tiene nada que ver con la provincia, pero Felipe González nos imponía a su santa esposa, que tampoco tenía nada que ver con Cádiz, pero al menos era una mujer. Con menos alharacas, sin presumir tanto, Felipe era mucho más feministo que Rodríguez, y la prueba está en que en su tiempo libre se dedica a hacer pendientes para regalar a sus amigas. A ver a cuántos hombres conocéis que hagan eso.

Y todavía hay una cuarta, como si de unas sevillanas se tratase. Y es que nos recomiendan que en estas próximas fiestas se coma conejo. Y lo dicen así, tal cual, sin amortiguar la cosa de ninguna manera, sin que les dé ni un poquito de vergüenza. Llevo varios días sin conexión a internet y no he podido leer nada sobre las reacciones a este último hecho, pero espero que todos los colectivos feministas/os hayan protestado enérgicamente, pidiendo algo más que la cabeza del responsable. Porque está más clara que el agua la burla sangrienta sobre el colectivo femenino, con una zafiedad propia de macho ibérico que no se puede tolerar en el siglo XXI, y en un país democrático. He dicho.

Pst… creo que nos copian

12 Diciembre 2007 kotinussa 17 comentarios

No es que me haya dado cuenta ahora, que ya lo vengo observando desde hace bastante tiempo, pero hoy mismo me he reafirmado en mi opinión un par de veces: ¡Con qué facilidad ganan algunos el dinero!

En mi trayecto diario por carretera hacia el trabajo, de 30 minutos más o menos, voy oyendo la radio. Y también lo he observado en algunos programas de televisión. Cuántas horas de programa, en uno y otro medio, rellenas por el sencillo sistema de echar un vistazo a varios periódicos digitales y comentar con cierto sentido del humor las noticias más frívolas e intrascendentes, aquellas a las que está tirado sacarles punta. Por ejemplo, el tema de las fotos de Beckham en calzoncillos para Armani, o el de nuestros queridos canguros. Comentarios que tampoco son nada del otro mundo, que quede claro. Casi todos nosotros, en los blogs, lo hacemos, como mínimo, igual. Y en muchos de los blogs que visito he encontrado bastante más ingenio, humor e inteligencia que en los programas de esos supuestos “graciosos”.

A veces las noticias huelen ya un poco de viejas, y me asalta la duda de si estos pseudohumoristas no habrán visitado antes media docena de blogs para sacar unos apuntillos. Hace algún tiempo dejé claro en un post que muchos de los blogs que leo le dan sopas con honda a columnistas de suplementos dominicales muy prestigiosos. Pues bien, ahora me asalta la duda de si no habrá unos cuantos vivales que se sacan un sueldecito curioso fusilando descaradamente los textos de algunos de vosotros. O eso, o entre vosotros, disimulados bajo un seudónimo, se encuentra un puñado de guionistas de “El club de la comedia” y otros programas semejantes.

Categorías:Cosas mías

Flatos de canguro

7 Diciembre 2007 kotinussa 25 comentarios

Es una gran verdad eso de que cuando una puerta se cierra, otras varias se abren. Hace ya muchos años, a la gente más colgada de España sólo le quedaba el recurso de ir a un programa que tenía José María Íñigo y, en un apartado titulado “Y usted, ¿qué sabe hacer?”, enseñarnos cómo tocaban la discografía completa de Marifé de Triana con el sobaco o la tercera sinfonía de Beethoven tamborileando con los dedos sobre una puerta. Luego llegó el programa de “El Loco de la Colina” (primero en la radio y luego en la televisión) que, centrándose sobre todo en el lumpen sevillano, sustituyó a la gente que sabía hacer cosas raras por otro tipo de colgados que destacaban por su “filosofía” algo especial.

Con el paso del tiempo la televisión se ha llenado de otro tipo de gente. Los programas de testimonios y los reality shows marcaron un perfil diferente y aquellos pobres colgados perdieron su lugar y su púlpito. Afortunadamente, la amenaza del cambio climático y los horrores apocalípticos que nos anuncian han vuelto a abrir puertas a multitud de grillados, proporcionándoles una nueva tribuna desde donde dar rienda suelta a sus desvaríos. Porque no es justo que sólo se puedan enriquecer las petardas de Gran Hermano, las exnovias del niño de la Pantoja o los que no ganaron el título de Mr. España y quieren sacar, en venganza, los trapos sucios del concurso.

