Telethusa, la gaditana
En la antigua Roma no había fiesta de postín que no contara con dos elementos llegados de Gades: el garum y las “puellae gaditanae”. Ya Estrabón describe como en el siglo II a. C. un personaje egipcio llamado Euxodos embarcó desde Cádiz hacia otras partes a muchachas músicas. No se sabe con seguridad si se trataba de bailarinas, cantantes o instrumentistas. Más adelante se nos cuenta que en la entrada triunfal de Cecilio Metelo en Roma, tras las guerras sertorianas (hacia el 74 a. C ), en su comitiva figuraban unas muchachas andaluzas que bailaban y que llamaban la atención por sus traviesos y juguetones pies y por sus “crusmata baetica” (castañuelas de metal).
Las “puellae gaditanae” formaron en Roma una especie de compañías que acudían a fiestas acompañadas de músicos, contratadas por hombres ricos. También actuaban en espectáculos públicos. Eran tan famosas como las sirias, e igualmente deseadas.
Los poetas famosos les dedicaban poemas y descripciones. Juvenal escribe lo siguiente: Acaso esperes muchachas gaditanas que en coro se pongan a entonar lascivos cantos de su país y enardecidas por los aplausos, exageren sus temblorosos movimientos de cadera, y las jóvenes esposas que, tendidas junto al marido, contemplan este espectáculo que sólo contado en su presencia debiera ya ruborizarlas. Son acicates de unos deseos languidecientes y estímulos apremiantes de nuestros ricos. Mayor es, sin embargo, esta voluptuosidad en el otro sexo, que se excita con más viveza y, pronto al placer que se mete por ojos y orejas, provoca la incontinencia. Estas diversiones no caben en mi casa. Escuche esos repiqueteos de castañuelas, esas palabras que ni siquiera pronunciaría el esclavo desnudo que permanece en el maloliente lupanar; gócese con esos gritos obscenos y con todo refinamiento del placer aquél que ensucia con sus vomitonas el mosaico lacedemonio; nosotros perdonamos esos gustos a la Fortuna.
La más famosa de todas ellas, Telethusa, nos es conocida a través del poeta Marcial: Experta en adoptar posturas lascivas al son de las castañuelas béticas y en danzar según los ritmos de Gades, capaz de devolver el vigor a los miembros del viejo Pelias, y de abrasar al marido de Hécuba junto a la mismísima pira funeraria de Héctor. Sin embargo, Marcial, siempre en precaria situación económica, se ve en la obligación de informar a sus invitados de que en su casa no encontrarán semejantes lujos: Modesta es mi cena (¿quién podría negarlo?), pero no tendrás que fingir ni recibir lisonjas y reposarás tranquilo en tu lecho con el habitual semblante. El dueño de la casa no te leerá un grueso volumen ni muchachas procedentes de la disoluta Gades moverán ante tí, en larga comezón de placer, sus caderas lascivas con rebuscados estremecimientos.
No sabría decir si en las actuales gaditanas queda algo de todo aquello. Pero es verdad que aquí mucha gente de todas las edades baila flamenco por el gusto de hacerlo, sin pretensiones de llegar a nada o ganarse la vida con ello. Simplemente porque es algo que nos tira.
Kotinussa no pudo escapar a este destino. Sin saber muy bien qué pretendía con ello, entró en un grupo y cuando, después de casi un año de ensayos, su profesora le dijo que ya estaba lista para bailar en público, empezaron a temblarle las rodillas. Nunca había pensado en eso pero, una vez que se planteaba la cuestión, ¿por qué no? Empezaron a elegir el repertorio, lo cual no es una cosa para tomarlo a la ligera. El baile flamenco es cuestión de temperamento. Unos palos te van y otros no, de la misma forma que (sin pretender compararme ni muchísimo menos) una cantante de ópera vale para las obras de Rossini y no para las de Wagner, independientemente de su calidad.
Según su profesora, la mejor cualidad de Kotinussa es que mueve los brazos con mucha elegancia. Debido a eso le van los bailes lentos, algo trágicos, donde pueda recrearse en los movimientos. Por eso abrirá la actuación con unos tientos. A Kotinussa le encantan los tientos, muy gaditanos ellos, al igual que los tangos (no confundir con los argentinos, es un palo flamenco muy relacionado con los tientos). Aunque tampoco puede dejar de arrancarse si oye unas alegrías o unas colombianas.
La actuación será en el Teatro Andalucía, que hoy día ya no existe. Kotinussa jamás ha estado en un escenario tan grande, y durante el ensayo general se sorprende al comprobar que el suelo está ligeramente inclinado hacia el público. Al principio parece que se va a caer, pero enseguida se acostumbra. Los nervios, mayores que en cualquier examen de la carrera.
