Prohibido nacer a horas intempestivas
Desde el día 1 de noviembre el paritorio del Hospital Clínico se cierra a las ocho de la tarde. Para evitar los partos después de esa hora, desde varias horas antes de las ocho ya no se hacen ingresos de mujeres que vayan a dar a luz, y a las descaradas parturientas que tengan el atrevimiento de ponerse de parto después del almuerzo se las desvía a otras poblaciones, ante el alborozo de las familias afectadas, que a la alegría de tener un nuevo miembro en la familia unen la posibilidad de pasar los días siguientes haciendo un poco de turismo intraprovincial.
Resulta también encomiable ese empeño de inculcar un poquito de disciplina espartana, incluso ya desde antes de nacer, en esos niños que se empeñan en venir al mundo a horas inconvenientes. Poco a poco lo vamos consiguiendo. Empezamos por lo más fácil, que era conseguir que los horarios cotidianos de los niños se adaptaran a los de los padres, ignorando sus biorritmos y sus tonterías. Ya tenemos escuelas que funcionan con horarios comparables a los de una plantación de algodón del sur de EEUU en los mejores tiempos de la esclavitud. Yo me hubiera dado por satisfecha con eso, pero reconozco que esto de controlar también la hora del nacimiento ha sido todo un punto.
Es una lástima que algunos listillos, como esa gentuza de los sindicatos, se hayan dado cuenta de que en centros públicos se está vulnerando la ley con jornadas escolares superiores a las establecidas. Algunos inspectores se están teniendo que volver atrás en su encomiable intento de “conciliar la vida familiar y laboral”, y todo porque algunos blandengues se quejan de que unos niños de doce años permanezcan seis horas y media seguidas en el Instituto por la mañana. Desde luego, así no llegamos a ninguna parte. Luego nos quejaremos de que los coreanos nos llevan una delantera tremenda en todo.
Yo reconozco, con bastante vergüenza por mi parte, que fui una criatura impertinente e insolidaria que tuvo la desfachatez de nacer a las seis y veinte de la mañana de un día de agosto, de forma que probablemente le fastidié una noche de verano a un médico y a varias enfermeras que, está claro, tenían cosas más importantes que hacer que una guardia nocturna. Menos mal que casi cinco décadas de educación cívica me han convertido en una buena ciudadana que no duda en autoinculparse y pedir perdón a aquellas personas afectadas y a todos sus descendientes (esto es importante porque probablemente si los nietos de aquéllos no son niños absolutamente felices se debe a traumas familiares que tengan su origen en aquella noche aciaga).
Desde mi paso por el centro de reeducación soy otra persona. Comprendo que antojos semejantes le complicaban mucho la vida a esos seres altruistas y desinteresados que estaban a merced de mis caprichos. Para demostrar que estaba totalmente reformada y para que me dejaran salir y reintegrarme a la vida normal, ya pedí hora para morirme, y me han dado una hora tan civilizada como las 11 de la mañana, de forma que nadie tendrá que madrugar ni trasnochar por mi culpa.





No sé a cuento de qué viene ese lenguaje irónico, vano intento de desprestigiar el loable esfuerzo de pedaagogía disciplinaria que están acometiendo los centros sanitarios. Seguramente se debe a que eres del Sur, donde, como es sabido, la holganazería y jaraneo campan por sus respetos. Yo, en cambio, nacido en las más austeras costas cantábricas, envuelto en el heorico espíritu de sacrificio de los gudaris milenarios, supe desde mi primer conocimiento del mundo que en éste uno ha de de someterse a solidarios esfuerzos de disciplina. De hecho, ante las sospechas de que mi madre no me diera a luz dentro del margen horario debido, me hicieron nacer hacia las siete de la tarde; ya desde el pirncipio aprendí que las cosas se hacen cuando toca y está planificado, qué es eso de ir cada uno a su aire. Así que nada, por mi parte, todo son alabanzas a las decisiones de ese Hospital Clínico gaditano. Olé.