Hace ya bastante tiempo se insinuó tímidamente que el gran peligro venía de parte de las vacas, cuyas ventosidades contienen un montón de metano. Pero, aunque los datos estuvieran ahí, como teoría científica quedaba un poco ridícula. Todavía nos sigue dando risa todo lo que tenga que ver con “caca, culo, pedo, pis” y ver a los científicos midiendo la cantidad de metano en los pedos de vaca parecía poco serio. Por eso se prefirió seguir culpabilizando a los ciudadanos normales y corrientes con un buen número de hipótesis a cual más descabellada (además de contradictorias con los datos existentes). Por ejemplo, hace sólo unos días he llegado a leer que los divorcios son un factor importante en el desastre del cambio climático, porque se multiplican los domicilios y todo ello se traduce en mayor emisión de gases, contaminación y gasto de recursos.

Pero parece que se confirma lo de las vacas, pues se ha llegado a calcular que una sola vaca neozelandesa produce al año la misma contaminación que se genera al quemar 120 litros de gasolina. Las vacas inglesas o asturianas producen un poquito menos de metano, pero tampoco se libran de su responsabilidad. Y todo eso lo causa un ser pacifista y vegetariano como una simple vaca. Va a resultar que la madre naturaleza es bastante más cabrona de lo que algunos nos quieren hacer creer, pues el diseño del estómago de las vacas le compete a ella y sólo a ella, que no nos echen la culpa a nosotros también.

Menos mal que además de cabrona, la naturaleza es un poco veleta y tal como nos crea el problema nos proporciona también la solución. Aquí es donde entran en escena aquellos desocupados que antes no tenían otra cosa que hacer que aprender a tocar la sinfonía “Júpiter” de Mozart con un peine, pues uno de ellos, intentando sacarle productividad a su aburrimiento, ha descubierto que, así como los pedos de vaca son como un cañonazo de metano, los flatos de canguro están libres de este gas, gracias a una bacteria presente en estos animales. Por supuesto, la inmediata ha sido sugerir que se podría implantar la bacteria de los canguros en vacas y ovejas, con el deseable resultado de eliminar el metano de sus ventosidades. Flatos de canguro contra los pedos de vaca.

Para mí, el auténtico mérito no está en verle una aplicación práctica a este descubrimiento, sino en que a alguien se le pudiera ocurrir la extrañísima idea de analizar el flato de un canguro, a ver qué se encontraba. El que tuvo la idea, desde luego, no desentonaría nada en aquel programa de Íñigo o en el de “El loco de la colina”. Pienso también que sería de justicia crear un nuevo apartado en los premios Nobel, dedicado exclusivamente al cambio climático, pues no me parece equitativo que se los sigan llevando solamente gente que se dedica a asuntos tan poco urgentes como la transmisión de señales entre diferentes células nerviosas o el control genético del desarrollo embrionario.

Lástima que esto del implante de la bacteria no vaya a ser posible hasta por lo menos dentro de tres años, porque para entonces es probable que hayamos perecido todos (para alivio de los que tienen una hipoteca a treinta años, que se van a ahorrar un pastón).

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P.D.: Hace ahora justamente dos años que abrí mi primer blog en Yaycos, del que algunos os acordaréis. De aquella época sólo subsiste el post del Taj Mahal, por culpa de aquella repentina decisión de borrar el blog que tuve hace un año. Me da muchísima pena haber perdido algunos post, como el de la carrera de caballos en Egipto, o el de las excavaciones arqueológicas en Alcalá del Valle. Bueno, pues eso, que estoy de cumpleaños.

Kotinussa también vio culebrones

5 Diciembre 2007 kotinussa 16 comentarios

Hace algún tiempo empecé a desvelar retazos de mi oscuro pasado. Poquito a poco, por aquello de no asustaros de golpe. El tiempo va pasando y ha llegado el momento de seguir con mis confesiones.

La que voy a hacer hoy no me colocaría al otro lado de la ley, pero seguramente mi imagen quedará muy deteriorada. En fin, me arriesgaré, y de paso sabré quiénes son mis verdaderos amigos. Aquellos que no se avergüencen de Kotinussa después de hoy serán leales a prueba de bomba, está claro.

