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Archivo para Noviembre 2007

Expertos, ¿para qué?

29 Noviembre 2007 kotinussa 14 comentarios

Hace algún tiempo, cuando todavía era “menistra de Kultura”, Carmen Calvo gastó 1′26 millones de euros (209 millones de pesetas) en comprar un supuesto cuadro de Velázquez, en contra del criterio del conservador del Museo del Prado Matías Díaz Padrón, que opinaba que no era de dicho pintor, y lo describía como “pintura mal encajada, equivocada en todos sus efectos de luces, torpe, pretenciosa, tosca y dura”. Pero la Calvo se empeñó y puso sus santos ovarios encima de la mesa, junto con 209 millones de pesetas de esos que según ella “no son de nadie, porque son dineros públicos”, pero que en realidad son nuestros, de los que le pagamos el sueldo.

Ahora el cuadro está en una exposición, cuyo comisario, Javier Portús Pérez, admite en el catálogo la ausencia de criterios científicos que avalen la autoría de Velázquez. He leído todo lo que he podido sobre este caso, recogiendo opiniones variadas y en el mejor de los casos lo que se dice de ella es que es un caso muy dudoso. También he leído por ahí que Carmen Calvo no compró el cuadro porque a ella le gustaba (como también se escribió) sino como respuesta al “clamor popular”. Aquí es cuando me da el telele. ¿Desde cuando la compra de un supuesto Velázquez suscita el “clamor popular” en España? ¿De cuántas docenas de personas estamos hablando?

Luego salió el tema del AVE en Barcelona y el peligro para la estabilidad de La Sagrada Familia. De nuevo los políticos hacen oídos sordos al dictamen de técnicos y expertos y “tiran pa’lante”. Total, en el peor de los casos lo que se cae es una iglesia, con la de iglesias que hay en España. En cambio, túneles del AVE hay muchísimos menos. Yo, que en los casos donde intervienen políticos soy muy poco optimista, creo que los barceloneses al final se quedan sin AVE y sin Sagrada Familia.

Lo más reciente es que el Ministerio de Cultura se plantea la opción de reabrir la Cueva de Altamira aunque la opinión de los científicos sea la contraria. Hasta el año 2009 no termina la vigencia de un convenio que firmaron la Dirección General de Bellas Artes y el CSIC para el estudio integral del estado de conservación de la cueva. De momento los políticos tienen que mantener sus zarpas lejos de la cueva, pero el Director General de Bellas Artes ya está calentando el ambiente, hablando de una posible reapertura a partir de esa fecha. Poco le ha importado que Sergio Sánchez, geólogo e investigador del CSIC y coordinador de los trabajos que se están realizando actualmente en la cueva, haya hecho una declaración en el sentido de que, desde el punto de vista científico, lo mejor es que no entre nadie, ni siquiera en número restringido.

Me pregunto para qué tenemos técnicos en los ministerios, organismos dedicados a la investigación e, incluso, universidades donde se pueda estudiar Historia del Arte, Arquitectura o Geología. Si para ser ministro o presidente de comunidad autónoma basta con un bachillerato, estamos tirando el dinero a lo tonto. Tendríamos muchos más millones para comprar cuadros dudosos sobrevalorados o perforar túneles. Un auténtico despilfarro. Aquí lo único que hace falta para seguir para delante es una mezcla de ignorancia, soberbia y chulería.

Chocheos y egoísmos variados

27 Noviembre 2007 kotinussa 22 comentarios

Cádiz ostenta varios records muy tristes, pero hay uno especialmente patético que además es convenientemente jaleado por toda esa gente que ve la vida de los demás como un espectáculo frívolo.

Estoy hablando de esa señora por cuya causa el nombre de Cádiz salió asociado a uno de los episodios más disparatados de los últimos tiempos. Sí, la que hace casi un año tuvo dos niños a los 67 años después de haber engañado a los médicos estadounidenses que la trataron. En un alarde de irresponsabilidad, sin contar con una vivienda propia ni con ingresos suficientes, trajo al mundo dos chiquillos que en plena infancia se encontrarán con una madre de 80 años. A las críticas que cualquier persona con dos dedos de frente hizo en su momento sólo pudo oponer dos “razones de peso”: que era lo que ella quería y que se encontraba estupenda y muy joven. Depende de para qué. Posiblemente para una excursión de jubilados esté estupendamente, pero la realidad de su edad se hacía presente en algo tan normal a los casi 70 como un buen montón de arrugas y unos pellejos colgones, acentuados por el empeño en estar delgada para poder ponerse camisetas de quinceañera. Y aclaro que cualquiera que me conozca sabe que no considero que las arrugas o las canas sean nada vergonzoso ni infamante, puesto que las luzco (más las segundas que las primeras) a cara descubierta, sin disimularlas con subterfugios risibles (por lo inútil del empeño).

Pues pasó lo que podía pasar, aunque ella lo desechara con ese empecinamiento estúpido que consiste en que la vida será lo que tú quieras, ¡faltaría más! Los niños todavía no tienen un año y ya hace varios meses que a ella la operaron de un cáncer de ovarios. Por supuesto, no da su brazo a torcer. Debe ser la única persona en el mundo a la que la quimioterapia no le afecta en absoluto, pues dice que no le ha supuesto ningún problema para seguir cuidando a dos bebés que todavía ni andan. Y que incluso cuando peor se encuentra no interrumpe su vida normal. Pues le saldría más rentable patentar el sistema que arrastrarse por estudios de televisión. Y millones de personas se lo agradecerían.

