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Archivo para Agosto 2007

Caos

30 Agosto 2007 kotinussa 10 comentarios

Si hicieran una prueba de esas de asociación de ideas, al mencionar la palabra “caos”, a la mayoría de la gente se les vendría a la mente el aeropuerto de El Prat, los trenes de cercanías en Cataluña o el tema del apagón de Barcelona, con todos los interesados echándose la culpa unos a otros. Pero andarían errados, porque hay otro “caos” mucho más generalizado, que afecta a muchísima más gente, aunque pasa más desapercibido. Se trata de la situación que hay a día de hoy en la enseñanza en España.

El propio gobierno central no tiene claro en absoluto lo que está llevando a cabo y ha decidido, en el territorio que todavía controla directamente (Ceuta y Melilla), aplazar para otro curso algunas de las novedades que tenían que entrar en vigor para este año. En Aragón, gobernada por el partido del gobierno, cada centro va a poder elegir si implanta la LOE o no (no un poquito de ella, sino toda). Va a darse la situación de que, además de contar con 17 modelos educativos diferentes (los de cada autonomía), dentro de una misma ciudad los alumnos pueden estar estudiando bajo dos leyes de educación distintas, con currículos diversos y con distinto número de horas de clase por materia. Más o menos la mitad de los centros aragoneses van a aplicar la LOE y la otra mitad va a seguir con la ley anterior. En Castilla-La Mancha (también gobernada por el mismo partido del gobierno central) tuvieron intención de hacer lo mismo, pero en el último momento el Ministerio de Educación lo impidió, y de momento se han contentado con hacer lo mismo que en “territorio MEC”, es decir, no empezar este año con la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Menos mal que todos los mencionados son del mismo partido político, porque si ni siquiera así se ponen de acuerdo con lo que ellos mismos han gestado, ¡qué sería si encima pertenecieran a otro partido!

En el país vasco, ante la imposibilidad de poner de acuerdo en contenidos a las ikastolas, a la enseñanza pública y la concertada, se va a permitir que cada uno dé lo que quiera (y no me refiero a una asignatura, sino en general). Si eso no es caos, que alguien me lo explique, por favor.

A eso le podemos sumar apreciables diferencias tanto en sueldos como en condiciones de trabajo para los profesores según la autonomía en la que vivas, y el hecho de que varias autonomías, a tres días para empezar el curso, todavía no han publicado los decretos de desarrollo de la LOE. Alguna otra ha esperado para hacerlo al mes de agosto, cuando los centros están cerrados y hasta los equipos directivos están de vacaciones. En muchísimos centros todavía no se han podido elegir los libros de texto que se van a usar este curso, porque las editoriales tienen que esperar a estos decretos, para acabar teniendo que sacar varias ediciones diferentes de cada materia.

A las editoriales no las defiendo precisamente, pero comprendo perfectamente que así no se puede trabajar y que han perdido bastante dinero. La paralización de la LOCE les cogió con 50 millones de euros en libros recién publicados en los almacenes, para tirarlos.

En fin, confusión, desorden = caos.

No sé cómo he podido vivir sin esto

28 Agosto 2007 kotinussa 21 comentarios

Estamos en una época clave del año. Es el momento en el que un buen número de personas llega a la conclusión de que:

a) no puede seguir viviendo sin una colección de abanicos;
b) necesita desesperadamente todos los capítulos de la serie “Se ha escrito un crimen”, aquella a la que no hicieron caso cuando la ponían en TVE;
c) la decoración de su casa sólo estará completa después de haber llenado las paredes con los cuadros pintados tras visionar todos los dvd’s del “Curso práctico de dibujo y pintura”.

Los quiosqueros maldicen las toneladas de cartón y celofán que se acumulan en el poco espacio de que disponen pero, a cambio, nuestras casas se llenan de tesoros, nuestros saberes se expanden hasta fronteras insospechadas y finalmente llenamos esos huecos que teníamos en nuestras vidas.

ajedrez.jpg

Varias colecciones me han impactado, pero ninguna como el ajedrez de Harry Potter. Cuarenta y siete entregas, que van a salir por la tontería de 278 euros (46.250 pesetas). ¿Qué pueden tener unos pocos monigotes de plástico para costar ese pastón? Pues al parecer algunas piezas tienen efectos especiales: los caballos y los alfiles tienen efectos sonoros, la reina brilla con una luminosidad azul y las torres pueden moverse con una varita mágica.