En 1986 trabajaba en el Museo. El ambiente era muy bueno, y todos estábamos en la misma franja de edad, entre los 24 y los 30 años (yo tenía 26). Nos llevábamos muy bien, hasta el punto de que pasábamos juntos también la mayor parte de nuestro tiempo libre (excursiones, copas, algunos viajes al extranjero, etc.). Todos estábamos encantados con nuestro trabajo, bastante absortos con él, y la mayoría estábamos además haciendo tesinas o trabajos de investigación sobre temas de arqueología. Es decir, que cuando terminábamos de trabajar seguíamos hablando de lo mismo casi todo el tiempo. Cualquiera diría que éramos un grupo de lo más pedante y erudito.

Pero el 13 de enero de 1986 ocurrió algo. Televisión Española estrenó, en horario de mañana, la telenovela mexicana “Los ricos también lloran”, 139 capítulos de media hora de duración. El primer culebrón americano que se emitía en España.

El argumento era muy típico de este tipo de producciones: Mariana es hija de un hombre de buena posición, Leonardo, casado en segundas nupcias con Irma, una ambiciosa mujer que somete a Mariana, ante la indiferencia paterna, a mil y una vejaciones. Al fallecer Leonardo, Irma expulsa a Mariana de casa. Don Alberto Salvatierra, un rico hacendado, acaba acogiendo finalmente a Mariana en su hogar. Luis de Parra, un amigo del padre de Mariana, al cabo de un tiempo, anuncia que, en el testamento que posee, Mariana es la heredera absoluta de los bienes de Leonardo. Tras esta noticia, Irma maquina la eliminación de su hijastra. Todo muy normal. Unos malos malísimos y unos buenos buenísimos que sufren mucho todo el tiempo, hasta que al final todo el mundo recibe lo que se merece.

Fue un auténtico exitazo. Y hubiera sido mucho mayor si se hubiera emitido en horario de sobremesa, cuando también lo hubieran podido ver trabajadores y estudiantes. Creo que después de eso los programadores aprendieron, pues las siguientes telenovelas de éxito (Cristal, La dama de rosa, Topacio…) se emitieron después del almuerzo.

El caso es que los del Museo nos enganchamos al dramón. Hicimos coincidir la hora del desayuno con la emisión del culebrón, y allí nos sentábamos todos delante de la tele: las dos limpiadoras, la mujer del director, el químico, las administrativas y todo el equipo de arqueólogos veinteañeros. Una conversación muy erudita sobre la posibilidad de que en Cádiz existiera un tofet o acerca de las ánforas Mañá-Pascual A4 se interrumpía de pronto para seguir de cerca las desgracias de Mariana.

Por eso, porque no puedo seguir llevando ese peso en mi conciencia, permitiendo que tengáis una imagen muy distinta de lo que es mi vergonzante realidad, me acuso de haber visto de cabo a rabo “Los ricos también lloran”.

No seáis muy rigurosos conmigo, recordad que en vuestro pasado también hay episodios ocultos.

Actualización: Acabo de recordar que por aquellos mismos años, un grupito de los que veíamos el culebrón en el Museo estuvimos un verano excavando un santuario prerromano que se encontraba a una hora más o menos por carretera de Cádiz. Y todos los días volvíamos jugándonos la vida por una carretera comarcal bastante peligrosa para llegar a tiempo de ver una serie de ciencia-ficción que ahora no recuerdo. Teniendo en cuenta que era en verano y a las 4 de la tarde, hay muchas posibilidades de que fuera la reposición de una serie antigua. Embutidos en un 4L (por supuesto sin aire acondicionado, y era pleno verano) como sardinas en lata, no hacíamos más que pinchar al conductor para que corriera, en un alarde de inconsciencia que ahora me parece increíble. Puede parecer que nuestros gustos televisivos eran deleznables, pero, en realidad, tanto el culebrón como esta serie los veíamos en plan de guasa, lo prometo.

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Paranthropus de mamá

2 Diciembre 2007 kotinussa 15 comentarios

Un grupo de investigación británico ha culminado unos estudios sobre fósiles de dos millones de años de antigüedad procedentes de Sudáfrica. El estudio ha permitido concluir que los machotes de “Paranthropus robustus”, que así se llamaba el homínido de aquellos momentos, llegaban a la madurez bastante tarde, a diferencia de las hembras. Y que por ello tardaban en abandonar el grupo donde habían nacido para buscar fuera de él sus hembras y formar su propio grupo familiar.

