El cuaderno de apuntes

Soberbia encubierta

Posted by: kotinussa on: 17, Noviembre, 2007

Hay una cosa que no soporto. Bueno, no es verdad, hay muchas cosas que no soporto, pero la que toca hoy es una cosa concreta. Y me refiero a esa obsesión que parecen tener los artistas de todo tipo, escritores, etc., por convencernos de que en todas las facetas de su personalidad son tan sobresalientes como en esa materia que los ha llevado a la fama y a la popularidad. Obsesión estúpida por ser innecesaria, ya que a nadie en su sano juicio se les ocurre pedirles que, a lo que son, añadan la perfección en todo lo demás.

A mí no me importaría nada en absoluto que a Debussy le olieran espantosamente los pies, o que Nureyev fuera lo peor para tenerlo como vecino. Cuando vi a este último bailar una coreografía creada sobre el “Preludio para la siesta de un fauno” compuesto por aquél, lo único que me importó fue el talento de ambos como coreógrafo y bailarín, y músico, respectivamente. Sé que Caravaggio fue un hombre violento hasta el asesinato, que Arthur Miller tuvo un comportamiento aberrante con su hijo aquejado de síndrome de Down y que Chaplin y Arthur C. Clarke fueron acusados de pedofilia. Sin embargo, no por eso he dejado de admirar sus cuadros, disfrutar con sus obras de teatro, reir con sus películas o devorar sus novelas.

En el extremo contrario, no pienso lanzarme a comprar las novelas de un escritor que me aburra, por el hecho de que sea una persona extremadamente bondadosa, ni tampoco me gastaré un céntimo en una entrada para ver una película que no me importe nada, aunque el director, el guionista y todo el elenco fueran, en bloque, merecedores del premio Nobel de la Paz.

Por eso, cuando determinadas personas populares o famosas se empeñan en ocultar ese lado normal que tenemos todos, en el que de vez en cuando afloran el egoísmo, la crueldad, el mal genio o la impaciencia, como si no tuvieran bastante con ser estupendos actores, cantantes, deportistas, científicos o músicos, como si ya con eso no destacaran por encima de la mayoría de la gente, desconfío bastante de su discurso. Creo que están haciendo teatro, sencillamente. Aprovechando una oportunidad más de presentarse como seres extraordinarios. Soberbia encubierta. Lo que pretenden conseguir, ellos lo sabrán.

Luz Casal ha hecho unas declaraciones ante la inminencia de la salida de su próximo disco. Habla, como no, del cáncer que padece, y que la ha mantenido retirada de todo desde enero hasta ahora.

“Mi padre falleció de un cáncer de pulmón y sucedió en un breve plazo de tiempo desde que se lo diagnosticaron. A pesar de todo, yo me lo he tomado como un traspiés“. [...] “Le han comentado la posibilidad de que la enfermedad se convierta en crónica, pero ni eso le quita la sonrisa“. Termina diciendo que no sabe lo que deparará el futuro, y que no le importa. Shit, little parrot. Y nos lo tenemos que creer.

Imaginemos que soy una enferma de cáncer, que me siento hecha una mierda todo el día por la quimioterapia y la medicación, que estoy asustada por el futuro y que todo esto me pasa factura en forma de “cierto malhumor”, como mínimo. Leo estas palabras, contemplo la foto en la que la cantante aparece con una especie de sonrisa transfigurada en la cara, con la vista perdida en el infinito, y termino sintiéndome culpable por mis debilidades, pensando que además de tener dentro un bicho como una casa debo ser una estúpida o una mala persona que no es capaz de verle la gracia a la cosa o de desarrollar esta especie de impasibilidad ante lo que todos tememos. ¡Ah, no, todos no! A algunos elegidos, en estas circunstancias no les importa el futuro.

¿Acaso piensa esta señora que su público es como un monstruo sin piedad que no sería capaz de perdonarle la desesperación, la impaciencia, el desconsuelo…? ¿Imagina que quien no ha comprado nunca uno de sus discos va a hacerlo ahora, deslumbrado por esa actitud de santa resignada ante el martirio? ¿Cree que a los seres humanos normales y corrientes, incapaces de identificarse con esta actitud, esto les puede ayudar?

A mí me gusta como canta Luz Casal, independientemente de cómo trate a su gato o de si intenta colarse en la cola del supermercado. Me gusta su voz y su forma de cantar, no su actitud ante la vida o ante la enfermedad. Oigo sus canciones cuando me apetece, y estas declaraciones no van a hacer que me apetezca más o menos. Pero me fastidia un poco que me crean capaz de tragarme cualquier cosa.