Jajajaja! Yo voy a pedir hora para un lunes a las doce, para que me dé tiempo de salir el sábado y descansar el domingo. Espero no estropearle la hora del almuerzo a nadie…
Besotes
Me merezco un aplauso, a las 9:30 de la mañana
Besos
Pues yo le tuve que jorobar el sábado sabadete el día en que se me ocurrió nacer, encima a las ocho de la tarde. En fin, intentaré compensar muriendo un día y una hora más conveniente.
Besos
¿a las 11 dices? ¡con tal de joderme el almuerzo!
¡¡¡fqwqfzas!!!!
Yo fui de las que nació a las tres de la madrugada para incomodar al público presente, por lo que iré a pedir hora para, al menos, morir a una hora decente.
Eso sí, que no se enteren los de las funerarias de los horarios, que son capaces de pedirte que te vistas, te maquilles y te introduzcas tú solita en la caja antes de la hora prevista y ahorrarles así el esfuerzo… que ya se sabe que en este país lo de trabajar por trabajar no está bien visto.
Un beso.
Bueno, pues no sé si has oído una estadística según la cual, los muertos prefieren los fines de semana, es decir, se muere muchísima más cantidad de gente los viernes, sábados y domingos. Y esto está bien,porque así se molesta menos, al coincidir con días no laborables.
Yo he estado controlando los casos de muertes que me han tocado de cerca y parece verdad. De modo que si hay días predeterminados para morir, no veo por qué no concretar también la hora.
Y lo de nacer igual.
Yo, siendo Gerente de ese Hospital, iba aún más lejos: prohibiría a la gente que tuviera accidentes a horas intempestivas, medida que no sólo le va bien al personal sanitario (una guardia se hace infinitamente mejor durmiendo a pierna suelta en la camilla), sino también al juez de guardia, el pobre, siempre levantado de su cama, a ponerse a toda prisa la toga para ir a levantar los cadáveres. Que digo yo, se podría también ordenar a los que vayan a morir que se queden paraditos, que no mueran tumbados, y así el juez se ahorra el trabajo de ir a levantar cadáveres, que mira tú si están muy gordos quién puede con ellos, los jodíos.
Demonios, qué hilarante es todo esto.
Si el Estado no puede darnos hora para renovar el DNI, al menos que nos dé hora para nacer.
¿Quén pensarían de mi madre cuando le dió por echarme al ruedo a las dos menos cuarto de la madrugá? No es de recibo, mecagontó
Es que la gente es muy desconsiderada, no tenemos miramientos …
Yo nací, precisamente, un día uno de noviembre a las 9 de la mañana, dándole la noche, imagino, a un montón de gente. claro que, luego, viendo el regalo que significaba para el mundo mi ser, todo el mundo daría por buena la nochecita.
Me parece bien esta medida. Si queremos ciudadanos responsables, debemos hacer que empiecen siendo responsables desde el mismo comienzo de sus desdichadas vidas. Gentes de buenos principios, como si dijéramos.
Ay, qué suerte tenemos de tener gobernantes tan preocupados por nosotros…
Un beso, KotiMari. O 12, mejor.
De verdad vaya horitas que te han dado para morirte, así no se puede poner excusas para no asistir al velatorio, ya lo decía Miros, aquello de la holgazanaría sureña. Las horas intespestivas son las mejores para aquello de quedarse en casita y no asistir a determinados eventos, pero a las once de la mañana no se puede poner excusas. Yo que vine al mundo sin molestar, a las tres y media de la madrugada de hace apenas unos días, veinte horas más y nazco en pleno Halloween, pero eso hubiese sido fastidiarle el día de todos los santos a la gente, y los días de fiesta son sagrados.
yo no he pasado aún por el centro de reeducación, lo reconozco, y para nacer no tuve ningún tipo de consideración, me hice esperar un par de días y llegué justo en la madrugada de un sábado a un domingo, lo que se dice al meollo de la juerga.
Pero está bien, además de obligarnos a morir sanos, que vayan inculcándonos la necesidad de hacerlo a horas decentes, que estamos confundiendo la libertad con el libertinaje, y por unos pocos no se va a fastidiar la mayoría
a las 8 de la tarde??????
me has dejado flipada..
