Posted by: kotinussa on: 18, Mayo, 2007
Una vez más. Siempre me ha sorprendido la aparente incompatibilidad entre el supuesto progreso en todos los órdenes en los países del norte de Europa y las noticias que, de vez en cuando, nos dejan atisbar una sociedad que a lo mejor no es tan idílica como nos la pintan.
Hace unos días era la información de que Finlandia y Suecia están a la cabeza de Europa en violencia contra las mujeres, ya que entre el 40 y el 50% de las mujeres de estos países han sido en algún momento víctimas de violencia sexista, y además lideran la lista de asesinatos contra las mismas.
Por otro lado, una polémica con el gobierno cubano ha dejado en evidencia, al parecer, que Suecia trata muy mal a los inmigrantes, los delitos raciales quedan allí habitualmente impunes y los detenidos gozan de pocas garantías. Tanto Suecia como Finlandia, Dinamarca y Noruega han sido consideradas cómplices en el secuestro y traslado ilegal de detenidos a lugares donde pueden sufrir tortura, al permitir en su territorio los vuelos secretos de la CIA. Si a esto unimos el altísimo número de suicidios, el alto grado de alcoholismo y la fama bien ganada de asociales que tienen, por ejemplo, los finlandeses, el panorama no es muy feliz que digamos.
Ahora bien, lo que ya me deja siempre a cuadros es la obsesión que tienen por destrozar la estatua de La Sirenita, hasta el punto de que se están planteando poner la estatua más hacia dentro del mar. Ha sido embadurnada de pintura de todos los colores, la han arrancado del pedestal, la han decapitado y le han arrancado un brazo. En lo que llevamos de año ya ha sufrido, que yo sepa, tres atentados. Siempre ha habido y habrá gamberros, pero creo que ningún otro país tiene, como Dinamarca, un record parecido de vandalismo contra su símbolo nacional.
No sé yo si tanta violencia y odio tiene algo que ver, precisamente, con los cuentos de Andersen. ¿Qué clase de adultos son los que crecen oyendo “La pequeña cerillera”, “Las zapatillas rojas” o “La Sirenita”? Porque recordemos que, hasta que la película de Disney cambió el final, el auténtico final de “La Sirenita” es que ésta tiene que matar al príncipe con un cuchillo o desaparecer ella, y el final feliz no existe. En “Las zapatillas rojas”, la protagonista acaba yendo a casa del verdugo para que con un hacha le corte los pies. Y “La pequeña cerillera” es un sufrimiento de principio a fin. Esto sólo por mencionar tres cuentos de Andersen que recuerdo en este momento, que hay además muchos que no han llegado a ser populares entre nosotros.
En fin, que no me extraña que esos niños nórdicos, que encima con ese clima estarán todo el año encerraditos en casa, terminen de adultos con esos estallidos de violencia dirigidos contra la culpable de que en las largas noches septentrionales se fueran a la cama con el corazón encogido.
se me ocurre que a lo mejor la confortabilidad en la que viven la mayoría de los ciudadanos, es capaz de tapar “algunos” delitos cometidos por ellos mismos.
a mi juicio, el clima es fundamental y condiciona mucho el comportamiento de la gente. llevando las situaciones a los extremos, en un pais como españa, si alguien nos quita un hueco para aparcar, bajamos del coche gritando, agarramos los primero que nos viene a la mano y le abrimos la cabeza al osado que nos ha pispado el aparcamiento. en un pais nórdico, el fulano se queda en el coche, toma nota de la matrícula del listillo y durante dos años hace un seguimiento de él y de toda su familia, por fin al cabo de 10 años, cuando se casa el hijo mayor del ladronzuelo de aparcamientos, el ofendido se presenta en el restaurante con un fusil de asalto y se ventila por todo el morro a 75 comensales y 15 camareros, cositas del mal tiempo,
besos,
Qué miedo me das Aguar, te has metido en la cabeza de un nórido y le has adivinado las intenciones???.
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la culpa es del cambio climatico….
La verdad es que me quedo sin palabras… Nunca he visto a esas ciudades como algo idícilo y es cierto que hace poco dijeron que lideran la lista de malos tratos contra mujeres (cosa que me sorprendió, por cierto).
Supongo que la educación que allí se da no es tan perfecta como nos la pintan.
Saludines
Upss, perdón. Ciudad no. País. Que son países.
Quien lo diría, porque vas de vacaciones por ahí y ves a las familias suecas que parecen civilizadísimas. Respeto a los cuentos de Andersen coincido contigo, son horribles…
Besos.
Yo prefiero, con mucho, leer los cuentos de Vivi Anderesen…
Creo que ese aspecto arisco de los nórdicos se debe, sin duda, al clima frío y a la falta de calorcito y cielo azul y brillante. Lo digo porque aquí donde yo vivo estos últimos meses han sido de mucho gris y relativo frío (para ser Canarias) y estoy que muerdo: sí, vuelvo a repetir, estoy que muerdo. Y es por falta de luz y de calorcito.
Estos suecos, por ejemplo, se levantan por la mañana, abren el grifo para afeitarse y les sale una columana de hielo:y claro, la descargan con la mujer, que es lo que tienen a mano.
Lo que más me gusta de los zuecos es que es un calzado cómodo, que se quita y se pone, y si no fuera por los zuecos no sé qué sería de los médicos (¿dicen que ahora les dejan ponerse zuecos de colores y gorritas también a su capricho?).
19, Mayo, 2007 a 1:18 am
Yo, sin en cambio, soy admirador de los nórdicos, en cuanto que preparan muy bien lo que viene conociéndose como el arenque en salsa, y de las nórdicas, en cuanto que fundas, que son la mejor idea para hacer la cama sin complicarse.
Ahí tenemos a Ikea, por si te hiciera falta un argumento más, y a la selección danesa de fútbol, que siempre me cayó muy simpática.
En Noruega, hay una fórmula para hacer una crema de pies que es buenísima.
De los finlandeses no sé qué decir… bueno sí, que todas las palabras se acentúan en la primera sílaba, que es una cosa muy instructiva. Así, el tipo que conduce en fórmula 1 se pronuncia, aunque te parezca super, super asombroso, Ráikonen, y no me digas que no sabes quién es, porque si no sigues la fórmula 1 estás muerta socialmente, Koti, muerta socialmente. Te lo digo como lo siento.