En resumen, me alegraría muchísimo que Luz Casal no perdiera la sonrisa ni siquiera por un cáncer, pero no me creo absolutamente nada.

Actualización (18/11/2007): En el Magazine de El Mundo de hoy se amplía la entrevista y sigue en la misma línea, diciendo cosas como que “el cáncer no ha supuesto para ella un gran problema, sino que ha sido un pequeño problema“; que es “una experiencia que le ha merecido la pena” y que cuando le comentan que se va a ver calva dice: “¡Ah! Pues qué bien, nunca me había visto así“. Literal.

Yo no tengo cáncer, pero he perdido por esta enfermedad a cuatro personas de mi familia más próxima y a algunos amigos, y por mi experiencia puedo asegurar que los enfermos de cáncer no sienten así. No lo ven como una experiencia que “merece la pena” y se repiten continuamente “¿por qué a mí?”. Por todo ello me reafirmo en que todo esto me parece un teatro destinado a dar una imagen determinada, y que esta entrevista le tiene que doler a cualquier enfermo que la lea, porque frivoliza lo que le está pasando.

19 comentarios para "Soberbia encubierta"

a un buen puñao de artistas tengo en cuarentena por exceso de bondadosos o de solidarios o de “enrollaos que te cagas” y no diré nombres que la lista es un poquito larga,

besos,

Si, son demasiado estupendos, perfectos, universalmente amables, siempre con una sonrisa. Serán imposiciones de su compañia promotora y el marketing correspondiente, creo yo. Porque nadie es tan buena persona. Saludos.

Bueno koti, dejar de pensar en el futuro es a veces un buen mecanismo de defensa cuando sabes que este puede ser muy complicado o incluso imposible. En este caso yo no sería tan crítico…creo que puede estar siendo muy sincera.

Besos.

Por desgracia yo también conozco a mucha (demasiada) gente que convive o ha convivido con un cáncer y nada de lo que dice esta mujer me parece tan extraordinario.

La gente es mucho más fuerte de lo que aparenta y al final el cáncer no es más que una lucha en la que, o te haces fuerte, o te mata.
No hay más.

Lo extraño me parece que alguien que padece un cáncer se compadezca o se sienta una mierda. La gente suele crecerse en la adversidad y la que lo acaba venciendo suele ser gente que ha minimizado el problema.

He conocido a mucha gente (entre la que me incluyo) que considera el cáncer un puto bache que hay que afrontar con todas las fuerzas y esperanzas. Si no lo haces así, con tu mejor carácter y tu mejor sonrisa, estás vendido.

Incluso cuando el cáncer es incurable y no hay solución, reírse de la vida (mientras dura) es la mejor opción para vivir dignamente.

Creo que cuando te dicen que tienes cáncer te cambia un chip del cerebro que te hace ver la vida desde una perspectiva muy distinta. Enfrentarte a la muerte y ganarle la batalla, te cambia la forma de pensar (y generalmente para bien).

Un beso.

Xienra: Ella no dice que no piensa en el futuro, sino que no le importa lo que pase en el futuro. Y lo siento, pero no me lo creo.

Raquel: Hemos tenido experiencias distintas. Mis dos abuelos y dos hermanos de mi padre murieron de cáncer, además otros familiares. Y ni uno sólo de los cuatro tuvo la posibilidad de reírse de la vida o minimizar el problema, porque estaban demasiado mal para hacerlo. Cuatro de cuatro, esa es mi experiencia. También he tenido amigos que pensaban que vencer al cáncer era cuestión de que uno quisiera. Y no. No está todo en el coco, desgraciadamente. Está en que coincidan una serie de cosas, que el tratamiento sea el adecuado, que se coja a tiempo, tus propias condiciones previas… Es posible superarlo, claro que sí, pero no se trata de algo que dependa de tu voluntad. Enfrentarte a la muerte no supone ganarle la batalla, porque no hay ninguna batalla ganada de antemano.

