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Archivo para Septiembre 2007

Jarrillos de lata

28 Septiembre 2007 kotinussa 7 comentarios

El jarrillo de lata es el paradigma de lo humilde, que está al alcance de todo el mundo, pero al mismo tiempo sirve para muchas cosas. El jarrillo de lata no se rompe, no se desconcha, y nos saca de muchos apuros. Dura muchísimo tiempo, y si no que se lo pregunten a John Wayne, que usó el mismo en un montón de películas. El jarrillo de lata no servía sólo para beber. En cualquier casa cumplía un montón de funciones. Lo usaban también los excursionistas, la gente del campo, los trabajadores en su tajo… En fin, que por algo se dice “más apañado que un jarrillo de lata”.

Los jarrillos de lata han desaparecido de nuestras vidas. Nos hemos ido al extremo contrario, con productos muy sofisticados, muy caros, y que sirven sólo para una cosa. Para hacer una limpieza usamos catorce productos distintos; para pasar el rato, una docena de aparatos diferentes. Pero, como un virus que se hace resistente a los antibióticos y cambia su estrategia, el útil jarrillo de lata se ha refugiado en otro lugar, y ahora disfruta de su mejor momento en el ámbito de la política.

Es increíble cómo nuestros políticos, una vez que se les acaba el chollo, sirven para cualquier cosa. Cualquier cosa que dé dinero, por supuesto. Felipe González, después de un agotador periodo como diputado en el que acudió a dos sesiones del Congreso en cuatro años, lo mismo asesora a uno de los hombres más ricos del mundo (muchas veces en contra de los intereses españoles, que tiene guasa), que diseña joyas, como si fuera la mujer de un torero. Aznar da clases en la universidad de Georgetown (EEUU) o en el Instituto Tecnológico de Monterrey (México), lo mismo da. Y en los ratitos libres es asesor de magnates de la comunicación o de fondos de capital riesgo.

El último ha sido Piqué, que ahora asesora a una empresa que promociona viviendas sociales en África. Que no digo yo que este hombre no valga, pero pienso que el contexto de las viviendas sociales en África le resulta bastante desconocido.

La cuestión que más me intriga no es cómo es posible que tengan esa capacidad, sino por qué cuando se dedicaban a la política no mostraron ni un pequeño porcentaje de ese talento que ahora derrochan a lo largo y ancho de varios continentes.

P.D. Hace un año publicaba: Feliz Navidad

El piropeador madrugador

27 Septiembre 2007 kotinussa 14 comentarios

Esta mañana, a las 7′10, me sentaba junto a una ventanilla en un autobús casi vacío que estaba parado en un semáforo. Miraba para fuera, sin fijarme en nada especialmente, con la mitad de mi cerebro aún dormido, y a metro y medio de distancia un señor como de unos 50 años, de buen aspecto en relación a su edad, iba a entrar en su coche.

Ya digo que iba un poco ausente, de forma que me quedé mirándolo sin ninguna intención, sin darme cuenta siquiera. Y entonces el desconocido sonrió y, consciente de que yo no iba a escuchar lo que dijera, movió los labios sin vocalizar, pero se le entendió perfectamente la palabra: GUAPA. Me quedé helada porque no me lo esperaba, y estuve a punto de bajar la cabeza con bastante vergüenza.

La guapura y la fealdad, exceptuando los casos extremos, están más en los ojos de quien mira, por lo que no es esa la cuestión a comentar. Pero que alguien me explique, por favor, ¿cómo es posible que a esas horas tenga alguien ganas de soltar un piropo?

P.D. 1. Casualidades de la vida. Hace sólo un ratito he vuelto a ver a Chad Everett en el episodio de esta noche de “Caso abierto”. Está muy mayor, pero se le nota lo guapísimo que fue. Sus ojazos azules están tan bonitos como entonces.