Posiblemente, cuando un insignificante porcentaje de los que empezaron la colección la completen allá por mediados de julio de 2008, muchos de esos efectos especiales ya no funcionarán, algunas piezas se habrán perdido y casi todos los coleccionistas habrán llegado a la conclusión de que con ese dinero mejor se hubieran comprado varios juegos para la Play Station, porque encima tendrán que reconocer que el ajedrez les aburre un montón.

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Vidas ejemplares

27 Agosto 2007 kotinussa 13 comentarios

Todos hemos despotricado alguna vez sobre esas revistas y, sobre todo, programas de televisión que han logrado que personajes del calibre de Belén Esteban, el niño de la Pantoja o la ex-novia del segundo marido de la hermana de Carmina Ordóñez sean más conocidos que Pasteur, Rodin o Rosalía de Castro, como se puede comprobar en cualquier concursillo de televisión. Pero, pensándolo bien, creo que nos hemos precipitado, porque estos personajes podrían cumplir un papel que en este momento está vacante.

vidasejemplares1.jpgCuando yo era pequeña vendían unos tebeos titulados “Vidas ejemplares”. Era una colección bastante larga que tenía como protagonistas a personajes que habían vivido en épocas muy lejanas y en unas situaciones bastante poco corrientes. Hijas de señores feudales medievales, soldados del siglo XVI, gente que había explorado tierras desconocidas… Y todo con mucha violencia, mucha sangre y muertes horribles, que era en realidad lo único que nos gustaba, en una época en la que las series de televisión eran todas del estilo de “La tribu de los Brady”. Y lo más malvado y más violento que se asomaba a la pantalla era Nelly Oleson, la de “La casa de la pradera”.

vidasejemplares2.jpgPero claro, con aquellas situaciones tan extremas, difícilmente podía ponerse uno en el lugar del protagonista. Ya no era posible que sufriéramos ataques piratas, epidemias de viruela o invasiones musulmanas. Nuestras vidas eran tan diferentes que el objetivo de que aquellas historias sirvieran de ejemplo era imposible de cumplir.

Por eso creo que deberíamos recapacitar y sacar una nueva serie de “Vidas ejemplares”, donde los niños aprendan que si te aficionas a ciertas cosas acabas en el cajón de pino antes de haber cumplido los 50, como Carmina Ordóñez; si te haces novia de un político corrupto terminas viendo publicada tu ficha policial, como la Pantoja; si te vendes a un viejo para quedarte con sus millones puede ser que no llegues a disfrutarlos, como le ocurrió a aquella chica Playboy; si vas como un loco al volante de un coche y encima huyes y mientes, acabarás en la cárcel, como Farruquito; si caes en la tentación de mangar una ropita en una tienda, te pueden coger como a Winona Ryder; si dejas de pagar los impuestos te verás sentado en un banquillo, como Lola Flores, y que, después de varios novios-montaje, Belén Esteban sigue más tirada que una colilla.

No me diréis que estas no son historias con las que sí se puede sentir identificado cualquiera. El peligro no está ya en sufrir un posible martirio, sino en dejarse llevar por caminos semejantes a los ya citados, y nuestros niños deberían saber cuáles son los peligros que los rodean. Por tanto, propongo que, utilizando los miles de horas de programas de televisión que debe haber por ahí grabados, se monten unos dvd’s donde esté rápidamente resumida la trayectoria del personaje en cuestión, donde se vea su despegue, auge y caída, con unos textos sabiamente redactados por Jesús Mariñas, María Patiño o Lidia Lozano, que les enseñen a nuestros niños que los malos siempre pierden, y que no compensa, porque a la cárcel no se pueden llevar la Play Station y Tele Pizza no hace repartos a los cementerios.

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Mi super regalo

27 Agosto 2007 kotinussa 12 comentarios

Como todos los días no se cumplen 48 tacos, y nadie me garantiza que vaya a llegar a los 49, me he dado un caprichito sustituyendo mi portátil de 8 años por este:

Categorías:Cosas mías

No hay más que lo que se ve

24 Agosto 2007 kotinussa 10 comentarios

Desde hacía varios años me machacaban con que tenía que ir al oculista, porque parece ser que a todo el mundo le parecía inaudito que “a mi edad” no tuviera vista cansada. A todo esto, yo no me había quejado de nada. Pero es curioso cómo es posible que otro sepa mejor que tú dónde te duele o como ves.