De la actitud que describes, yo soporto menos que la del artista la de quienes, admirando su obra, necesitan revestirle de todo tipo de virtudes para seguir haciéndolo. Me parece infantiloide no poder desligar una novela de su autor, una canción de su cantante, un cuadro de su pintor. En lo que a mí respecta, si el resultado de su arte es algo que me gusta, me conmueve, me hace reflexionar, me entretiene o me gusta contemplar, tanto me da que lo haya conseguido siendo la mejor persona del mundo o la peor, porque no voy a convivir con él, no vamos a compartir mesa, mantel o cama, seguramente tampoco nos llegaremos a cruzar nunca. Y busco obras, no biografías ejemplares, para eso ya estaban las vidas de los santos.
Entiendo, en cambio, que ellos intenten dar una imagen determinada, la que mejor crean que les va a ayudar a vender su obra: extremadamente buenos, o transgresores, o madres y esposas amantísmas, o enfants terribles aunque peinen tantas canas ya que sea difícil encajar en el tipo… en el fondo, exageraciones en el mejor de los casos o directamente poses para lograr que se hable, bien o mal, de ellos, y que ese hablar se traduzca en compra de sus obras o de entradas para sus espectáculos. Y yo creo que eso, exactamente, es esta entrevista, cuyas respuestas me parecen esencialmente cursis, aunque quizá reflejen exactamente cómo se siente ella, y el resultado de alguna terapia.
En lo del cáncer, sin embargo, hay algo que me preocupa: normalmente se hace llegar el mensaje de que la actitud positiva del enfermo ayuda, y la de su familia, dejando en sus manos casi exclusivas, además, el encontrar la forma de no deprimirse, de no sentirse sobrepasado por la enfermedad propia o del ser querido, y a mí siempre me ha parecido que eso es añadir una carga más, porque no se puede, por las bravas, decirle a alguien “oiga, sea usted positivo” Yo no sé si lo emocional es importante o no, pero me parece una crueldad dejar la reacción emocional a la fortaleza previa (incluso a la que pueda desarrollar por sí mismo después) de un paciente y sus familiares.
Un beso.

Tengo un par de amigos que superaron un cáncer y aseguran que ahora viven de otra forma y que disfrutan mucho más de esas pequeñas cosas diarias en las que antes no reparaban y que eso es porque el futuro, para ellos, ha pasado a segundo plano y lo verdaderamente importante es el “ahora”.
Desde luego que hay infinidad de formas de encarar una enfermedad así, pero mis experiencias son contrarias a las tuyas. Yo he visto (y ahora lo estoy viendo con mi padre) que no sirve de nada lamentarse y deprimirse porque te sentencien a morir en unos meses. No te va a ayudar a vivir más el estar positivo, pero sí te va a hacer a ti y a los tuyos pasar esa putada de la mejor forma posible.
Cuando sabes que puedes tener los días contados tienes dos opciones, llorar o disfrutar de lo que te queda…

Eso sí, hablo en los casos en los que los enfermos están en buen estado. Igual que creo que la vida está para disfrutarla al máximo mientras se puede, creo que la muerte debe ser rápida y sin sufrimientos inútiles.
Una cosa es vivir con una enfermedad y otra muy distinta es alargar una agonía.

Es que somos humanos, Koti. Y si, muchas veces no nos atrevemos a mostrar esas taras, defectos, miedos, debilidades, pensando que si somos “santos perfectos” van a querernos más. Y podemos provocar todo lo contrario.

No sé si la actitud de la Luz Casal es cierta o no. Lo que sí sé es que solemos no mostrar ciertas facetas nuestras por miedo. Soberbia también.

Bue, no sé, estoy en uno de esos momentos de “faceta oscura”, así que la mente no me funciona con claridad…
Besitos

pues hasta la actualización si bien compartia la base del post, porque pienso igual, no llegaba a entender lo que decias de luz casal.
Pero al leer la actualizacion, y esa banalilzacion del cancer que hace, te he entendido perfectamente.
Yo tengo una amiga que se acaba de curar de lo mismo, de un cancer de pecho de el ultimo año, y en todo el año que estuvo enferma nunca la he escuchado decir tanta zarta de frivolidades..
es mas siempre dice.. esa mierda de enfermedad….

pues ojala dios no quiera que yo tenga que quedar pelada, porque nunca me gustaria verme asi..
en fin.. ya sabes para la galeria..
un beso

Ya sabía yo, que tanto atracón de langostinos a costa del bueno de Rufino no iba a parar en cosa buena.

Yo también me quedo con los dos conciertos de Luz a los que asistí en mis años jóvenes (puño en alto cuando lo de los langostinos, si sí).