P.D. 2. Hace un año publicaba: Víctimas del diseño

Categorías:Cosas mías

Mis chicos guapos

25 Septiembre 2007 kotinussa 20 comentarios

Hace unos días le decía a Wolffo que tendría que emborracharme para que le confesara de quienes eran las fotos con las que yo adornaba las carpetas en mis años mozos. Debo decir que como él se mostró tan interesado en el tema como para intentarlo en cuanto tuviera ocasión, he pensado que mi dignidad sufriría menos reconociendo en este blog quiénes eran mis chicos favoritos cuando tenía 15 años que dando un espectáculo de embriaguez por las calles. Soy débil, lo reconozco, no soporto mucha presión. Está claro que no podría resistir la tortura y confesaría enseguida.

Por otra parte, y después de una reflexión no muy larga, llego a la conclusión de que no tengo que avergonzarme en absoluto de mis preferencias, ya que se trata de unos tíos verdaderamente guapos, incluso vistos desde los gustos de hoy en día. Sus fotos no han envejecido en absoluto, al contrario de lo que pasa con casi todo el mundo, que vistos 30 años después dan más risa que otra cosa, haciendo que nos preguntemos cómo podían gustarnos aquellos peinados y aquellos modelitos.

El primero, con muchísima diferencia sobre los demás, era Robert Redford. Por supuesto, no me refiero al Robert Redford septuagenario (aunque no está tan mal), sino al Robert Redford de “Dos hombres y un destino”, con ese aspecto algo descuidado de greñas y bigotes. Y también al Robert Redford del extremo opuesto, el ultrarrepeinado y engominado de “El gran Gatsby”. La verdad es que me gustaba de cualquier forma.

Por cierto, Wolffo, debe estar a punto de estrenarse una película de Redford y Meryl Streep (Leones por corderos, dirigida por Redford), así que deberíamos verla juntos, para babear en compañía, tú por ella y yo por él.

Le seguía a corta distancia Paul Newman, de forma que el impacto de verlos a los dos juntos en la mencionada película era motivo suficiente como para que me diera un vahído, como si fuera una lánguida dama decimonónica (en “El Golpe” también estaban juntos, pero la caracterización de Newman, con el bigotito, no me gustaba tanto).

Y el tercero en discordia era otro actor mucho menos conocido, aunque por aquellas fechas muy popular en España gracias a una serie de televisión llamada “Marcus Welby”. No, no se trataba del personaje que daba nombre a la serie, un viejete con pinta de abuelito, sino del actor Chad Everett, que hacía el papel del Dr. Gannon. Era una serie de médicos, una de las primeras después de “Dr. Kildare” (James Franciscus, muy guapo también). En España la serie hizo tanto furor que yo la compararía con el caso de “Urgencias” y George Clooney.

Todavía recuerdo perfectamente como con mi amiga M.E. (de la que ya hablé en algún otro post) me recorrí todos los quioscos de revistas de Cádiz, buscando una en la que venía un poster enorme de Chad Everett. Al final lo conseguimos.

Con estos tres actores tenía el cupo totalmente cubierto. No recuerdo haber pegado fotos de cantantes o deportistas, por ejemplo, aunque no dudo de que también los habría muy atractivos. Y, por cierto, nunca adorné las carpetas con fotos de chicas, como veo que ahora hacen muchas adolescentes. Me resulta difícil de entender el fanatismo que algunas despiertan en las quinceañeras, como pude comprobar recientemente cuando tres muchachitas, seguramente muy jóvenes, se sintieron sumamente ofendidas porque critiqué en el blog un anuncio de Vitalínea. En una demostración verdaderamente preocupante dejaron docenas y docenas de mensajes insultantes, convenientemente borrados, en los que nos ponían a todos vestidos de limpio por no reconocer que Lidia Bosch era absolutamente perfecta. Por lo visto, criticar cualquier programa o anuncio en el que ella salga es peor que un pecado mortal. Como típicos productos de la LOGSE, haciendo gala de una gran escasez de comprensión lectora, entendieron que criticar el mensaje que transmitía dicha publicidad era insultar de mala manera a la actriz que lo protagonizaba, e hicieron gala de una reacción fanática que daba qué pensar.