Al final, harta de tanta insistencia, fui al oculista para hacerme una revisión a fondo. ¡Quién sabe! A lo mejor yo estaba convencida de ver estupendamente y de pronto descubría que se puede ver mucho mejor. A mucha gente le pasa. Y además hay unos modelos de gafas monísimos que sientan muy bien.

¿Y si me estaba perdiendo un montón de cosas? Detalles, matices, pormenores, minucias. Pero no tenía por qué perdérmelos. Podían ser setenta euros bien empleados.

Resultado: a pesar de mi “provecta” edad, tengo la vista casi, casi perfecta, a tal punto que no merece la pena que me ponga gafas ni siquiera con una graduación mínima.

Es decir, que lo que estaba viendo es todo lo que hay. Nada más. No voy a descubrir de pronto presencias insospechadas, aspectos desconocidos, nuevas trazas. El mundo es tal cual lo veo ahora.

No puedo evitar sentir un poco de desilusión.

Categorías:Cosas mías

Anuncios

22 Agosto 2007 kotinussa 11 comentarios

Anuncio de la bebida Vitalínea: Lidia Bosch y varias mujeres más están en una terraza. Una de ellas se queja de calor y como solución van a buscar una bebida fría, pero todas ellas van vestidas con varias capas de ropa, incluyendo una chaqueta de punto de manga larga sobre varias camisetas.

En lugar de lo sencillo (quitarse toda esa ropa que sobra) se opta por lo complicado (persistir en el uso de una ropa inadecuada a la circunstancia e intentar contrarrestar el calor que se sufre innecesariamente tomando algo frío), que además implica consumir.

Buena metáfora.

Se justifica la acción con la necesidad de hidratarse, pero en lugar de quitarse del sol (con lo que se le lleva la contraria a la campaña con la que el gobierno nos bombardea todos los veranos, como si fuéramos idiotas) se propone consumir algo.

Por supuesto, se obvia que esa necesidad de hidratarse estaría cubierta con un simple vaso de agua. En lugar de eso se nos incita a consumir una bebida que, a ese mismo agua, añade toda una serie de aditivos totalmente innecesarios.

Esos aditivos se justifican con la necesidad de “un plus de salud”. Es decir, fomento de la ortorexia, esa obsesión por la “comida sana”, un trastorno de la conducta alimentaria que deteriora la salud física y la mental, y que según los médicos está avanzando de una manera alarmante. ¿Apostamos algo a que cuando sea un problema tan grande como la anorexia y la bulimia, los creadores de estos anuncios dirán que ellos no tienen la culpa?

Vacaciones tranquilas

17 Agosto 2007 kotinussa 18 comentarios

Habrá quien, conociendo mi trayectoria, se parta de risa al leer este post. Kotinussa, la que se plantó en Irak cuando este país estaba todavía oficialmente en guerra con Irán; la que salió de Líbano en medio de un bombardeo israelí; la que entró ilegalmente en territorio palestino saltándose el bloqueo israelí; la que se recorrió Yemen en una época en la que los secuestros de turistas (sobre todo italianos) estaban a la orden del día; la que se marchó a la selva del Petén sola con un conductor y un guía; la que se paseaba tranquilamente comprando por los bazares en la ciudad (Peshawar, Pakistán) y en el momento en que se estaba reclutando y formando a los taliban… disertando sobre la conveniencia o inconveniencia de viajar a ciertos sitios.

A lo mejor precisamente porque he hecho todas esas cosas y ha llegado un momento en que me he dado cuenta de que la probabilidad de salir bien de todas ellas (y de algunas más) era mínima y he tenido esa suerte, puedo hablar sobre el tema.

El caso es que echando un vistazo a los folletos turísticos de este verano me he quedado bastante sorprendida de muchos de los destinos anunciados, porque algunos lugares especialmente peligrosos según las recomendaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores siguen siendo publicitados como si nada.