De un artista nos incumbe su arte, en efecto. Lo demás está fuera de nuestro alcance: ni lo podemos sufrir ni lo podemos gozar.

Se suele criticar mucho a los cantantes porque no son buenas personas, que se ponen borde con la tripulación de los aviones en que viajan, etc. Pero es verdad que para nosotros los cantantes son un producto, un invento, un artificio. Y su música es lo único que debemos valorar. Es que si no los tendríamos que echar a todos a la hoguera, por las drogas y demás aditamentos que usan para lubricar su existencia extrema.

Yo es que cada día soporto menos el,por llamarlo de alguna manera, “bonismo”. Ese que buenos somos todos, bien lo hacemos. Somos seres humanos y tenemos defectos y no pasa nada por tenerlos y no podemos estar todo el santo día pretendiendo ser santos.

Sencillamente, ya no me creo a los “buenos”.

Besos

Tamos pelín cínicos hoy… Entiendo las dos posturas frente al cáncer, porque ambas las he presenciado. La energía desbordante que te arrastra, contra abandono; la ilusión por alcanzar a poderle hacer el vestido de novia de su hija, frente al olvido de todo lo que le ha empujado hasta ahora; las ganas de arrancarle a la vida todo lo que ésta tiene que ofrecer, ante las ganas de acabar con todo cuanto antes. Dos personas muy cercanas, tan distintas a la hora de enfrentar la tragedia que se colaba en su cuerpo sin pedir permiso, tan iguales a la hora de cerrarles para siempre la tapa de su ataúd. A qué especie pertenecemos no lo podemos decir ni siquiera nosotros mismos hasta que no nos pasa en nuestras propias carnes.

Por otro lado, reconozco el mérito de quien, sea famoso o no, trate de mejorar todos los aspectos de su existencia, de limarse las aristas, de hacer algo por los demás aunque no sea la persona más cualificada para hacerlo. Me molesta mucho más la hipocresía de quien quiere dar esa imagen cuando todos sabemos (a ciencia cierta) que es todo fachada y mentira.

Besazos.

Creo que una cosa es tener una actitud positiva en general para vivir y otra “vender” la alegría como si fuera jamón serrano, con perdón por la expresión.
No hay cosa que mas le pueda jorobar a alguien que lo está pasando mal que encima le digan ” tienes que tomártelo en positivo”. Uno se lo toma como puede; habrá gente que saque fuerza y ánimo, y habrá gente que no, habrá gente que lea la entrevista y piense ” mira, si ella puede yo también” y otros que piensen: ” mira esta estúpida que encima me dice lo que tengo que pensar”.
El dolor no libera. Simplemente duele.

Yo aplaudo tu artículo de hoy, KotiMari, y lo suscribo de la cruz a la raya. Y lo hago extensivo a algunos comentarios, en especial el de Guisantilla.
Yo admiro muchísimo a Luz como artista, pero me parece que fuera del escenario, como el 99% de los artistas españoles, ha equivocado su función social y están muy despistados; tanto que resultan unos pelmazos insoportables. En esto, los actores son únicos…
No obstante, yo no creo que sea soberbia encubierta. Es estupidez, y tomarnos a todos por estúpidos. Y bueno, sí, soberbia también, pero nada encubierta, ¿no te parece?

Recuerdo cuando salió el disco de Bebe, o Bebé, o Beve o Veve, o como se llame. Ese de “Malo, malo, malo eres…” Yo no lo soportaba. Es de esas cosas que no te entran para nada, Lo encontraba chabacano, oportunista, vulgar, rechinante, zafio… Luego sacó otra canción igual de pelmaza, que decía algo del tipo hoy ya no aguantas más y vas a dar un portazo y no sé qué historias. Cada vez que sonaba alguna de esas canciones (y sonaban muchísimo, estuve a punto de sufrir un infarto cerebral, en serio) a mí se me revolvían, literalmente, las tripas. La gente me miraba como se mira a un pedófilo, y me decían: “¡Pues es contra los malos tratos a las mujeres!” Por mí, ya sabes, como si es contra la autopista de La Coruña: me la suda. Quiero decir que me importa un bledo si una canción que encuentro repulsiva habla de flores y abejas, la canción me parece repulsiva y punto.