Hay que ver qué sorpresas nos trae el estudio de la Prehistoria. En nuestra ignorancia, nos pasamos la vida creyendo que hemos descubierto esto y lo de más allá, y ya estaba todo inventado. Que si ahora los chicos no pueden independizarse porque son mileuristas y los pisos están muy caros; que si se vive mejor con mamá, que te lo pone todo por delante; que si los treintañeros son unos comodones…

Pues no, la culpa no es del precio de la vivienda, ni de los sueldos bajos, ni de que los chicos sean ahora más comodones. Resulta que los hombres llevan grabados a fuego en los genes esos comportamientos. Porque hace dos millones de años las cuevas eran gratis, sólo había que llegar el primero. Y el mozuelo Paranthropus no era un comodón que esperaba a que mamá Paranthropa fuera al Carrefour a comprar el filete para el niño, sino que tenía que aportar por sí mismo su parte al frigorífico familiar. O sea, que esas excusas no valen.

Sin embargo, había una razón poderosa para este comportamiento. El nene Paranthropus tenía miedo de vivir solo. Y me refiero a miedo de verdad. Miedo a que se lo comiera un leopardo, por ejemplo. Mientras vivían en grupo los depredadores no se atrevían a atacarlos, pero en cuanto los cogían solos, no tenían escape. Así que seguía viviendo con mamá y las titas (porque papá tenía varias hembras) hasta que la necesidad de buscarse una Paranthropa propia era tan perentoria que decidía arriesgarse y abandonaba el grupo familiar. Y es que el resto de los grupos estaban por ahí desperdigados y a lo mejor había que recorrerse unas docenas de kilómetros hasta encontrar otra familia donde hubiera una Paranthropa buscando novio. Eso, suponiendo que lo consiguiera a la primera. Si daba con unos suegros un poco exigentes (¿Cuántos bisontes has cazado? ¿Sabes tallar puntas de flecha? ¿Tienes cueva propia?) tendría que seguir el peregrinaje en busca de pareja.

Uff, qué estrés. Júntese el ansia por agarrar a una Paranthropa con el miedo a que te caiga un leopardo encima desde una rama en cualquier momento, la añoranza de mamá y la necesidad de convencer al posible suegro para que te deje llevarte a su niña. Peor que sacar unas oposiciones a notarías.

Viéndolo ahí, con esa cara de bestia, parece mentira. Yo, si fuera una leoparda, saldría corriendo y me dedicaría sólo a las gacelas y los antílopes. Aunque, pensándolo bien, después de lo que me acabo de enterar sobre los antílopes, creo que también los dejaría tranquilos. Según una investigación llevada a cabo en la reserva natural de Masai Mara, en Kenia, los deseos carnales de las antílopes, que son fértiles apenas por un día, las llevan a perseguir a los machos y agotarlos. Ellos, que quieren conservar su esperma para tener posibilidad de aparearse con varias hembras, no tienen más remedio que huir. Criaturas. Y ellas se ponen de muy mala leche y se vuelven agresivas. No hago más que darle vueltas al asunto y pensando si esta conducta será extensiva a otras especies. A ver si va a resultar que la madre de Bambi no se murió en el incendio del bosque, sino a resultas de su vida loca.

Volviendo al Paranthropus, los paleontólogos encuentran así explicación a que haya tantos fósiles de varones en las cuevas en Sudáfrica, y es que los leopardos acumulaban los restos de sus víctimas en sus cuevas, en plan despensa. Todos esos pobres desgraciados eran mocitos que habían abandonado su grupo familiar e iban a la búsqueda de novia, para formar su propio grupo. Y mientras tanto eran bastante vulnerables, los pobres. Menos mal que eran “robustus”, porque si encima hubieran sido “canijus”…

Es decir, que lo de los treintañeros actuales no es un retroceso, sino un adelanto: ya no tienen que jugarse la vida para emparejarse. Y lo que hacen sus madres actualmente no es sino lo mismo que hacían ya hace dos millones de años: cuidar del niño y mantenerlo vivo hasta que éste tuviera una o varias hembras que la relevaran.

Nihil novum sub sole.

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