Ha vuelto a los programas de televisión pero, como decía el otro día una presentadora, no se sabe exactamente qué es lo que quería transmitir, porque no se explica muy bien. ¿Quería pedir ayuda? Es una posibilidad, pero no fue capaz de hacerlo porque le puede su vanidad. ¿Quería dar pena a ver si conseguía sacar unos dinerillos? Es lo más lógico, dado que el aparecer en la televisión con la peluca puesta hubiera sido impensable de otro modo en una persona que siempre estuvo obsesionada por su aspecto, según le contaba su madre a las vecinas. Pero como se empeñaba en seguir diciendo que no tenía ninguna dificultad para ocuparse de los niños…

Al final, lo único que quedó claro es que esta mujer sigue teniendo las ideas muy confusas y que todavía piensa ante todo en ella. Su conversación es un yo, yo, yo que asusta. No parece haberse dado cuenta de que los niños no nacen para cumplir las ilusiones de los padres, ni para que estos se quiten una espinita atrasada, ni para jugar con las muñecas que no tuviste en tus tiempos.

Y, para colmo, Marujita Díaz, con 75 años, anuncia que ha iniciado los trámites para adoptar unos niños. La idea es tan absurda que cualquiera que conozca los requisitos para las adopciones nacionales e internacionales sabe que es sólo algo para salir en las revistas. Pero, mientras sí y mientras no, habrá quien diga que “tiene derecho”.

Carta a los Reyes (II)

26 Noviembre 2007 kotinussa 18 comentarios

A mediados de septiembre empecé a hacer las compras de regalos de Navidad, ¿recordáis? Os proponía seis regalos para que fuérais escogiendo, y prometí escribir una segunda parte con otra media docena de opciones. Como siempre cumplo lo que prometo, aquí están el resto de los regalos que encontré para vosotros, y esta vez son nueve. Algunos estábais ya muy decididos por el gorro almohada, el papel higiénico con sudokus, el gato sodomita o la ruleta de descargas eléctricas. Sin embargo, estoy segura de que algunos van a dudar en cuanto vean los nuevos regalos.

Dedicada a las chicas que odian planchar, esta funda para la tabla de la plancha. Según se va calentando por pasar la plancha una y otra vez, se va borrando la tela que cubre al macizo. Al final, se borra absolutamente, y no hay hoja de parra ni objeto estratégicamente situado, lo prometo. Cuando la funda se enfría vuelve a su estado inicial, y aquí no ha pasado nada.

No empecéis a protestar, queridos míos, porque en realidad hay cuatro modelos: dos de chico y dos de chica. Eso sí, no tengo más foto que ésta.

Para compensaros por la falta de fotos de la versión femenina de la tabla de planchar, os ofrezco este ratón. Sí, es la típica cosa con la que un adolescente lleno de granos, simplón y reprimidillo se descojonaría de risa una y otra vez. Por eso mismo.

¿Estáis pensando en haceros astronautas, submarinistas profesionales, pilotos de combate o montañistas? Nunca se sabe cuándo se puede necesitar un bolígrafo para escribir en condiciones tan adversas. Pero este bolígrafo, creado para resolver con eficácia los problemas de escritura de los astronautas en misiones en el espacio, es apto para escribir sobre una infinidad de superfícies secas o húmedas, así como en las más diversas posiciones, siendo, por eso, ideal también para uso normal. Ya no hay excusas si os piden que firméis un cheque colgados a 6.000 metros de altura en una pared del K-2, o un autógrafo en un momento de gravedad 0. Puede durar hasta cien años.

Si vuesta casa es pequeña tengo el regalo ideal. Se trata de un sofá pared… literalmente hablando. Aunque parezca un sofá de diseño, es sólamente un marco con tela que rodea una estructura de relleno de sofá. Lo mejor de todo es que es posible sentarse por los dos lados, si no te das con una espalda claro. Al mismo tiempo que sirve de asiento puede dividir en dos una habitación, permitiendo aprovechar el espacio. Imprescindible.

Para los juerguistas. Si eres de los que les gusta beber sin peligro de chocarse con las paredes cuando se marea un poco… Si llega la hora de cerrar los locales y tú todavía tienes cuerda para rato… Aquí tienes la solución: un pub inflable que te permitirá beber sin riesgos de impacto.. y divertirte mucho saltando contra las paredes. Llévalo siempre contigo y si te encuentras a unos cuantos amigos podéis improvisar una noche de copas en cualquier sitio.

A algunas personas no le gustan los bebés porque dicen que ensucian mucho. Es verdad, y aprovechando que su deporte preferido es arrastrarse por el suelo, han inventado una ropa especial con trapos en las rodillas, codos etc… que permite que el niño, a la vez que se gatea, deje el suelo como los chorros del oro. Así esos malvados bebés no se salen con la suya.

Todos tenemos un vecino cabroncete que pone la televisión a todo volumen a las 3 de la mañana con películas de acción, repletas de tiroteos y explosiones, o quizás un fan de Juanita Reina que tiene la costumbre de ver sus películas en las siestas de agosto. Le hemos dicho de todas las formas posibles que no son horas, y no nos hace caso. Con este aparatito de control a distancia podemos apagar todos los televisores que estén en un círculo de 20 metros de radio. Cada vez que lo encienda, lo volvemos a apagar. Y una de dos, el tío aprende o lo volvemos loco.

Si por un caso extraordinario no sucede ninguna de las dos cosas, tenemos el cd de la venganza. No es música, sino sonidos de trenes en movimiento, niños tocando el tambor, gritos de desesperación, orgasmos, tráfico en horas punta, teléfonos y toda clase de cosas molestas. Viene con unos estupendos tapones de oídos para ti. Combinado con el mando a distancia doblega a cualquier vecino.