Como corresponde a unos tientos, ni colorines, ni lunares, ni floripondios. Kotinussa saldrá vestida de negro de la cabeza a los pies, con algunos detalles en blanco (un mantoncillo y el volante inferior de la falda, que sólo asoma 3 ó 4 centímetros). El escenario, sin decorado alguno. Las luces, completamente apagadas. Cuando se abre el telón, la sala es como un gran agujero negro donde no se ve nada y sólo se oyen algunas tosecillas lejanas. La sensación es rarísima, Kotinussa está convencida de que todo va a salir horriblemente y tiene el corazón a cien. Entonces comienza a sonar la voz del cantaor cantando “Tus ojos negros…”, y un foco va iluminando poquito a poco. A partir de ahí, todo perfecto. Los nervios pasan a la historia y Kotinussa se olvida de que ahí, en esa negrura, hay varios cientos de personas. Si no fuera porque lo tiene grabado en vídeo y lo ha visto cientos de veces, podría llegar a pensar que nunca ha pasado, que lo inventó o lo fantaseó.
A partir de ese momento, Kotinussa bailará muchas veces en distintos escenarios, cerrados y al aire libre, en Cádiz y otros lugares. Pero nunca será lo mismo que esa primera vez.





La de la foto soy yo, pero en otra actuación. Creo que corresponde a un año después, porque sé que estaba estrenando ese traje, que me hacía un tipo estupendo.
Pinchando en el primer enlace hay una explicación de lo que son los tientos y su relación con los tangos, y en el segundo enlace podéis oir los tientos que bailé en aquella primera ocasión.
¡olé! ¡olé! y ¡olé! ¿se dice así?
artistaza, que eres una pedazo de artistaza
besos,
Porque el flamenco no se escribe, que si no… MariKoti’s, this is a standing ovation, ¡maremía, qué arte, qué salero y qué tronío gasta la Koti!
Por lo demás, algunas gaditanas, aun que las tengan, no necesitan de curvas ni de movimientos voluptuosos para enamorar al personal, les basta con una gracia natural apabullante y una soltura mental que da gloria leerla.
Fuiste grande bailando, Koti, y eres enorme escribiendo. Un beso y reverencias y diez minutos batiendo palmas, no de compás, sino cuando ya has terminado, de reconocimiento.
No es la primera vez que lo cuentas, ya lo habías dicho antes en alguna ocasión, me refiero a que bailas y te gusta el flamenco… pero es la primera vez que te he imaginado encima del escenario al leerte, y me ha encantado.
Besos de una maia.
Mare meua que sangre fría. Me veo metida ahi y me da algo. Suerte que nunca me va a tocar, porque soy un pato mareao.
Me alegro mucho de que bailes flamenco. Y de que se te dé tan bien.
Un beso
Impresionada me dejas… y pelín verde de envidia.
Qué arte!
Mil aplausos.
A todos en general: Ya hace años que no estoy en el grupo. Algunas chicas se fueron a vivir a otro sitio, otras se casaron y lo dejaron y al final acabamos separándonos.
De todas formas, yo ya no puedo bailar, porque a causa de la fibromialgia hay días que no puedo subir los brazos por encima de la cabeza, y no puedo hacer movimientos bruscos y demás.
Es, de todo lo que ya no puedo hacer, lo que más echo de menos. Me quedan de recuerdo los vídeos, y un armario lleno de trajes y complementos.
Vaya!!! Me has dejado sorprendido!!!
Nunca hubiera pensado que hubieses estado en un grupo de baile. Una faceta más de ti que me sorprende!!!
Es una lástima lo de la fibromialgia.
Y vaya tipín que tenías, eh jodía? jejejeje
Un besito.
he terminado de leer con la misma pasion con la que la escribiste,,
y al final me salio las hurras por la bailaora…
que bueno momento.. para recordar siempre..
esos son los que hacen que la vida valga la pena..
un beso
Me encantaría ver tus videos y tu armario lleno de trajes. Me acuerdo de aquel post donde te dedicaste a ordenar los armarios, y hablabas de los trajes y de que no sabías qué hacer con ellos. No te deshagas nunca de ellos.
Mid: Es que la Koti es, como se dice por estas tierras, como un jarrillo de lata, que sirve para todo. Y del tipín, pues sí, un motivo más para echar de menos el baile. No te puedes imaginar las calorías que se quemaban en cada ensayo. Dice Wolffo que “fui grande bailando y soy enorme escribiendo”, comentario que indudablemente se debe al cariño ciego que me tiene. Más que grande, habría que decir que soy voluminosa.
Lukre: Que conste que nunca fui muy buena en esto, sobre todo en comparación con lo que hay por esta ciudad, donde cualquier chiquilla te puede dejar con la boca abierta, pero de lo que no hay duda es que disfrutaba enormemente. Es curioso cómo cosas tan sencillas nos dan tantas alegrías y momentos tan buenos que los recordarmos muchos años después vívidamente.
Amaranta: Voy a pedirle a un amigo que me convierta los vídeos a dvd. Entonces a lo mejor selecciono un trocito y os lo enseño.