¿Cuánta gente habrá viajado este verano a Egipto, Tailandia o Cuba, por nombrar sólo tres sitios normalitos? Pues si consultamos la web del Ministerio de Asuntos Exteriores nos encontramos esto:

Egipto:

Ante posibles riesgos de atentado, desde el 12 de julio, ha habido un notable aumento de los efectivos y controles de seguridad, lo que indica que las autoridades responsables consideran que la amenaza terrorista es ALTA.

Egipto tiene un índice de accidentes de tráfico muy elevado (más de 5.000 muertos al año en carretera, en cifras oficiales). Ello es debido tanto a la imprudencia de los conductores como al mal estado del parque automovilístico. Se recomienda a los extranjeros extremar sus medidas de precaución y eludir el paso por áreas conflictivas del Alto Egipto.

Aquellos que visiten el Alto Egipto (incluyendo Luxor, Asuán y Abu Simbel), el Mar Rojo y el resto del país deberán asimismo extremar sus precauciones y respetar las recomendaciones de las fuerzas policiales. Desde Luxor existen convoyes policiales para visitar los templos de Dendera y Abydós, así como desde Asuan a Abu Simbel.

Tailandia:

En 2006 tuvo lugar un golpe de estdo militar. En la actualidad el país está gobernado por un gobierno interino. El 31/12/2006 estallaron ocho bombas en Bangkok, sin que se haya esclarecido todavía la autoría del atentado. No se descartas en estos momentos nuevos atentados.

Desde enero de 2004 hay en las provincias del sur del país una insurgencia que ha llevado a cabo gran número de atentados terroristas. En julio de 2005 se proclamó la ley marcial en el sur del país. El 16/9/2006 tuvieron lugar una serie de atentados terroristas en la localidad turística de Hat Yai.

La zona turística de Kaosan se ha convertido en un objetivo privilegiado para pequeños ladrones, especializados en turistas. Aparte de los habituales robos con descuido, otra modalidad que se está extendiendo es la de meter drogas en la bebida de la futura víctima.

Se desaconseja frecuentar sitios muy concurridos como transportes públicos, aeropuertos, estaciones, mercados y centros comerciales. Se debe tener cautela en los lugares concurridos y frecuentados por turistas, así como los locales de diversión, especialmente discotecas.

El sudeste asiático se considera en estos momentos una zona de alto riesgo, por lo que se recomienda a los que viajen a Tailandia extremen sus precauciones.

Prácticamente todas las provincias tailandesas se han visto afectadas en algún momento de los últimos dos años por la gripe aviar.

Cuba:

Se recomienda no viajar a Cuba en ningún caso sin contratar un seguro médico. En los últimos meses se ha producido un aumento considerable del número de casos de dengue registrados en Cuba. Las medidas más eficaces para evitar el contagio consisten en evitar la picadura del mosquito portador. Por todo ello, se recomienda vestir tanto de día como de noche prendas que cubran las extremidades y hacer uso de repelentes de insectos.

El incremento del número de turistas y la tendencia creciente en los hurtos y robos en la zona turística de La Habana Vieja y Centro Habana, que cada vez más van acompañados de violencia, imponen reforzar las medidas de precaución y alerta para evitar esos incidentes. Últimamente han aumentado los robos con violencia a ocupantes de taxis camino del aeropuerto con la consiguiente sustracción de equipaje, documentación y dinero.

Los extranjeros detenidos en Cuba, en posesión de cualquier tipo de droga, están expuestos a penas de privación de libertad de hasta treinta años e incluso a la pena de muerte. A estos efectos, es irrelevante la cantidad de droga incautada por las autoridades policiales en el momento de la detención. La adquisición de droga en el territorio cubano, el procurarle droga a otra persona y el introducir droga en el país, tienen siempre la consideración de tráfico internacional, independientemente del tipo y la cantidad de droga de que se trate.

Hay países que deben descartarse totalmente por su altísimo riesgo, como son Afganistán, Sri Lanka, Somalia, Pakistán, Burundi, Irak, Chad, Líbano, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Israel o Haití. Pero los dos últimos siguen apareciendo en todos los folletos turísticos como si nada. Muchos otros lugares tienen ahora mismo un alto riesgo de enfermedades graves. Todo el sureste asiático, por ejemplo.