Y, por último, el despertador definitivo. Si no te levantas a tiempo hace una transferencia de tu cuenta bancaria a la de tu peor enemigo, a través de Wi-Fi o Ethernet. Acepta transacciones de 1.600 bancos, hasta un máximo de 10 euros. Lleva incluso un contador que va sumando la totalidad del dinero transferido. Cuando el despertador suene, tu pereza desaparecerá en cuanto pienses en lo que está a punto de pasar.

Recordad que este post es un complemento del de septiembre. Los que no hayan cambiado de opinión en cuanto a su regalo, seguirán teniendo el que eligieron. Eso es todo. Ya no hay más hasta el próximo año.

Aquí no hay quien sobreviva

24 Noviembre 2007 kotinussa 12 comentarios

Ya era hora. Por fin una buena serie cómica española en televisión. Desde los primeros tiempos de “Aquí no hay quien viva” no me reía tanto. Sin embargo, me siento muy discriminada, ya que se emite por las mañanas, cuando la mayoría estamos trabajando. Precisamente por ese motivo sólo pude ver unos minutillos, pero la única escena que vi me pareció genial. A ver si hay suerte y, ante el enorme éxito que le auguro, la trasladan a otro horario de más audiencia.

Todavía no conozco el argumento ni el título de la serie puesto que, como dije, sólo pude ver una escena de unos pocos minutos. En ella, dos grandes actrices que componían el mejor papel de su vida. Una interpretaba a una periodista y otra a una tonta descerebrada entrevistada por la primera.

La que interpreta el papel de periodista es tan buena actriz que, aunque sé de buena tinta que ya ha cumplido los 50, hace un papel perfecto de “tengo 25 añitos y mira qué mona soy y qué buena estoy”. Ella se merece un premio y su maquillador, dos o tres. Por poner un fallo, no me gusta mucho el nombre que le han dado al personaje, porque “Ana Rosa” suena un poco a culebrón.

La otra actriz, la tonta descerebrada, está un pelín sobreactuada, porque al espectador le costará un poco creerse que existan seres así aunque, en justicia, el fallo debería ser achacado al guionista. Tampoco aquí ha estado muy fino el que puso nombre a los personajes. “Tamara” parece más bien nombre de participante en “El diario de Patricia” o de concursante de “Gran Hermano”, y no de niña nacida en un precioso chalet de El Viso. No sé, no sé, no me acaba de convencer.

Como sé que vosotros también sois personas trabajadoras, productivas y muy ocupadas, supongo que os perdísteis esta gran serie. Para animaros a que intentéis verla, os dejó aquí los mejores detalles de la escena:

- La descerebrada dice que su personaje histórico favorito es “Robin Hood“, que hizo prácticas en el mundo de la moda que la han llenado mucho (estuvo de dependienta en Zara), y que el libro que tiene ahora mismo en su mesilla de noche es “Política latinoamericana”. Eso sí, el papel es de idiota, pero idiota legal, y la chica no miente. Reconoce que el libro está simplemente encima de su mesilla, pero no lo ha abierto porque no le gusta leer. Pero todo eso con mucho estilo y mucho glamour, ¿eh? Esta debe ser la buenecita de la serie. Por ahí debe andar otra que sea la mala, la zorra, la que se lía con todos los tíos y le quita el novio a las amigas. Estoy deseando echarle un ojo, y también al macizorro de la serie.

- El personaje de la periodista está tan bien dibujado que sólo con unas frases se nota que está especializada en denuncia social e investigación. De ahí sus corrosivas preguntas, tales como “¿Sabes que tienes acento de pija?

En resumen, auguro que en la próxima entrega de los premios de la Academia de Televisión esta serie arrasa.

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¿Qué? ¿Qué no era una serie? ¿El programa de Ana Rosa? ¿Una entrevista a una hija de la Preysler? Hummm… bueno… yo… no he dicho nada.

Operación “Perfume”

22 Noviembre 2007 kotinussa 17 comentarios

Hay varios signos inequívocos de que se acerca la Navidad. No me refiero al calendario, o al tiempo. Al contrario. Si hacemos caso al calendario o al tiempo podemos pensar justamente lo contrario.

En primer lugar, se empiezan a instalar las luces navideñas en las calles. Y es que estamos a primeros de noviembre, claro. Pero ¿desde cuando se pone la iluminación navideña justo después del puente de Todos los Santos? Pues desde que la planificación del trabajo de las empresas que se ocupan de eso es más importante que la propia fiesta en sí y el sentido común.

Por otro lado, si vivimos en Cádiz mejor no nos guiemos por esa señal, porque es posible que, viendo las luces colgadas pensemos que estamos a 20 de diciembre cuando en realidad estamos ya a 30 de enero. Y ahí siguen. Esta debe ser la ciudad en la que las luces navideñas permanecen más meses puestas. Y es que la empresa que las coloca es la misma que se encarga de la iluminación para el Carnaval. Y claro, ¿qué sentido tiene subirse a una escalera para empezar a descolgar todo el 7 de enero si un mes después nos vamos a tener que subir otra vez en la misma escalera para colgar la iluminación carnavalesca? En resumen, que las luces navideñas permanecen puestas hasta que llega el momento de colgar los feísimos adornos de Carnaval.

Mejor vamos a guiarnos por otro signo más seguro. Observemos la televisión y si aparecen anuncios de perfume a mogollón es que se va acercando Navidad. Mejor, con este tema no hay confusiones. Estos anuncios llegan hasta el 5 de enero, ni un día más. No hay peligro de confusión: si hay anuncios de perfume en pantalla, el 6 de enero todavía no ha llegado; si brillan por su ausencia, es que ya pasó.