En fin, eso es todo. Wolffo, si esperabas algo más vergonzante, temo que te he desilusionado. Creo que exageré un poco.

P.D. Hace un año publicaba: Melenas, templos indios y viejecitas con moño

Categorías:Cosas mías

Se busca novio para fin de semana

23 Septiembre 2007 kotinussa 12 comentarios

Una política alemana ha propuesto que el matrimonio sea temporal. Es decir, que tenga una duración determinada (ella ha hablado de siete años) y al término de ese periodo el contrato matrimonial quede extinguido sin más. Si los interesados lo desean, se vuelven a casar. Y a los siete años otra vez lo mismo.

Realmente, esto tiene mucho que comentar. Enfrentemos ventajas e inconvenientes a ver si llegamos a una conclusión.

En primer lugar, no es ninguna novedad. Los matrimonios temporales existen en el Islam, con la diferencia de que cada pareja fija a su antojo la duración del contrato, que no tiene porque ser igual para todo el mundo. Puede ser hasta por una hora. Por lo tanto, ya que tenemos un precedente, ¿por qué encorsetarnos voluntariamente en un periodo de siete años? Me parece que esta señora (divorciada dos veces) se deja llevar por su experiencia personal y esto me parece una equivocación. Aprendamos de los chiítas (que son los que practican este tipo de matrimonio), punta de lanza de la libertad, los derechos humanos y el progreso, y exijamos autonomía personal a la hora de fijar el tiempo de duración del matrimonio.

En el lado de las ventajas tenemos, de entrada, favorables consecuencias económicas. Hace varios meses, el ministro del Interior iraní pidió que se propagaran los matrimonios temporales para paliar los efectos de la crisis económica y el elevado coste de vida. El razonamiento es el siguiente: a causa de la situación económica se ha retrasado mucho en Irán la edad del matrimonio. Los matrimonios temporales pueden animar a los jóvenes a casarse, ya que les exoneran de ciertas obligaciones económicas, que es lo que a muchos de ellos les asusta del matrimonio. Por ejemplo, una mujer casada en un matrimonio temporal que esté embarazada al término del mismo no tiene derecho a solicitar una pensión de manutención para ese hijo, puesto que nacerá cuando el matrimonio ya no exista. El ministro iraní destaca que el islam tiene soluciones para todo, ya que esto puede ser la respuesta a las necesidades de un joven de 15 años sin medios económicos para casarse (por ejemplo, un matrimonio que dure lo que un fin de semana). Como resulta que este problema parece que existe también en España, está claro que nos vendría muy bien.

La otra rama del Islam, los sunníes, califican estos matrimonios de prostitución encubierta, lo que me da otro argumento a su favor. Por fin vamos a acabar con la prostitución. Ya no habrá prostitutas, sino esposas temporales. Nuestros políticos podrán decir a boca llena que con ellos se acabó el problema de la prostitución en España, y todo ello sin que los propietarios de lugares de alterne o los chulos de toda la vida se vean perjudicados. Todo el mundo contento. Ardo en deseos de conocer la reacción de nuestras ministras y leer sus declaraciones al respecto.

Los abogados pueden estar razonablemente tranquilos porque siempre habrá quien no aguante hasta el final del matrimonio, con lo cual los divorcios seguirían existiendo. Acostumbrados ya al divorcio-express, no creo que esto cambiara radicalmente nuestras costumbres en el sentido de que la gente se sienta obligada a prolongar un matrimonio más allá de sus deseos.

Pero donde realmente veo grandes ventajas es en el incremento del consumo, que ya se sabe que un cierto nivel de consumo es fundamental para la buena marcha de la economía de un país. Un gran porcentaje de la gente que se casa lo hace por el tatachín que acompaña a la boda. Si alguien no se lo cree, que calcule por un momento cuántas bodas se celebrarían si quedasen totalmente suprimidos los viajes, banquetes, fiestas, despedidas, trajes (disfraces más bien) y demás parafernalia. Por eso estoy segura de que los que decidieran repetir no podrían resistirse a reproducir de nuevo todo el fiestorro, con lo que las salas de banquetes, las tiendas de trajes de novia y los viajes a Cancún experimentarían un espectacular crecimiento. Los diseñadores de trajes de novia tendrían que multiplicar sus colecciones con diseños no sólo para jóvenes, sino también para maduritos y hasta para la tercera edad. Aparecerían nuevos complementos, como muletas para novio y novia y un montón de cosas que ahora mismo ni imagino. Tiendas de regalos y joyerías a tutiplén, muchos puestos de trabajo y nuestra economía más boyante que nunca.