Yo tambien o casi he sido de esas insolidarias que hice madrugar al medico, pues naci alas 7,2 de la mañana de un caluroso verano…
se por mi padre, que lo tuvieron que ir a buscar a su casa al medico.
menos mal que era una ciudad de pueblo y todo quedaba a mano, si le tocaba uno de los atascos de los mios, seguro paria en el coche..
en fin…
niña no hay que disculpar nada,, cuando tenga ganas, lea, o comente o no haga nada, igual sabemos que esta por ahi..
tenga mucha paciencia y tranquilidad, que el tiempo modifica todo, no se agobien y haga las cosas cuando usted quiera.
yo igual estaré por ahi, para cuando sea..
un abracito
Hora para nacer, hora para morir,…me han venido a la cabeza Gila y Berlanga. Pero mujer, ya pidiendo hora…que prisa tienes…jejeje. Aysss…
Jejejejeje, me encanta tu ironía. Tienes un sentido del humor muy muy bueno, Koti.
Yo también andube jodiendo al personal cuando nací. Me tocó a las 3:30 de la madrugada, justo el día que entra el verano. Noté que venía el calorcillo y dije “coñe, ya es hora de salir, dejarme el pelo largo, y hacer algo de provecho”. Y nada más salir, el cabrón del médico me pegó unos cachetes de los que todavía me acuerdo … ¿estaría resentido por tener que levantarse a esa hora?
Un besote.
Yo también fui insolidaria con el gremio sanitario y nací por cesárea a las 9,30 de una gélida noche de invierno (por eso de ver la información meteorológica y tal). En fin.. en el pueblo de mi padre las urgencias estaban cerradas de 1 a 4 de la tarde, con lo cual si te ponías malo a la hora de la siesta ya podías rezar… cosas que pasan, chica, que a las personas nos da por parir, ponernos enfermos y esas cosas a malas horas…
¿hemos perdido la buena costumbre de contestar…?
(Es que me apetece regañarte, a mí también…)
Tienes razón, creo que caminamos hacia un futuro deshumanizado donde las personas no somos seres, sino objetos. La conciliacion familiar debería ser algo tan obvio, que no debiera ser necesario hablar de ella. Y no hablemos de otros temas como son los horarios comerciales en los que obligan a muchas personas a ser esclavos de sus empleos. Saludos
Veo que aunque hay algunos muy disciplinados y ordenados, abundamos más los trasnochadores y noctámbulos. Estoy segura de que hay una razón en todo esto. Fijo, fijo, que la luna tiene algo que ver.
O sea, que no nos echen las culpas, ni nos pongan en la picota, que no somos tan malas personas. Todo es culpa de fuerzas ingobernables de la naturaleza, que nos manejan a su antojo, insensibles a las conveniencias de la burocracia y de la racionalización del trabajo.
(Perdonad que no os conteste a cada uno, pero hoy no estoy en muy buenas condiciones, no veo el momento de irme a la cama y no quería retrasar más la respuesta. Otra vez será)
Afú, niña, no se yo qué decirte… a las 11 de la mañana están tós desayunando…
Bromas aparte, no entiendo cómo pretenden llevarlo a la práctica, cuando una mujer se la ingresa ante la inminencia del parto, éste aún puede retrasarse muchísimas horas. Puedo ingresar a las 9 de la mañana y ponerme de parto a las 10 de la noche. ¿Qué harán entonces, trasladarme en ambulancia a otro centro desde las 8 de la tarde hasta las 8 de la mañana del día siguiente, caso de que el parto se prolongue hasta entonces? Lo veo a todas luces impracticable. De hecho, si yo llego al hospital, me dejan ingresada y me pongo de parto a horas “intempestivas”, o me abren el paritorio con mi epidural incluida, o pongo una denuncia en el juzgado de lo penal. Aunque con una simple hoja de reclamaciones hace milagros en la sanidad, dado que funcionan por objetivos, y si éstos no se cumplen (=hojas de reclamaciones interpuestas cero), les bajan los complementos de las nóminas. Sobre esto preparo un próximo post. Me has inspirado.