Estos anuncios se dividen en dos tipos: a) anuncios de perfumes “estables”; b) anuncios de perfumes “fugaces”.

Hay perfumes que están pensados para durar cierto tiempo y, aunque no se anuncien en televisión fuera de estas fechas, de un año para otro los sigues recordando porque los ves en las tiendas, y porque han logrado crear un grupo de personas que los usan con continuidad. Eso sí, el anuncio es como el Guadiana. En estos días estoy viendo un anuncio de un perfume que juro que no lo emitían desde el 5 de enero del 2007. No recuerdo el nombre, pero lo anuncia una chica que creo que es Hillary Swank (muy mona, y con un tipazo que lo quisiera para mí).

Luego hay perfumes que estoy convencida que aparecen sólo para durar una campaña navideña. También es posible que se trate del mismo perfume una y otra vez, con distinto nombre y diferente envoltorio, para hacernos creer que es nuevo, que por lo visto eso es fundamental para cualquier producto. Si es nuevo tiene que ser buenísmo. También es muy característico de estos perfumes que sean promocionados con el nombre y la imagen de una persona famosa. Este año ha sido Mariah Carey la que ha sacado un perfume: “M”. Y se promociona con una frase poco afortunada: “Mariah Carey huele a M”. Y cada cual que imagine lo que quiera.

Antonio Banderas ya tiene seis: Diavolo, Diavolo for women, Mediterráneo, Spirit, Antonio Banderas for women y Antonio. Me juego lo que sea a que ya es imposible conseguir los primeros de la lista, que se comercializarían justo hasta que fueran saliendo los demás. Y además sospecho que van desapareciendo para que no nos demos cuenta de que es el mismo con diferente envase.

¡Agggg, qué bajo hemos caído, qué vulgaridad! Qué tiempos aquellos en los que un perfume se hacía famoso por que lo usaba una reina, y de ella recibía también el nombre. Es lo que ocurrió con el primer perfume famoso elaborado con alcohol: se llamó “Agua de la reina de Hungría”, por ser el predilecto de la princesa húngara Isabel, a principios del siglo XIII. Ahora los que dan nombre e imagen a un perfume son personajes como Carmen Sevilla (tiene hasta una colonia infantil que se llama “Mis ovejitas”), Alejandro Sanz (“Siete”), David Beckham (con su nombre), David Bisbal (“Pura esencia”) o Arturo Fernández (“Classe”, se llama el suyo).

Cuando no están rindiendo culto a un famoso, estos perfumes “fugaces” destacan por un supuesto exotismo que se plasma en nombres que en realidad yo calificaría más como “Choni fashion”, o por un uso indiscriminado del francés y el inglés, que ya se sabe que no se puede llamar a un perfume “alicates”, pero si lo dices en francés suena muy chic. Así no tengo que calentarme el coco. Elijo la primera palabra que pasa por mi cabeza y luego la traduzco a una de estas lenguas. Eso sí, si el perfume lo han creado Vittorio y Lucchino pueden ponerle un nombre más ibérico que el toro de Osborne sin que los califiquen de rancios y catetos.

Dos cosas más hacen falta: un anuncio plagado de imágenes eróticas o de influencia oriental, y una frase publicitaria que parezca transmitir toda la sabiduría de los Siete Sabios de Grecia, el sentido de la vida desvelado y resumido en pocas palabras: “Your fragance, your rules”, por ejemplo.

Y ahora, a ver si hay suerte y entre las dos docenas de anuncios diferentes de perfume de esta noche conseguimos ver alguna película.

El efecto camaleón

20 Noviembre 2007 kotinussa 19 comentarios

Una sola vez escribí en este blog una historia inventada, y me quedó bastante graciosilla. No es lo mío, y por eso no me salen de forma natural y espontánea, pero a la vista de los resultados de mi esfuerzo pensé en intentarlo al menos de tarde en tarde.

Pero no hay forma, porque cada día media docena de noticias me devuelven a la cruda realidad: ni en el mejor de los casos lograría imaginar historias comparables a las que los periódicos me arrojan a la cara. Es como si en lugar de periodistas fueran guionistas de Hollywood los que estuvieran detrás de los grandes periódicos.

Pero es verdad que se aprende mucho con la lectura de prensa. Y además de casi todos los temas: historia, geografía, ciencias, tecnología… De todo menos ortografía y redacción.

Hoy he aprendido cómo puede convertirse uno en un perfecto defensor del planeta, y además es tan lógico que debería haberlo imaginado antes. El mecanismo es el mismo que todos conocemos en los camaleones, que se mimetizan con lo que les rodea. Si tomamos a la persona más egoísta, materialista e insensible y se la mantiene en contacto constante con el billete verde el tiempo necesario, ¡se vuelve verde también! Y no me refiero a que adquiera apariencia semejante a extraterrestre de película barata, sino a que se transmuta en un ser concienciado y amante de la naturaleza por encima de todas las cosas.