Vamos, que no le veo más que ventajas al asunto. Decididamente, es una gran idea.

P.D. Hace un año publicaba: Recompensa

Unos vaqueros con mensaje

21 Septiembre 2007 kotinussa 7 comentarios

La última campaña publicitaria de Springfield me ha puesto de los nervios. Esta mañana he visto un cartel en una parada de autobús y todavía me dura la indignación. Si hubiera encontrado una foto del cartel la hubiera puesto y no hubieran sido necesarias más palabras, pero no ha sido posible, así que paso a describiros el cartelito de marras.

Nos muestra a tres chicos, de espaldas, vestidos con pantalones vaqueros. Los pantalones son de esos que quedan un poco flojos y caídos. Pero la foto es lo de menos, la verdad es que no suscita absolutamente nada. La frase que la acompaña, sin embargo, es como para que tiemble el misterio (no es literal, pero casi, casi exacta):

“Si te sientan tan bien los vaqueros, ¿qué falta hace tener una conversación interesante?”

Me voy a limitar a hacer dos preguntas: Con la que está cayendo, ¿se puede transmitir un mensaje semejante? ¿Se hubieran atrevido a hacer ese mismo cartel, con ese mismo eslogan, protagonizado por el trasero de tres chicas?

P.D. Hace un año publicaba: Reflexiones de una noche de insomnio.

Fauna ibérica

18 Septiembre 2007 kotinussa 19 comentarios

Fotografía tomada en la sala de profesores de mi Instituto a los cinco minutos de que nos repartieran los horarios para este curso. La mitad de la bandada se lanzó inmediatamente a los trozos de carne de sus compañeros (léase los horarios ajenos), para empezar la búsqueda de posibles agravios comparativos en lo que respecta a horas de guardia, reducciones por cargos, etc…, en un intento desesperado de hacerse con la mayor cantidad de carroña. Igualmente, comenzaron a desenterrarse trozos putrefactos de antiguas presas (léase pasados agravios) para arrojárselos a la cara de los competidores.

Este espectáculo de la naturaleza, en su aspecto más descarnado, suele repetirse todos los años, y para contemplarlo no es necesario acudir a lugares inaccesibles: sólo es necesario que el observador esté en el lugar correcto el día indicado. La crueldad desplegada por los individuos de la bandada en cuestión no debe desanimarnos. Ya se sabe que sin el abrigo de la civilización aflora nuestra faceta más sanguinaria y el afán de supervivencia se impone. La naturaleza es así.

Y luego dicen que están en peligro de extinción.

Categorías:Cosas del trabajo

Buenos sentimientos

14 Septiembre 2007 kotinussa 15 comentarios

En apenas quince minutos he visto en televisión dos noticias.

En la primera, un señor de setenta y tantos años presenta una demanda por negligencia contra un hospital. Su mujer fue operada para quitarle unos pólipos y le hacen polvo el intestino. Después de hacerle el destrozo le achacaron el empeoramiento a gases y cosas así. La pobre mujer estuvo cuatro meses en la UCI, hasta que murió.

El marido pide una indemnización porque “le han hecho polvo la vida” (a él) y “está muy solo”. Hombre, yo creo que a la que le han destrozado la vida, hasta el punto de acabársela, es a ella. Y en ningún momento menciona lo que sufrió la pobre mujer más allá de ir narrando fríamente los efectos de los errores médicos. Me parece tremendamente egoísta que él, después de vivir más de cincuenta años con esa mujer, se centre en lo que le han fastidiado. Vamos, ¡que le han hecho un desavío! Y os prometo que estuve escuchando y viendo hasta el final, que no se me escapó nada.

