Lo que no se ve en la foto
Desde hace mucho tiempo me llama la atención como la fotografía publicitaria de ropa parece empeñada en esconder justo aquello que se pretende vender. Por ejemplo, una foto de metro y medio de alto nos anuncia en la parada del autobús la colección primavera-verano de Mango. Pero la foto es de un primer plano de la cara de la modelo, y la ropa no se ve ni por asomo.
Se trata, supongo, de que identifiquemos la marca con un rostro, lo que a mi modesto entender tiene un peligro. En otros tiempos, a las modelos (incluso las de primerísima fila) sólo se las veía en el desarrollo de su trabajo. Ningún fotógrafo las perseguía cuando salían a hacer la compra porque no se las consideraba personajes merecedores de tal despliegue. El resultado es que nadie vio jamás a Fabianne Barber, por ejemplo, más que vestida con los preciosos trajes de noche de las colecciones de Jean Patou. Por tanto, la identificación de ese rostro con el estilo de la marca era total. Ahora, en cambio, las modelos son perseguidas a todas horas y hemos visto a cualquiera de ellas en todas las circunstancias posibles. Y como además ni el dinero ni la fama te garantizan la posesión del buen gusto, puede darse el caso de que a Fulanita o a Menganita las hayamos visto más veces con chandal, con ropa de mercadillo o con unos harapos que parecen rescatados de un contenedor de basura, que con los modelos de las marcas de las que son imagen. Resultado: mentalmente podemos identificar a la marca X con un look marujil, macarra o “sin techo” que espanta, que es el que habitualmente luce la modelo en su vida normal.
Pero a pesar de este razonamiento, en el caso de ese tipo de anuncios aún puedo entender a medias la intención, aunque piense que no está justificado el optimismo que lleva implícito. Sin embargo, ¿qué decir en el caso de un reportaje de moda en una revista? Hoy mismo, en una de esas revistas que tengo que comprar por eggs para poder enterarme de las noticias locales, he visto un reportaje sobre moda gallega que no es, como se pueda pensar, un muestrario de las últimas novedades que puedes lucir a la hora de bailar la muñeira, sino sobre una serie de empresas que tienen en común el estar radicadas en Galicia. Ocho o diez fotos que muestran un modelo de cada una de las marcas seleccionadas. Por abreviar, comento sólo una de ellas.
La modelo está en el interior de un coche, sentada en el asiento del conductor, pero vuelta de forma que su torso descansa sobre el respaldo de dicho asiento. El resultado es que del vestido que se supone que está mostrando sólo se pueden ver cinco centímetros del tirante izquierdo y el borde inferior de la falda. Pues menudo favor le hacen a la marca en cuestión (Toypes), porque es imposible hacerse una idea ni siquiera remota de cómo es el vestido.
Dispuesta a llegar hasta el final, busco la página web de Toypes y en su colección primavera-verano 2007 localizo el vestido. Podría haber sido muy difícil, dado que se ven apenas 30 centímetros cuadrados de tela. Gracias a Dios, sólo hay un modelo que pueda encajar, porque es el único estampado en rojo y blanco. No me asombra comprobar que no se parece en nada a la idea que me había hecho por la foto de la revista. Para empezar, ni siquiera es un vestido, como reza en la revista: es un conjunto de dos piezas, falda y top. A partir de ese detalle, se puede pensar lo que se quiera.
Claro que otras veces se presentan situaciones todavía más alucinantes, como cuando en un pie de foto se nos informa: blusa de “Caramelo”, pantalón de “Adolfo Domínguez”, anillo de “Agatha” y zapatos de “Wonders”. Todo muy bien, si no fuera porque la mano que lleva el anillo está metida en un bolsillo, de los zapatos no hay ni rastro porque la foto está cortada a la altura del ombligo, y de los pantalones sólo se ve la cinturilla, por el mismo motivo.
Las marcas nombradas y no mostradas, ¿se quedan impertérritas ante ese aparente escamoteo de sus productos? ¿O acaso aceptan, como mal menor, que se las nombre aunque no se las vea? A mi, como posible compradora, ¿me puede incitar esa foto a buscar esas “prendas fantasma”? Otro tema más a añadir a la ya larga lista de cosas que no comprendo.





Lo que no se ve en la foto, lo que no se dice pero se hace…
Mejor no sigo, tengo unos días airados…
Besos, Koti.
Nada es hoy lo que era. Lo de la imagen de marca también ha cambiado, por ejemplo, en el fútbol. “En mis tiempos” (sueno a vieja), un jugador del Madrid era del Madrid para toda la vida y, ni por asomo, se le hubiera ocurrido fichar por el Barça; ni al Barça hacerle la propuesta. Y viceversa. Esto era aplicable al Betis y al Sevilla y demás pares de equipos rivales.
Hoy pocos futbolistas se pueden considerar ya algo propio. La afición es tonta si se aferra a uno de ellos como su héroe, porque el tal puede cambiarse de chaqueta (de camiseta, de colores) en cuanto le hagan una oferta suficientemente suculenta.
Poderoso caballero, Don Dinero.