Hay una señora que en los últimos años ha estado dedicada a la enternecedora actividad de amasar dinero. Se trata de la ex de Paul McCartney que, además de reclamarle una pensión de 14.000 euros diarios en el proceso de divorcio, se ha dedicado a exprimir de la forma más despiadada la gloria reflejada que le ha proporcionado el haber sido su mujer durante muy poquito tiempo. Tanto, que los abogados que estaban llevando su pleito acaban de abandonarla por su reiterada práctica de vender exclusivas, a lo que ellos se oponían porque pensaban que no beneficiaba a su imagen. También aprovechó el tirón para participar en el equivalente de “Mira quién baila” en EEUU, a pesar de que tiene una pierna ortopédica y una placa en la pelvis a resultas de un accidente de hace años. Como es natural, la pierna se le fue al garete durante una actuación, originando un lamentable espectáculo en directo, cosa que a ella no pareció importarle pues cualquier cantidad, por pequeña que sea, es bienvenida al monedero de la señora Mills. Es que tiene muchos gastos la pobre. Hace sólo unos días se gastó 147.000 euros en la celebración del cuarto cumpleaños de su hija. Yo, que todavía calculo en pesetas, tuve que hacer la cuenta con calculadora: casi 24 millones y medio. Normal que no tenga más remedio que ir dando jardazos por ahí. Pobrecita.

En fin, que de tanto y tan prolongado contacto con el dólar, nuestra Heather se nos ha vuelto ecologista, y hace sólo unos meses anunció que se hacía nada menos que vegana, que ella no hace las cosas a medias y eso de ser sólo vegetariana es pan para hoy y hambre para mañana. De todas formas, la transformación no está hecha del todo, y Heather se hace un lío de vez en cuando. Primero dijo que se hizo vegana porque se enteró del abuso a que se somete a los animales en las granjas. Acto seguido, en el alucinante discurso de Heather, esos pobres animales pasan de ser víctimas a ser verdugos y apostilla que los animales de granja son uno de los grandes peligros para el planeta. A ver si nos aclaramos.

El caso es que nuestra personaja nos echó el otro día un sermón acerca de los peligros de criar animales de granja. Propone que bebamos leche de rata o, en su defecto, de gato o perro, lo que sería más “amigable” para el planeta. Es una lástima que nadie le recordara que lo que sería verdaderamente amigable para el planeta es que ella dejara de usar el Mercedes en el que llegó al evento que, en el colmo de la crueldad, tendrá hasta asientos de cuero, vaya usted a saber.

Lo que Heather nos propone es que enviemos a la extinción inmediata a todos los animales que sirven para comérselos, ya que una persona que “detesta la crueldad” no pretenderá que sigan existiendo simplemente para ser cruelmente exhibidos en los zoológicos o cruelmente vendidos en las tiendas de animales como mascotas. Si ya no los vamos a explotar ni nos los vamos a comer, los extinguimos y así no sufren. Antes muertos que ordeñados. Por otro lado, no se pueden eliminar las granjas, sino sólo sus actuales habitantes. Las granjas de vacas lecheras tendrán que ser sustituidas por granjas de ratas, de gatos o de perros, ya que si tenemos que beber su leche no habrá más remedio que tenerlos concentrados en algún lugar. No me imagino a los de leche Pascual persiguiendo ratas por las alcantarillas, gatos por los tejados o perros por los descampados. Sería poco práctico y el litro de leche nos saldría a millón. Lo dicho, granjas de ratas y no se hable más.

Yo quiero ser como Heather: rica, sin cerebro y caradura. Ejem… quiero decir… bondadosa, concienciada y desinteresada.

Soberbia encubierta

17 Noviembre 2007 kotinussa 19 comentarios

Hay una cosa que no soporto. Bueno, no es verdad, hay muchas cosas que no soporto, pero la que toca hoy es una cosa concreta. Y me refiero a esa obsesión que parecen tener los artistas de todo tipo, escritores, etc., por convencernos de que en todas las facetas de su personalidad son tan sobresalientes como en esa materia que los ha llevado a la fama y a la popularidad. Obsesión estúpida por ser innecesaria, ya que a nadie en su sano juicio se les ocurre pedirles que, a lo que son, añadan la perfección en todo lo demás.

A mí no me importaría nada en absoluto que a Debussy le olieran espantosamente los pies, o que Nureyev fuera lo peor para tenerlo como vecino. Cuando vi a este último bailar una coreografía creada sobre el “Preludio para la siesta de un fauno” compuesto por aquél, lo único que me importó fue el talento de ambos como coreógrafo y bailarín, y músico, respectivamente. Sé que Caravaggio fue un hombre violento hasta el asesinato, que Arthur Miller tuvo un comportamiento aberrante con su hijo aquejado de síndrome de Down y que Chaplin y Arthur C. Clarke fueron acusados de pedofilia. Sin embargo, no por eso he dejado de admirar sus cuadros, disfrutar con sus obras de teatro, reir con sus películas o devorar sus novelas.

En el extremo contrario, no pienso lanzarme a comprar las novelas de un escritor que me aburra, por el hecho de que sea una persona extremadamente bondadosa, ni tampoco me gastaré un céntimo en una entrada para ver una película que no me importe nada, aunque el director, el guionista y todo el elenco fueran, en bloque, merecedores del premio Nobel de la Paz.

Por eso, cuando determinadas personas populares o famosas se empeñan en ocultar ese lado normal que tenemos todos, en el que de vez en cuando afloran el egoísmo, la crueldad, el mal genio o la impaciencia, como si no tuvieran bastante con ser estupendos actores, cantantes, deportistas, científicos o músicos, como si ya con eso no destacaran por encima de la mayoría de la gente, desconfío bastante de su discurso. Creo que están haciendo teatro, sencillamente. Aprovechando una oportunidad más de presentarse como seres extraordinarios. Soberbia encubierta. Lo que pretenden conseguir, ellos lo sabrán.

Luz Casal ha hecho unas declaraciones ante la inminencia de la salida de su próximo disco. Habla, como no, del cáncer que padece, y que la ha mantenido retirada de todo desde enero hasta ahora.