El desconocimiento de las leyes de todos esos países es otra fuente de conflictos. ¿Tiene derecho cualquier descerebrado a exigir que la diplomacia de su país tenga que hacer filigranas sólo porque tras tomarse unas copas se le ocurrió algo tan gracioso como ponerse delante de la casa del gobernador de una ciudad africana, bajarse los pantalones y enseñarle el culo? ¿Sabe mucha gente en los problemas que se mete en muchos países si, conduciendo un coche alquilado, tiene un leve accidente de tráfico? ¿Compensa que te acusen de contrabando por traerte dos latas de caviar de Bielorrusia?

El caso es que mis gustos no han cambiado, por lo que no será posible verme en una cafetería de Viena tomando un trozo de tarta Sacher mientras oigo a un violinista tocar valses de Strauss. Por lo menos de momento. Es el tipo de viaje que encuentro apropiado para cuando cumpla los 70, pero que ahora mismo no me apetece. Mientras tanto, ahorraré un poco, en previsión de los lujosos cruceros que haré una vez jubilada, y me daré algún caprichito pequeño. Y haré cosas como meterme en el Archivo Histórico Nacional, donde voy a pasar la próxima semana.

Por lo tanto, me despido de vosotros hasta el día 24. He dejado programados tres post para que se publiquen los días 20, 22 y 24. No son gran cosa, pero quería probar esta posibilidad. A ver si lo he hecho bien, que a veces las cosas más sencillas no salen bien por una tontería.

Desde el día 18 al 24 no voy a pasarme por vuestros blogs ni a contestar a vuestros comentarios, pero haré otras cosas. Ya veremos si las cuento aquí. Besos y hasta pronto.

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Kotinussa y las agujas

14 Agosto 2007 kotinussa 19 comentarios

Nunca fui una niña asustadiza.

Desde los 13 meses dormía sola en una habitación y jamás pedí tener una luz encendida ni que me acompañara nadie hasta que me durmiera.

Con cinco años me perdí en la playa de Cádiz (varios kilómetros de playa y muchos metros hasta la orilla absolutamente llenos de gente) y no lloré ni me puse histérica. Me fui hasta un policía, le dije el número de mi caseta y fui agarrada a su mano y dando saltitos tan contenta hasta que me dejó con mi madre.

El primer día que iba al colegio mi madre no me pudo acompañar porque tenía que dejar a mi hermano a la misma hora en otro colegio, y me llevó una señora que yo en ese momento apenas conocía, la madre de otra compañera. Y sin nadie conocido cerca y rodeada de niñas que lloraban, yo entré en la clase como si nada. Y eso que nunca había ido a la guardería y era la primera vez en mi vida que me dejaban en un sitio diferente de mi casa rodeada de gente desconocida. Creo que estos tres ejemplos clásicos bastan para demostrar que no era una cagueta.

Pero había una cosa a la que le tuve terror hasta ya entrada en la mayoría de edad: las inyecciones.

Entonces las inyecciones te las ponían en casa unos señores a los que llamábamos “practicantes”. Digo señores porque no había mujeres en esta profesión, o por lo menos yo nunca oí hablar de ninguna. El practicante no era ATS ni nada. La mayoría no tenía estudios y había aprendido a poner inyecciones en el servicio militar, lo que puede explicar por qué era una profesión masculina.

Llegaban a las casas con su maletín lleno de objetos que por sí solos ya te ponían muy, muy nerviosa. No existían las agujas y jeringuillas desechables, así es que empezaban por esterilizar lo que iban a utilizar. Tenían un pequeño recipiente metálico donde ponían a hervir la jeringuilla de cristal y la aguja y, cuando el agua hervía, estos objetos chocaban con el metal haciendo un ruidillo que todavía hoy recuerdo y me pone el estómago un poco en pie.

Nuestro practicante era un señor mayor que se llamaba Rueda. Lo recuerdo calvo, gordo y con una expresión triste. Lo de ser gordo me resulta difícil de explicar, porque el pobre hombre se recorría un montón de kilómetros todos los días de casa en casa, y subía y bajaba infinidad de escaleras en aquella época con pocos ascensores. Lo de la expresión triste lo encuentro lógico hasta cierto punto, porque debe ser tremendo tener la certeza de que todos los niños ponían cara de horror en cuanto lo veían. Su día a día transcurría así, entre lloros y gritos desesperados de niños que empezaban en cuanto él tocaba el timbre de la puerta.