La segunda noticia es otra tragedia. Un camionero holandés está haciendo una maniobra con un gran camión para esquivar unos coches mal aparcados. En ese momento, un matrimonio mayor cruza la calle por un lugar no permitido y el camionero, que no los puede ver, los atropella, matando al hombre. Las cámaras nos muestran al camionero muy afectado, sin poder ni levantar la vista del suelo, y eso que no ha tenido la culpa. El cadáver está todavía bajo el camión y, aunque está tapado, se aprecia la sangre en el suelo. Alrededor se ha congregado ya una pequeña multitud, que mira aquello como si fuera una película. Y un tío se pone a hacerle fotos con el móvil al cadáver.

Dos personas, en principio normales y corrientes, mostrándose tan egoístas, tan centradas en sí mismas, convirtiendo una desgracia tremenda en victimismo productor de dinero y en anécdota que enseñar a los amigos…

Carta a los Reyes

12 Septiembre 2007 kotinussa 20 comentarios

Estuve de compras, pero esta vez fue pensando en vosotros. Como siempre se me echa el tiempo encima y acabo comprando los regalos de Reyes el 5 de enero por la tarde, con un humor de perros por no haberlo hecho antes, este año no me va a pasar: estamos a 12 de septiembre y ya tengo seis regalos comprados.

Todavía no los tengo asignados a personas concretas, así que como hay confianza, quiero que cada uno de vosotros elija su regalo. Así me aseguro de que no habrá caras raras al abrir los paquetes, y los regalos no terminarán arrinconados en un cajón. Que cada uno diga cuál es el que prefiere y también (¿por qué no?) que haga sugerencias acerca de para quien pueden ser los otros.

Esta criatura es una coreana que ha inventado un gorro-almohada. Ignoro si su triste expresión la traía ya de serie o se debe a que a cuenta de esto ha sido repudiada por su familia y amigos. Sea como sea, el artilugio es una cosa muy útil. Sales de casa con la almohada puesta y puedes aprovechar cualquier momento y lugar para echar un sueñecito: el metro, el trabajo, el cine, la espera de ese amigo impuntual… Por caridad, hagamos propaganda del invento, a ver si así conseguimos que venda un par de docenas y esboce al menos una sonrisa.

Lo de leer revistas en el cuarto de baño ya está muy visto. Y además, a la gente inteligente y cultivada como nosotros el cerebro nos pide más. Ejercitemoslo en esos ratos muertos mediante el rollo de papel higiénico estampado con sudokus. Eso sí, conviene que nos aseguremos de usar un rotulador permanente, para que la tinta no se traslade luego a otro lugar.

¿Eres amante de los gatos o, por el contrario, los odias? En cualquiera de los dos casos encontrarás un motivo para usar este sacapuntas. Tiene todos los detalles que podamos desear: bandejita para recoger los restos y efecto sonoro de maullido cuando se saca punta al lápiz.

Si te quejas de los pies fríos, ya no tienes excusa. Estas zapatillas están rellenas de semillas de lino. Se calientan durante minuto y medio en el microondas y conservan el calor durante varias horas. Eso sí, me parece que conviene tener un microondas aparte sólo para las zapatillas, porque después de usarlas durante meses dará un poquito de asco calentar la leche en el mismo sitio.

No vale que lo neguéis, sé que todos aprovecháis algunos ratitos en el trabajo para conectaros, leer los blogs de los amigos y escribir algún post. Este artilugio nos permite, al acercarse el jefe o el compañero cotilla, ocultar una o varias ventanas en la pantalla de la forma más disimulada. Se coloca en el suelo, bajo la mesa, y con un toquecito del pie las ventanas se ocultan. Pasado el peligro, con otro toquecito vuelven a aparecer. Y todo ello con carita de no haber roto un plato.