Lo cierto es que a mí Luz ni fu ni fa. No la odio ni a ella ni a sus canciones (cosa que me ocurre con gente como “la oreja de Van Gogh”, por ejemplo) ni la admiro. Hay una canción en concreto suya qu eme trae recuerdos… precisamente del último verano que pasé con un familiar que murió de cáncer.
No creo que su experiencia le hiciese feliz ni a ninguno de los que estuvimos con él nos aportó más sentido de a la vida que la impotencia de ver a un monstruo feroz e imparable devorar por dentro a una persona a la que quieres. Afortunadamente para el cáncer hoy en día existen tratamientos y métodods d edetección que año a año son más eficaces. El ejemplo, otro miembro de mi familia (sí, mi familia y el cáncer… en fin…) una mujer de 45 años, no fumadora, leva 5 largos años en jaque con tratamiento, quimio, pruebas… Y no, no es más feliz ni se vé cojonuda cuando se le cae el pelo, pero brilla cuando la puñetera enfermedad le da un respiro y puede pasar uno o dos meses sintiéndose desinchada, menos cansada, pudiendo salir con la familia y sin tener que limitar su vida. Creo que para ella hoy po rhoy cada vez qu emira a sus dos hijos adolescentes, ese cáncer no es un pequeño problema, ni creo que le esté mereciendo la pena esa experiencia, ni es una batalla, es una puta ruleta rusa. Pero a los que la queremos y a los que estamos al pie del cañón a su lado, tampoco nos está mereciendo la pena, vivimos con miedo a que un día se acabe.Y ella, claro, pero no lo dice. Es cierto que ahora le importa tres carajos estar gorda o flaca, pelearse con sus hermanos por cualquier estupidez o porque tu hijo le ha hecho al mío X… dice que eso sí que no le merece la pena, que bastante tiene ella como para cargarse de más estrés, que quiere disfrutar de su familai mientras pueda y que nadie llore en su presencia mientras su cuerpo esté aún caliente, porque no quiere ser testigo de su funeral.
Como dice Wolfo, no es soberbia, es estupidez pura y dura, es autoerigirse como benefactores de la sociedad por el hecho de que les compremos discos. A mí cómo lleven sus enfermedades, las de su shijos o sus divorcios me da igual. Pero me molesta mucho que me vendan milongas que no tienen nada que ver con lo meramente artístico.

Siento discrepar ligeramente. Los personajes de los que has hablado al principio, por ejemplo, muestran una conducta poco “saludable”, llámese mal genio, crueldad, intolerancia o falta de higiene… En cualquier caso forma parte de la personalidad de esta gente y, en muchos casos, podría ser modificada. Tienen elección. Cuando hablamos de enfermedad no hay elección. Te toca y punto. Y sólo te quedan dos cosas que hacer: tomártelo bien o tomártelo mal. La primera, sin duda , es la mejor opción, y aunque no llegues a creértela del todo puede hacerle la vida menos dura tanto al que padece la enfermedad como a las personas que le rodean. Un hermano de mi madre, médico, murió de cáncer de pulmón. Nadie mejor que él sabía lo que le estaba pasando y sin embrgo se agarró a la vida y tuvo esperanza hasta el final. Supongo que su postura ante la vida le ayudó a aprovechar y “disfrutar” del tiempo que le quedaba. Y supongo que a su mujer y a sus tres hijas, que lo adoraban, les ayudó también.
No sabía nada del cáncer de Luz Casal, pero me da muchísima pena que una persona enferma tenga que estar dando explicaciones de cómo se siente y cómo lo lleva simplemente por ser famosa. He intentado ponerme en su lugar y supongo que yo tampoco me pondría a llorar mis penas ante las cámaras, pero no por orgullo, sino porque sería como tirar la toalla, decir en alto lo desesperada que estoy y creérmelo. La gente normal, como nosotros, no tiene ese problema añadido, nadie nos vendría apreguntar por la calle ¿Qué tal llevas tu cáncer? De todas formas creo que si esta mujer llega a decir de verdad lo que siente, hubiese sido criticada igual…

En fin linda, que me he enrollado.
Un beso grande

Igual se refiere a que gracias a la enfermedad tienen una visión de la vida mucho más profunda y menos supérflua…
De no ser así pienso igual que tú.

Besoss

Como Zafferano, me temo que voy a discrepar de algunas de tus opiniones. Antes de leer tu post no había leído las declaraciones de Luz a las que hacías referencia, ni tampoco las del Magazine de El Mundo. Pero, curiosamente, también en el suplemento dominical de El País hay una amplia entrevista dedicada a la cantante en la que el tema es obviamente el cáncer que ha sufrido. Hay pues indicios suficientes para pensar que tanto presencia mediática simultánea obedece a una determinada estrategia de marketing. En tal aspecto, creo que no hay que dar a sus palabras la importancia justa, sabiendo que puede que no diga la verdad desnuda, sino que la edulcore adecuadamente según los consejos que le hayan dado.