¿y qué me dices de esos anuncios que te dejan mal, por qué no consigues entenderlos? afortunadamente, los imbéciles tenemos asumidas ciertas carencias, pero para el resto debe ser muy traumático
besos,
Hoy en día se conocen más a las modelos que a las marcas o diseñadores. O si no por qué narices iban a triunfar gente como madonna con su colección de H&M. La ropa en sí vale tanto como cualquier que puedas encontrar en estas tiendas y sin embargo las chicas que lo visten creerán que están vistiendo de alta costura. Posiblemente la que vea la modelo a la que admira en una revista se esforzará por encontrar la marca que viste, porque aunque luego la vean con un look de mercadillo a sus fans les parece sencillamente genial. Lo mismo voy a decir una barbaridad pero la moda vintage, quien nos dice que no ha salido de esta costumbre de las modelos de combinar ropa carísima con otra completamente de andar por casa. A veces con este tipo de cosas se consigue vender a precios caros cosas que las modelos encuentran en mercadillos.
Imagino que a esas marcas lo que les interesa es asociar su imagen a la de una foto sugerente y glamurosa, más que a la de una falda o camisa concreta.
Benetton hace años solía anunciarse sin enseñar ropa y yo creo que tenía más fama por sus anuncios que por la ropa que vendía en sus tiendas.
Un beso.
Yo creo que el mensaje que nos quieren transmitir esas marcas es que su ropa (que es lo de menos) nos hará el “tipazo” de tal o cual modelo, o que nos dará el carisma de tal o cual estrella.
Una gran mentira, como lo de las cremas antiarrugas que se promocionan con veinteañeras o adolescentes de piel perfecta.
Bravo por Dove, aunque la campaña a favor de la belleza real no deje de ser una inteligente herramienta de márketing.
Otra mentira de las gordas: la de la relación directa entre el uso de un perfume (caro, preferiblemente) y el éxito inmediato con el sexo opuesto.
Qué se le va a hacer. Lamentablemente, esta es la sociedad de la imagen y esto implica que no se vende una marca, sino una cara.
Hoy he visto al cantante Chayanne (idolo/ex-idolo de adolescentes) propocionando… Una marca de ron. (Luego que la juventud hace botellón…) Y si hablas de un conocido perfume, normalmente piensas en una cotizadísima actriz. Mil y un ejemplos podría poner… pero para qué extenderme en algo que ya tenemos más que masticado (y a base de bien, por cierto)
En fin… asi va el mundo.
Saludines
Yo, en cierta forma, les doy la razón a estos publicistas que escamotean el producto. Los directores de cine porno deberían tomar un poco de ejemplo, y hacer pelis con gente vestida, o que no la desnuden del todo, o por lo menos que les vistan ropa interior, que siempre van con las témporas al aire.
Y es que la imaginación mueve montañas y crea obsesiones, no así lo explícito.
Creo que BMW también ha hecho anuncios sin mostrar ninguna imagen de coche.
Sólo una carretera y ¿te gusta conducir?
Algunas personas llegaron al concesionario y mostraron su deseo de adquirir una carretera, que a cuántos años la financiaban…
Querida Koti. Por una vez, y sin que sirva de precedente, no voy a decir una gansada.
Soy publicitario (los que nos dedicamos a la publicidad comercial, llamésmola así, somos publicitarios, no publicistas)desde hace un montón de años. Y quiero decir dos cosas.
La primera, que esta profesión, como otras relacionadas, como el periodismo, está, desde hace años, inmersa en un proceso de banalización y de amateurización alarmante, a la que no es ajena, por supuesto, el resto de la sociedad. Se confunde el éxito con lo que llama la atención, y la eficacia con la notoriedad. Así, lo podemos ver en cualquier orden de la vida, lo que sobresale no es lo mejor, sino lo más gracioso, o lo más llamativo.
Sin discutir ninguna de las piezas que nombras en tu artículo, ni las que tus comentaristas aportan, te diré que el escamoteo del producto publicitado no es un recurso en sí; es la expresión de una intención más grande, y a veces muy eficaz, de sencillamente, identificar el producto con una actitud o un estilo de vida. Se trata de que la pieza publicitaria que sea cree una corriente de simpatía entre la marca y el consumidor. Hoy nadie se tragaría un anuncio que dijera: beba Coca-Cola, es lo más refrescante del mundo. Sino que se muestra una situación, una actitud, un estilo de vida, junto a una marca. Ya ni siquiera se dice “bebe”, o “compra”.
El caso de la moda, que mencionas (un sector muy especial en el que no soy especialista), parece, tiene toda la pinta, por lo que cuentas, de ser algo mal enfocado.
Bueno, Koti, un placer, como siempre.
Besos.
Mari: Sosiégate, mujer. Yo pensaba que tú eras la viva imagen de la placidez, y ahora vas y me sorprendes con tus “días airados”. Definitivamente, va a ser mucho más difícil de lo que yo pensaba llegar a conocerte bien.
Ali: Yo también me sorprendo a mí misma muchas veces con lo de “en mis tiempos…” ¡Puajjj!
Aguar: ¿Te acuerdas del post del anuncio de whisky y las frases lapidarias? Yo creo que el secreto está en poner frases tan estúpidas que todo el mundo las tome por muy profundas. Algo así como el cuento de “El traje nuevo del emperador”
Johnny: Yo no me compraría una carretera, pero sí la alquilaría para hacer prácticas de conducir con toda tranquilidad. Sólo me sentiría segura si no hubiera nadie en 20 km. a la redonda.
WolffOsmán: Esperaba tu comentario, porque sé que te dedicas a esto. Pero has tardado mucho en dejarlo, jodío. Tenías que haber comentado el primero y así los demás hubieran contado, además de con el post, con tu autorizada opinión para comentar.
Bueno, bueno, autorizada… tardía opinión, me temo.
Prometo que la próxima vez que haga de Petete comentaré antes.
Pero comentar tardía y pedantemente tiene una ventaja: nadie te insulta.
Un beso gordísimo.