Expertos, ¿para qué?
Hace algún tiempo, cuando todavía era “menistra de Kultura”, Carmen Calvo gastó 1′26 millones de euros (209 millones de pesetas) en comprar un supuesto cuadro de Velázquez, en contra del criterio del conservador del Museo del Prado Matías Díaz Padrón, que opinaba que no era de dicho pintor, y lo describía como “pintura mal encajada, equivocada en todos sus efectos de luces, torpe, pretenciosa, tosca y dura”. Pero la Calvo se empeñó y puso sus santos ovarios encima de la mesa, junto con 209 millones de pesetas de esos que según ella “no son de nadie, porque son dineros públicos”, pero que en realidad son nuestros, de los que le pagamos el sueldo.
Ahora el cuadro está en una exposición, cuyo comisario, Javier Portús Pérez, admite en el catálogo la ausencia de criterios científicos que avalen la autoría de Velázquez. He leído todo lo que he podido sobre este caso, recogiendo opiniones variadas y en el mejor de los casos lo que se dice de ella es que es un caso muy dudoso. También he leído por ahí que Carmen Calvo no compró el cuadro porque a ella le gustaba (como también se escribió) sino como respuesta al “clamor popular”. Aquí es cuando me da el telele. ¿Desde cuando la compra de un supuesto Velázquez suscita el “clamor popular” en España? ¿De cuántas docenas de personas estamos hablando?
Luego salió el tema del AVE en Barcelona y el peligro para la estabilidad de La Sagrada Familia. De nuevo los políticos hacen oídos sordos al dictamen de técnicos y expertos y “tiran pa’lante”. Total, en el peor de los casos lo que se cae es una iglesia, con la de iglesias que hay en España. En cambio, túneles del AVE hay muchísimos menos. Yo, que en los casos donde intervienen políticos soy muy poco optimista, creo que los barceloneses al final se quedan sin AVE y sin Sagrada Familia.
Lo más reciente es que el Ministerio de Cultura se plantea la opción de reabrir la Cueva de Altamira aunque la opinión de los científicos sea la contraria. Hasta el año 2009 no termina la vigencia de un convenio que firmaron la Dirección General de Bellas Artes y el CSIC para el estudio integral del estado de conservación de la cueva. De momento los políticos tienen que mantener sus zarpas lejos de la cueva, pero el Director General de Bellas Artes ya está calentando el ambiente, hablando de una posible reapertura a partir de esa fecha. Poco le ha importado que Sergio Sánchez, geólogo e investigador del CSIC y coordinador de los trabajos que se están realizando actualmente en la cueva, haya hecho una declaración en el sentido de que, desde el punto de vista científico, lo mejor es que no entre nadie, ni siquiera en número restringido.
Me pregunto para qué tenemos técnicos en los ministerios, organismos dedicados a la investigación e, incluso, universidades donde se pueda estudiar Historia del Arte, Arquitectura o Geología. Si para ser ministro o presidente de comunidad autónoma basta con un bachillerato, estamos tirando el dinero a lo tonto. Tendríamos muchos más millones para comprar cuadros dudosos sobrevalorados o perforar túneles. Un auténtico despilfarro. Aquí lo único que hace falta para seguir para delante es una mezcla de ignorancia, soberbia y chulería.





A algunas personas no le gustan los bebés porque dicen que ensucian mucho. Es verdad, y aprovechando que su deporte preferido es arrastrarse por el suelo, han inventado una ropa especial con trapos en las rodillas, codos etc… que permite que el niño, a la vez que se gatea, deje el suelo como los chorros del oro. Así esos malvados bebés no se salen con la suya.
Todos tenemos un vecino cabroncete que pone la televisión a todo volumen a las 3 de la mañana con películas de acción, repletas de tiroteos y explosiones, o quizás un fan de Juanita Reina que tiene la costumbre de ver sus películas en las siestas de agosto. Le hemos dicho de todas las formas posibles que no son horas, y no nos hace caso. Con este aparatito de control a distancia podemos apagar todos los televisores que estén en un círculo de 20 metros de radio. Cada vez que lo encienda, lo volvemos a apagar. Y una de dos, el tío aprende o lo volvemos loco.
Si por un caso extraordinario no sucede ninguna de las dos cosas, tenemos el cd de la venganza. No es música, sino sonidos de trenes en movimiento, niños tocando el tambor, gritos de desesperación, orgasmos, tráfico en horas punta, teléfonos y toda clase de cosas molestas. Viene con unos estupendos tapones de oídos para ti. Combinado con el mando a distancia doblega a cualquier vecino.
La que interpreta el papel de periodista es tan buena actriz que, aunque sé de buena tinta que ya ha cumplido los 50, hace un papel perfecto de “tengo 25 añitos y mira qué mona soy y qué buena estoy”. Ella se merece un premio y su maquillador, dos o tres. Por poner un fallo, no me gusta mucho el nombre que le han dado al personaje, porque “Ana Rosa” suena un poco a culebrón.
Las sesiones de posado se prolongaron tres meses, y cuando la pintura estuvo terminada Zuloaga había quedado tan encantado con el retrato que le dijo a M. que había decidido quedárselo para él. Pero ya sabemos que ella, a pesar de su juventud, era tremendamente decidida. Y con una firmeza impropia de una chica de esa edad, sobre todo en una época en la que a las mujeres se las educaba para que fueran dóciles y manejables, no dio ni un paso atrás. La chiquilla de buena familia, pero de ciudad pequeña, frente al gran artista, estuvo firme como una roca.





Para no perderme ni uno