“Mi padre falleció de un cáncer de pulmón y sucedió en un breve plazo de tiempo desde que se lo diagnosticaron. A pesar de todo, yo me lo he tomado como un traspiés“. [...] “Le han comentado la posibilidad de que la enfermedad se convierta en crónica, pero ni eso le quita la sonrisa“. Termina diciendo que no sabe lo que deparará el futuro, y que no le importa. Shit, little parrot. Y nos lo tenemos que creer.

Imaginemos que soy una enferma de cáncer, que me siento hecha una mierda todo el día por la quimioterapia y la medicación, que estoy asustada por el futuro y que todo esto me pasa factura en forma de “cierto malhumor”, como mínimo. Leo estas palabras, contemplo la foto en la que la cantante aparece con una especie de sonrisa transfigurada en la cara, con la vista perdida en el infinito, y termino sintiéndome culpable por mis debilidades, pensando que además de tener dentro un bicho como una casa debo ser una estúpida o una mala persona que no es capaz de verle la gracia a la cosa o de desarrollar esta especie de impasibilidad ante lo que todos tememos. ¡Ah, no, todos no! A algunos elegidos, en estas circunstancias no les importa el futuro.

¿Acaso piensa esta señora que su público es como un monstruo sin piedad que no sería capaz de perdonarle la desesperación, la impaciencia, el desconsuelo…? ¿Imagina que quien no ha comprado nunca uno de sus discos va a hacerlo ahora, deslumbrado por esa actitud de santa resignada ante el martirio? ¿Cree que a los seres humanos normales y corrientes, incapaces de identificarse con esta actitud, esto les puede ayudar?

A mí me gusta como canta Luz Casal, independientemente de cómo trate a su gato o de si intenta colarse en la cola del supermercado. Me gusta su voz y su forma de cantar, no su actitud ante la vida o ante la enfermedad. Oigo sus canciones cuando me apetece, y estas declaraciones no van a hacer que me apetezca más o menos. Pero me fastidia un poco que me crean capaz de tragarme cualquier cosa.

En resumen, me alegraría muchísimo que Luz Casal no perdiera la sonrisa ni siquiera por un cáncer, pero no me creo absolutamente nada.

Actualización (18/11/2007): En el Magazine de El Mundo de hoy se amplía la entrevista y sigue en la misma línea, diciendo cosas como que “el cáncer no ha supuesto para ella un gran problema, sino que ha sido un pequeño problema“; que es “una experiencia que le ha merecido la pena” y que cuando le comentan que se va a ver calva dice: “¡Ah! Pues qué bien, nunca me había visto así“. Literal.

Yo no tengo cáncer, pero he perdido por esta enfermedad a cuatro personas de mi familia más próxima y a algunos amigos, y por mi experiencia puedo asegurar que los enfermos de cáncer no sienten así. No lo ven como una experiencia que “merece la pena” y se repiten continuamente “¿por qué a mí?”. Por todo ello me reafirmo en que todo esto me parece un teatro destinado a dar una imagen determinada, y que esta entrevista le tiene que doler a cualquier enfermo que la lea, porque frivoliza lo que le está pasando.

Whisky y coranes

12 Noviembre 2007 kotinussa 19 comentarios

Yo en una ocasión me dediqué al contrabando internacional de alcohol, aunque en mi defensa debo decir que lo hice exclusivamente por amor al arte y a la historia, sin ganar ni un céntimo.

Todo empezó en 1972, cuando unos obreros estaban restaurando la Gran Mezquita de Sanaa, en Yemen. Durante las obras se toparon, detrás de una pared, con un “cementerio de papeles”. Los musulmanes, al igual que los judíos, consideran impiedad tratar los textos sagrados como si fueran basura ordinaria y cuando estos textos están ya inservibles por la vejez se depositan en algún lugar para que sea el tiempo el que los destruya, y no la mano del hombre.

En ese momento yo tenía 12 años, y todavía no daba señales de que con el paso del tiempo me convertiría en una aventurera sin escrúpulos. Me dedicaba a jugar a la china y al elástico, a leer libros de aventuras, y parecía muy inocente, pero el destino había puesto en marcha una sucesión de acontecimientos que me llevaría sin remedio a saltarme leyes humanas y divinas.

Aquellos coranes descubiertos eran los más antiguos conservados hasta el momento. Varias decenas de miles de páginas que, a causa de los siglos y las filtraciones de humedad, formaban una masa de color chocolate necesitada de unos extraordinarios especialistas y unos medios técnicos que no existían ni en ese momento ni en ese lugar. No sé en qué momento empezó la restauración de los coranes ni cómo se determinó que fueran técnicos del Instituto Arqueológico Alemán los que la hicieran, pero en 1993 éstos ya llevaban cierto tiempo con ella, aunque todavía quedaba bastante.

Cuando en ese año preparábamos un viaje a Yemen se nos avisó de que, gracias a las amistades de la mujer de uno del grupo, los restauradores nos recibirían en su taller y nos enseñarían lo que todavía nadie había visto: las más exquisitas páginas de algunos de estos coranes, adornadas con miniaturas y pan de oro, ya perfectamente restauradas. Era una oportunidad única.

Aquellos alemanes llevaban bastante tiempo en Yemen y andaban un poco desesperados por la prohibición de beber alcohol. Podías ir al bar de un hotel de lujo en la capital y tomarte una copa, pero conseguir una botella de lo que fuera para tenerla en casa era harina de otro costal. De forma que se pensó que para corresponder al extraordinario favor que nos hacían sería todo un detalle aprovisionarlos de whisky para una buena temporada.