Pero es que yo, tras leer la entrevista de El País, no me he quedado con la sensación de que estuviera comportándose como soberbia o pecando de bonismo, como dice Nanny. Cierto que dice algunos tópicos y seguramente exagera mucho y omite también mucho, pero no tengo motivos suficientes para pensar que hay un engaño deliberado o ninguna voluntad de convencernos de que es sobresaliente en su actitud ante la enfermedad y la muerte. Al menos, a mí no me ha parecido sobresaliente.
Yendo al fondo de la cuestión, es difícil generalizar en cuanto a los comportamientos posibles, probables o creíbles mientras se pasa un cáncer y muchísimo menos juzgarlos. De entrada es muy distinto el comportamiento durante la enfermedad y una vez pasada ésta (aunque nunca se está completamente seguro de haberla pasado). Durante la enfermedad depende mucho del grado de dureza, de dolor que se lleve. Añado que cáncer es un término tan genérico que es necesario detallar más: nada que ver entre un cáncer de mama detectado a tiempo y uno de pulmón con metástasis. Por supuesto, Koti, no todo está en el coco, pero sí que influye el coco, sí que influye la actitud.

Lo que pasa es que muy difícil ser capaz de adoptar una actitud positiva cuando sabes que las probabilidades de morir son altas, muy altas incluso. Aun así, aunque no te lo creas, yo sí he conocido a personas muy cercanas que han mantenido esas actitudes positivas en situaciones de extrema gravedad. Estoy convencido de que tenían miedo y me consta que sufrieron lo indecible. Uno de ellos, mi cuñado, murió a los pocos meses del nacimiento de su hija, mi ahijada y, por supuesto, no se rió del cáncer, pero tampoco maldecía ni renegaba; hasta el final nos animaba a todos de que saldría de esa.

Los que han superado el cáncer (sin ir más lejos mi ex mujer) sí que dicen cosas muy parecidas a las que le he leído a Luz y sí que saben ver en la enfermedad algo positivo. No te voy a decir que se alegran de haberla pasado, pero sí saben convertir lo que en su momento es algo terrible en una experiencia enriquecedora que les convierte en mejores personas. A veces, no te lo voy a discutir, la crisis las deja un poco desconcertadas. En todo caso, el cáncer como cualquier otra experiencia (mala) bueno es que sepamos convertirla en algo que nos transforme para bien.

Un beso.

Quizás en algunas frases no haya usado las palabras justas, y esto ha causado que no se me entienda al 100% lo que quería decir. Salvado esto, no he encontrado nada en los comentarios que me haga cambiar de opinión.

Entiendo perfectamente que cada persona reacciona de una manera diferente a la enfermedad. Me parece magnífico que muchas personas se enfrenten a ella con una actitud positiva. A mí me gustaría que, si fuera mi caso, ocurriera así. Pero es que yo hablo de otro asunto, las declaraciones de Luz Casal, diferente de lo que hemos llamado una “actitud positiva”.

Decir que ha sido una experiencia que le ha merecido la pena, que para ella ha sido un pequeño problema y esa estúpida boutade de “¡Qué bien, nunca me he visto calva!“, son cosas que no me creo. “Verte” calva es lo de menos. Lo importante es que, como me contaba una amiga (de momento sobreviviendo a un cáncer), cuando un día te metes en la ducha y ves que simplemente a causa del chorro de agua se caen al suelo manojos de pelo tan grandes que no te caben en las manos, piensas con horror en lo que tiene que estar ocurriendo en tu organismo para que eso pase. Y, desde luego, no dices: “Uy qué bien, cambio de look”.

Ante esta entrevista, con mis mejores deseos para que su recuperación sea perfecta, sólo me queda pensar que miente como una bellaca, está totalmente desequilibrada o nos toma por idiotas. En cuanto a sus motivos, dejando el desequilibrio, que se explicaría por sí mismo, sólo se me ocurre de momento que intente fingir una superioridad o una fortaleza de carácter que dudo tenga.

Escribe un comentario

Para contactar

koti.nussa(arroba)hotmail.com

Para que se sepa

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Para presumir un poco

premio1.jpg

Categorías