Por último, pero no por tener menos interés, este artículo especialmente indicado para animar fiestas un poco aburridas o ajustar alguna cuentecilla pendiente con ese cuñado cabroncete. Olvídate de la ruleta rusa, que luego lo deja todo lleno de sangre y otros restos desagradables y propón a tus amigos jugar con esta simpática ruleta electroshock. Sólo tienes que convencerles de que pongan el dedo en el contacto, pulsar el botón de encendido y la suerte comienza a girar. Ni que decir tiene que el jugador que retire el dedo queda descalificado. Ganará el o los jugadores que hayan aguantado hasta el final y no hayan recibido la descarga. Fantástica para esas reuniones navideñas con lo más inaguantable de la familia.

Por hoy hemos terminado. La tarde de compras no dio para más. Si alguien no se siente atraído por ninguno de los regalos, que no se preocupe. Espero escribir una segunda parte con otra media docena de opciones.

Espero vuestras peticiones. No os quejaréis, ¿eh? ¿O es que hay otro blog donde se os dé la facilidad de escribir la carta a los Reyes?

Sangre de héroe

9 Septiembre 2007 kotinussa 20 comentarios

Siempre tuve mucha curiosidad por el significado de las palabras que oía a mi alrededor. Como mi abuelo era muy entendido en toros y mi madre también lo es, en mi casa siempre se ha hablado mucho de toros. Yo lo preguntaba todo, y por eso, si oigo que un toro es corretón, cubeto y salinero, sé de qué están hablando. Igualmente, veo con claridad cuando es el momento justo para dejar de picar a un toro o para entrar a matar, ni un muletazo antes ni uno después. Sé dónde está “el hoyo de las agujas” y cuando le conviene a un toro “la suerte contraria”. Y eso sin haber ido nunca a una plaza y sin ser capaz de ver una corrida en la televisión. No porque sienta rechazo u horror ante lo taurino, sino porque me aburre. En resumen, que conozco “la teoría” pero no soy aficionada; que no veo corridas de toros pero tampoco soy una activista contra ellas.

Me interesan los toreros por el efecto tan extraño que pueden causar en las personas. Aunque la gente ha conseguido que muchos deportistas estén absolutamente endiosados, creo que nada se puede comparar al efecto que sobre los aficionados ejercen algunos toreros. Por ejemplo: una figura patética como Curro Romero, gordo como un barril y sin agilidad alguna, pisaba el albero el tiempo justo para cagarse en la taleguilla antes de salir corriendo. Pero si a un currista se le insinuaba que Curro tenía que haberse retirado años atrás para no hacer el ridículo, era capaz de dejar de hablarse con toda su familia por la tremenda ofensa. Y no es el único caso, no olvidemos que la gente se mataba a navajazos en las tabernas discutiendo si era mejor Joselito o Belmonte.

Este verano estamos ante otro fenómeno parecido, que me recuerda a la histeria de cuando Beckham llegó a España, y es lo que le ha entrado a todo el mundo (incluso a gente que sé positivamente que no es aficionada a los toros) con José Tomás.

Los ecologistas deben estar que se suben por las paredes (mejor aún, por los troncos de los acebuches), porque gente tan poco sospechosa de facherío como Sabina se confiesa adorador del hijo de un ex-alcalde del PP y que además ¡mata animales! Ahora resulta que lo progre son los toros. Quién lo iba a decir hace sólo un año.

Las ministras socialistas, vestidas de alta costura, se pegan empujones por salir en las fotos en las que antes salían las duquesas. Da igual que la corrida sea la reaparición del nuevo “dios” en Barcelona o la goyesca de Ronda (este fin de semana). Siempre habrá en barrera por lo menos una ministra.

Volviendo a Tomás, en el fondo a todo el mundo le suena en el cerebro una vocecita: “A ver si va a ser esta tarde cuando el toro lo va a matar”. Los que lo siguen parecen tener muy claro que este hombre va a morir en una plaza, y la estadística parece darles la razón. En este verano lleva más cogidas que algunos toreros en toda su vida. ¿Qué pasa? ¿Que este muchacho es un torpe? No, lo que pasa es que, según el torero César Rincón, se pone donde los toros te cogen. Y claro, si cobra 50 millones de pesetas por corrida, a la gente hay que darles sangre y al menos, una alta posibilidad de cogida fatal. La gente va a las corridas de Tomás a sufrir, a que se le paralice el corazón, a pasar miedo, pero siempre que sea otro el que arriesgue la vida.