En Madrid, antes de tomar el avión, cada miembro del grupo compró un botellón de whisky en las tiendas libres de impuestos, y lo pasó en su equipaje de mano. El día en que fuimos al taller de restauración en Sanaa todos nos echamos la botella en la mochila, bien envuelta para que no se notara lo que llevábamos. En la entrada del local había unas estanterías metálicas, para que dejáramos nuestras bolsas y cámaras, y allí pusimos todo.

Pasamos a la sala donde estaban las páginas ya restauradas, bajo unos cristales, y durante un buen rato estuvimos admirando la caligrafía y las preciosas miniaturas. Parecía mentira que aquellas páginas, unos años antes, estuvieran en el mismo estado que lo que todavía permanecía sin restaurar, y que también se podía contemplar en aquella sala, protegido por un cristal: un bloque oscuro que difícilmente dejaba adivinar lo que era en realidad. Nos contaron que sólo para separar dos páginas en algunas ocasiones habían necesitado varios días. Con mascarillas y batas fuimos pasando, de cuatro en cuatro, a la sala donde se estaba haciendo realmente el trabajo de restauración, más delicado que la cirugía del cerebro.

Al terminar la visita, sin que nadie mencionara las bolsas que íbamos a “olvidar” en las estanterías de la entrada, nos dimos las gracias mutuamente y nos despedimos entre sonrisas.

Ignoro si aquel whisky se lo bebieron poquito a poquito, estirándolo todo lo posible, o si por el contrario cogieron una curda monumental, de las que hacen época. Probablemente al día siguiente no tenían un pulso tan firme como cuando los visitamos.

Categorías:Cosas de viajes

El retrato

10 Noviembre 2007 kotinussa 23 comentarios

Hace poco más de un año escribí un post sobre las mujeres de mi familia, en el que esbozaba una teoría sobre por qué la mayoría de ellas fueron unas mujeres muy poco corrientes para su época, independientes, casi todas solteras, grandes viajeras, al margen de las modas dominantes y nada frívolas o insustanciales, sobre todo teniendo en cuenta el ambiente en el que habían sido educadas.

En aquel post hablaba de la tía M., hermana de mi abuelo, que se permitió el lujo de dar calabazas una y otra vez a uno de los hombres más ricos de España por no perder su libertad de movimientos y su independencia. Hoy contaré una historia sobre otra tía M., a la que yo conocí durante gran parte de mi vida, pues murió hace pocos años.

¿Qué haría hoy una chica de 18 años si recibiera una enorme cantidad de dinero de una tía riquísima y pudiera gastárselo en lo que quisiera? Probablemente viajaría, se compraría un coche, montones de ropa y quizás hasta una casa.

Cuando M. tenía 18 años recibió de una tía suya la cantidad de 200.000 pesetas, que ahora parece una tontería pero que en 1928 daba para comprar varias casas, por ejemplo, o una finca en el campo. Cuando en su casa le preguntaron qué iba a hacer con ese dinero, M. contestó que quería que Zuloaga le pintara un retrato. Pensaron que era un capricho que pronto se le olvidaría, y le insistieron una y otra vez, a lo que M. siempre contestaba lo mismo. Le propusieron que invitara a varias amigas a hacer un viaje por Europa, y M. a vueltas con el retrato. Al final se convencieron de que la niña estaba decidida y se pusieron en contacto con Falla, amigo de la familia y gran amigo de Zuloaga, para que hiciera gestiones ante el pintor. Zuloaga se extrañó mucho de que una chica de 18 años estuviera tan empeñada en que le pintara un retrato. Era un pintor famoso, pero lo normal es que fuera un padre o un abuelo quien le pidiera que le pintara un retrato a una hija o una nieta, y que ésta lo considerara una pena de dinero gastado.

Zuloaga aceptó el trabajo pero no se lo puso fácil a M., haciéndole saber que la pintaría en su estudio de París. La chica no se amilanó y buscó la manera de trasladarse a París con otra tía suya que tenía en esa ciudad un piso, para pasar allí los meses necesarios para pintar el retrato.

Cuando M. llegó por primera vez al estudio de Zuloaga, éste le enseñó un buen número de trajes que tenía allí para que eligiera uno para posar, y M. eligió uno azul. Zuloaga intentó convencerla una y otra vez para que eligiera otros vestidos, porque el azul no era un color que se le diera muy bien. Pero M. no había llegado hasta ese momento para dejarse convencer fácilmente, y no cedió. Al final fue el vestido azul.

Las sesiones de posado se prolongaron tres meses, y cuando la pintura estuvo terminada Zuloaga había quedado tan encantado con el retrato que le dijo a M. que había decidido quedárselo para él. Pero ya sabemos que ella, a pesar de su juventud, era tremendamente decidida. Y con una firmeza impropia de una chica de esa edad, sobre todo en una época en la que a las mujeres se las educaba para que fueran dóciles y manejables, no dio ni un paso atrás. La chiquilla de buena familia, pero de ciudad pequeña, frente al gran artista, estuvo firme como una roca.

Zuloaga, que después de varios meses de trato constante con ella ya debía conocerla bien, se resignó a dejar ir la que pensaba que era su obra favorita. Y le pidió un favor: que si podía volver a ver el cuadro alguna vez. M. le dijo que cuantas veces quisiera verlo, lo tenía a su disposición. Así que, de tanto en tanto, Zuloaga anunciaba que se iba a ver “a su novia de Cádiz”, que no era M., sino el retrato. Pasaba varios días en la ciudad, y cada día se acercaba a casa de M. para contemplarlo un rato.