Yo, por lo general muy tranquila, me ponía como una hidra en cuanto Rueda asomaba su calva y su barriga por la puerta. Por muchas promesas que hubiera hecho, me convertía en la niña de El Exorcista en cuanto trataban de sujetarme. Debo decir que hacían falta dos personas para que Rueda me pudiera poner la inyección, normalmente mi madre (porque mi padre siempre se las arreglaba para no estar en esos momentos) y Manuela, la muchacha. Manuela, a quien yo llamaba “Manuelita de mi corazón”, me dejaba hacer cualquier cosa, pero los días de inyecciones no tenía compasión. Luego yo me pasaba varios días sin hablarle, y ella diciéndome zalamerías para que volviéramos a estar como siempre. Pero el mal rato que pasaba con las inyecciones era suficiente para que la odiara durante unos días.

Mi madre tenía una fe casi ilimitada en unas inyecciones llamadas Pulmohidratol, que ella y mis tías compraban casi al por mayor. Según parece, la mejor prueba de lo buenas que eran aquellas inyecciones estaba en que a los 15 minutos de ponértelas, cada vez que abrías la boca echabas un pestazo a alcanfor que tiraba de espaldas, lo que demostraba lo rápido que funcionaba. Cuando tenías catarro ni se llamaba al médico ni se consultaba a nadie: Pulmohidratol y Rueda solucionaban el asunto. Ahora tengo compañeras que llaman al pediatra por cualquier cosa, y entonces se acudía al médico nada más que cuando hacía verdadera falta. Mi casa era como Esparta y lo peor que se podía ser en la vida era blandengue, y llamar al médico simplemente porque te pusieras malo era blandenguería pura. El médico estaba para cosas importantes, y eso significaba algo más que una bronquitis.

Las inyecciones eran tan horribles que hacían parecer estupendas las otras posibilidades, incluído algo tan desagradable como los supositorios. Recuerdo concretamente unos que tenían la particularidad de que eran de colores. Venían tres en cada caja: uno rojo, otro verde y otro amarillento. Creo que el color estaba relacionado con el orden en que había que ponérselos. Yo pensaba que eso de los supositorios era algo muy antiguo, propio de gente primitiva, como de la Edad Media, comparable a las sangrías y las sanguijuelas, fuera de lugar en la segunda mitad del siglo XX. ¿Meterte algo por el culo cuando lo que te dolía era la garganta? ¿Era posible algo más desprovisto de sentido común y de lógica?

Lo mejor eran los jarabes, porque los había hasta con buen sabor, y hasta en el peor de los casos bebías inmediatamente algo de agua y se te pasaba. Llegué incluso a pensar que las aspirinas (las normales, las que te disolvían en una cucharilla con agua) estaban buenas. Estaba convencida de que las tizas debían tener el mismo sabor, y a punto estuve de probar una tiza algunas veces.

Pero mi medicina favorita era el Calcio 20. La botella de mi casa no la tenía a mano, pero en casa de mi abuela, donde pasaba muchas temporadas, tenían otra botella y estaba en un sitio perfectamente a mi alcance. Mi abuela era tan partidaria del Calcio 20 como mi madre del Pulmohidratol. Si pasaba por esa habitación y no había nadie a la vista, entraba a echar un trago de Calcio 20, a morro. A lo mejor por eso los huesos se me pusieron tan duros que nunca me he roto uno en mi vida, y no será por falta de ocasiones.

Con los años me reconcilié con las inyecciones, pero Rueda hacía mucho tiempo que había pasado a mejor vida, el pobre, llevándose a cuestas tantos mordiscos y patadas por mi parte que tengo un poco de mala conciencia.

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Por un perro que maté…

10 Agosto 2007 kotinussa 16 comentarios

…mataperros me llamaron. O, dicho de otro modo, en sitios de comunidad no muestres tu habilidad.