Yo, sinceramente, creo que este muchacho no está muy bien de la cabeza. Esa cara permanente de velatorio, esa expresión siniestra, incluso en el momento triunfal de la salida a hombros, y esa proporción tan altísima de cogidas por corrida (incluso dos en una tarde), me sugieren una persona bastante desequilibrada, que ha perdido el más elemental instinto de conservación. Vuelvo a mencionar a Belmonte, del que también decían que toreaba de una manera suicida, y que al final se pegó un tiro.

A ver cómo acaba esto.

Mi primer programa de televisión

7 Septiembre 2007 kotinussa 17 comentarios

Vamos a viajar a una época lejana. Kotinussa, Miroslav, Aguardentero, Lukre y quizás alguno más de nosotros estábamos en parvulitos. Wolffo sería un bebé de meses. Y casi todos los demás andabais todavía bastante lejos de venir a la existencia. Por eso, porque la mayoría habéis vivido otra época, no os podéis imaginar los años en los que un televisor en casa era una cosa tan poco frecuente que se convertía en todo un acontecimiento.

Una tarde fuimos a hacer una visita a las tías Clara y María, que eran unas señoras de pelo blanco, muy distinguidas, que hubieran encajado perfectamente como personajes en una de esas películas inglesas hechas sobre una novela de Agatha Christie. Vivían muy cerca de mi casa, en un chalet de dos plantas, de estilo inglés, con un jardín que tenía hasta un estanque de peces rojos, motivo por el que a mi hermano y a mí nos encantaba ir. Este jardín nos proveía también de morera para nuestros gusanos de seda, así que las visitas a las tías eran frecuentes.

Aquella tarde nos llevamos una gran sorpresa al llegar, y es que tía Clara y tía María se habían comprado un televisor. Por supuesto, la televisión era en blanco y negro, existía una sola cadena (creo que la segunda estaba a punto de empezar) y la programación sólo cubría unas horas del día. Los mayores la estuvieron mirando unos minutos, por la novedad, pero en seguida se retiraron a otra parte de la habitación y pasaron a la conversación.

En mi casa todavía no había televisión, pero la hubo un poco después. A lo mejor mi padre se animó tras ver la tele de las tías. Por aquel entonces había más o menos 850.000 receptores de televisión en toda España y la señal no llegaba a toda el país. Teniendo en cuenta que ahora hay tres receptores sólo en mi casa, y que esto no es un caso extraordinario, se podrá apreciar lo abismal de la diferencia entre una y otra época.

Aquella tarde, cuando todo el mundo dejó de mirar la televisión, yo me quedé embobada delante del aparato. Y ni los peces de colores, ni el perrito de la casa, ni jugar en el jardín con mi hermano y los niños del chalet de al lado me pudieron arrancar de aquella contemplación.

No penséis que se estaba emitiendo “Herta Frankel y la perrita Marilyn”, “Viaje al fondo del mar”, “Don Gato y su pandilla” o “Supercar”, por citar alguno de los programas de mi infancia, lo cual hubiera sido algo lógico. No, qué va. Me tragué un par de horas de “La vida breve”, de Falla, y encima en versión de concierto. Es decir, que no había un escenario con unos decorados por donde se movieran los cantantes ataviados con el vestuario pertinente, lo que hubiera podido justificar un poquito mi embobamiento. Y cuarenta y tantos años después todavía me acuerdo perfectamente de aquella tarde, y veo aquella habitación con todos sus detalles, el televisor y aquella pantalla donde en blanco y negro aparecían la orquesta y los cantantes.

Ópera a palo seco, directamente en vena. A lo mejor cosas como esa explican un poquito mejor a Kotinussa, que a veces, hay que reconocerlo, no es muy normal.

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