Yo conocí a M. cuando ya era una señora madura, y siempre me pareció una persona extraordinaria. Cultísima, amable, educada, refinada, de conversación interesante. La lógica continuación de aquella chica de 18 años que, con una gran cantidad de dinero entre sus manos, sólo quería tener un retrato pintado por Zuloaga. De todas las poco corrientes mujeres de la familia, aquella a la que yo siempre quise parecerme.

Cuando murió hace unos años dejó en su testamento el retrato de Zuloaga al Museo de Cádiz, y allí está expuesto. Pero sólo unas pocas personas de la familia conocen la historia del cuadro. Ahora vosotros también la sabéis.

Categorías:Cosas de familia

Palomas y gaviotas

8 Noviembre 2007 kotinussa 14 comentarios

En Cádiz tenemos un serio problema con las palomas, esos bichos asquerosos que se han convertido en toda una plaga. En realidad tenemos dos plagas, porque si las palomas ya están hasta en la playa, en contrapartida las gaviotas, igualmente repugnantes, han empezado a anidar en azoteas y tejados de las zonas urbanas. Como será la cosa que la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha puesto en marcha algo denominado “Plan para el control de gaviotas” que incluye, entre otras medidas, nada menos que “la eliminación selectiva mediante armas de fuego de la gaviota patiamarilla en los principales puntos de alimentación de estas aves”. Si la Consejería de Medio Ambiente ha contemplado la posibilidad de liarse a tiros con las gaviotas, muy mal tiene que estar la cosa.

Con las palomas no se atreven por aquello de que, al ser símbolos de la paz y todo eso, estaría feo liarse a tiros con ellas. Quedaría verdaderamente raro que, mientras enviamos al ejército a “misiones de paz”, juguemos al pim-pam-pum con las palomas. Pero que no se confíen estos bicharracos porque afortunadamente hay maneras políticamente correctas de acabar con ellas. Y la mejor de todas, como nos enseñó la ex-ministra de Sanidad, es matarlas preocupándonos por su salud, con lo que nuestra imagen queda totalmente a salvo. Para que las palomas no se vuelvan obesas y vuelen gráciles sobre las azoteas de Cádiz, a partir de ahora las vamos a someter a un estricto régimen alimenticio, a ver si conseguimos que se aburran y emigren a otro sitio.

El Ayuntamiento de Cádiz ha prohibido que se arroje arroz a los novios en las bodas, porque quiere contribuir de esta forma a detener la proliferación de las palomas. Y también, dicen, porque se han producido algunos accidentes con los invitados rodando por el suelo a resultas de pisar algún granito de arroz.

Yo vivo a dos pasos de una iglesia, y además con la desgracia de que una loca viene todas las mañanas y vacía una bolsa de grano en la acera de enfrente de mi casa. Estoy rodeada de una bandada de palomas que dejan en pañales al mismísimo Ronaldo. Sobrealimentadas como estaban por el arroz de las bodas y el grano de la loca, se lanzaron sobre los preciosos geranios de mi balcón, que estaban para hacerles una foto, y me los dejaron hechos una pena. Eso ya no es hambre, es vicio, que diría mi abuela. Lo que mi abuela no sabía es que existe una enfermedad, llamada síndrome de Prader Willi, (lo que se aprende viendo CSI) que consiste en que no se puede parar de comer por un defecto en el hipotálamo de forma que no existe la sensación de saciedad. Yo estoy convencida de que las palomas de Cádiz tienen este síndrome, porque de otra manera lo de mis geranios no tiene explicación.

Aunque, pensándolo bien, quizás la explicación esté en otra noticia que leo en el periódico de hoy y es que han detenido a una señora de 72 años por tener en su casa un montón de plantas de marihuana. La señora alegó que tiene las plantas para dar de comer a sus pájaros. Estas cosas sólo pasan en Cádiz. Aunque, ¿será verdad y resulta que las palomas de mi barrio iban a mi balcón como el que acude al camello de la esquina? Vicio y nada más que vicio, que diría mi abuela de nuevo.

Luego tenemos en Cádiz otro tipo de viciosos, que son los viciosos del Carnaval. No se conforman con los días correspondientes, ni con el mes largo que dura el concurso de agrupaciones carnavalescas, sino que en cuanto que entras en el coche de alguno, sea mayo o agosto, empieza a sonar el repertorio completo del último año. Esta gente ya hace algún tiempo que se adelantó a lo de la prohibición del arroz, y empezó a sustituirlo en las bodas por papelillos (confetti, para los no gaditanos). El “todo el año es Carnaval” llevado hasta el extremo. Y una cruz para los que tienen que barrer las puertas de las iglesias después de las bodas, porque los papelillos se agarran al suelo mucho más que el arroz.

Por lo menos mi abuela no sufriría si lo viera, como sufría viendo el arroz por los suelos. Y se hubiera ahorrado contar un millón de veces aquella historia de que en la posguerra, aunque tuvieras dinero para comprar comida faltaba muchas veces la comida que comprar. Y cómo ella compró acciones de una arrocera sevillana porque, además de los dividendos, que era lo menos importante, todos los años enviaban a los accionistas varios sacos de arroz.

Yo, de momento, ya me siento con autoridad moral para denunciar al Ayuntamiento a la loca del grano. Y estoy contemplando la posibilidad de emprenderla a tiros con las palomas. Si me dicen algo, siempre podré decir que estaba disparando a las gaviotas y una paloma idiota se metió por medio.

P.D. La ilustración perfecta para mi post