Ya he explicado varias veces que desde siempre me he negado a ser ama de casa. Bueno, con siete u ocho años tuve un episodio marujil. Los Reyes Magos me pusieron en casa de mi abuela un carrito de limpieza completo, con fregona y todo. Y me pasé toda la mañana de Reyes con la fregona, fregando el suelo de la plaza de Mina, que es donde vivía mi abuela. Yo a ese episodio no le doy ningún valor, pues está claro que fue algo inducido por la triste idea de mis tías de comprarme aquello, y que de ninguna forma respondía a una auténtica vocación. La prueba es que, por lo que me han contado, después de ese día, pasada ya la novedad, no miré más el juguete.

El caso es que mi posible vocación marujil se truncó en esa fecha, y hasta hoy. Confieso que no sé siquiera cómo se pone la lavadora, en mi vida he limpiado unos cristales y la plancha la habré usado media docena de veces en toda mi existencia. Pago muy gustosamente a alguien para que haga todas esas cosas, y preferiría prescindir de otros caprichos antes que de mi asistenta.

Pero como es imposible vivir permanentemente en alerta, un día te cogen con la guardia baja y accedes a meterte en la cocina a preparar algo. Y te sale asombrosamente bien. Y a partir de ahí ya estás perdida. No sé por qué regla de tres, en mi casa ya se ha instaurado la costumbre de que si hay que preparar algunos platos concretos, tengo que ser yo la que los haga, aunque no se trata de cosas muy sofisticadas, y podría hacerlo cualquiera. Por ejemplo, si hay que hacer bechamel, es como una ley no escrita que la haga yo. Lo mismo pasa con varios dulces, como el tocino de cielo, la tarta de limón, la tarta de manzana o el tiramisú. En cambio, el arroz con leche, los flanes y los bizcochos le tocan a mi madre, aunque no hay una razón para ello, ya que nunca he echado a perder ninguno de estos platos.

Hoy vamos a comer una especie de brazo de gitano de puré de patatas muy espeso, relleno de atún, tomate y huevo duro, cubierto de mayonesa y adornado con aceitunas y pimientos morrones. Este plato, que es muy fácil, desde siempre me ha caído a mí. No me preguntéis por qué, no lo sé.

Así que me marcho a preparar el puré de patatas, para que dé tiempo a que se enfríe bien antes de preparar el plato.

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En China también cuecen habas

9 Agosto 2007 kotinussa 14 comentarios

Como tenemos tan a mano a los bobos nacionales, es comprensible que les prestemos más atención. Pero hay que desengañarse: la proporción de idiotas debe ser más o menos la misma en todas partes, si bien es verdad que hay profesiones donde se concentran especialmente.

Pero no estemos siempre mirándonos el ombligo. Echemos un vistazo a nuestro alrededor y más lejos, y descubriremos insospechadas posibilidades. Teniendo en cuenta que la población China es más o menos de unos 1370 millones y concediéndole, a falta de más datos, un porcentaje de bobos similar al nuestro, es fácil deducir que allí la cantidad total será elevada, y es de suponer que muchos de ellos habrán recalado en la política, como en casi todos sitios.

Hacía muy poco tiempo que había leído que un tribunal chino había contratado a un maestro de feng-shui para que averiguara por qué últimamente tres de sus jueces habían sido condenados por corrupción. Finalmente se llegó a la conclusión de que aquel tribunal tenía «mal fario» por tres causas: la entrada oriental daba a una chimenea que recordaba a la lápida de una tumba y tenía una escalera con once escalones (número desafortunado), y la entrada occidental estaba lastrada por el excesivo «Ying» (fuerza lunar o femenina). Los jueces corruptos no tenían ninguna culpa, claro.

Hace dos días me entero de que han prohibido por decreto la reencarnación del Dalai Lama. Supongo que el budismo tibetano les parecerá una superstición que hay que erradicar cuanto antes. De hecho, ya llevan décadas intentando erradicarla del Tibet.

Para rematar, hoy mismo leo que varias ciudades chinas han eliminado el 4 de las matrículas de los coches, porque la palabra “cuatro”, en mandarín, suena igual que la palabra “muerte”. No está mal para un gobierno que trata de erradicar las supersticiones, ¿verdad?

Menos mal que a la Salgado la desplazaron de Sanidad, porque en su cruzada contra la obesidad podría tomar nota y prohibir el 8 en España, simplemente porque recuerda a una persona gordita. Y entonces podría darse el caso de que, dentro de poco, yo tuviera que pasar de los 47 directamente a los 49. Que capaces son de eso y de mucho más.

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