Reinos de taifas

En estos últimos días en el trabajo, por circunstancias que no vienen a cuento, hemos estado comentando cuestiones relativas a sueldos, trienios y demás. La curiosidad por comprobar las diferencias que existen entre los sueldos de funcionarios que tienen idéntico puesto de trabajo en distintas comunidades nos llevó a consultar las páginas web de algunos sindicatos. Aunque ya sabíamos de esas diferencias, la comprobación exacta de las mismas, euro a euro, nos cabreó bastante, porque repugnan al más elemental sentido de la justicia.

Dos profesores con la misma antigüedad, el mismo horario de trabajo, las mismas responsabilidades y obligaciones, pueden llegar a tener en su sueldo una diferencia de 402 euros mensuales en concepto de complemento específico, que es el concepto donde se refugia mayormente esta desigualdad. Por el concepto del primer sexenio, la diferencia puede ser de 59 euros mensuales.

En el caso de los médicos las diferencias pueden ser todavía mayores. Las horas de guardia en hospital se pueden pagar a razón de 12′8 euros o a 23, según dónde estemos. En atención primaria la diferencia por horas de guardia es aún más grande. En razón del complemento por capitación (número de enfermos adscritos a un médico), las diferencias pueden llegar a ser de 10.000 euros anuales; el salario bruto de un médico que empieza puede variar de 28.735 a 53.609 euros, es decir, casi el doble; y el complemento de productividad variable va de 7.950 euros anuales en alguna comunidad a no existir en otras.

Y el dinero no es lo único. Muchos médicos tienen más fácil trabajar en el extranjero que trasladarse entre diferentes comunidades españolas.

En el caso de otros funcionarios se han detectado diferencias de sueldo de hasta un 50% entre comunidades. Hablando siempre, por supuesto, de personas que realizan el mismo trabajo, con la misma antigüedad y el mismo horario.

Si a esto le sumamos que algunos españoles tienen, además, enormes ventajas fiscales por ciertos privilegios que no tienen razón de existir en nuestros tiempos, nos encontramos con un panorama de tremenda arbitrariedad, que encima está fomentada y propiciada por el Estado.

Además de causar estas diferencias entre unos españoles y otros, en un incomprensible ejercicio de desigualdad, las comunidades autónomas tienen un concepto muy diferente de lo que merece ayuda o subvención y lo que no. El lugar de residencia está causando grandes desigualdades e injusticias porque en algunas comunidades, por ejemplo, hay ayudas directas para excedencias por cuidado de hijos o para guardería, para familias numerosas o partos múltiples. En principio parece que el partido político gobernante no es determinante, pues comunidades gobernadas por el mismo partido se comportan de forma muy diferente.

Si has nacido en el pueblo X, tendrás derecho a que la Seguridad Social te trate de tal o cual enfermedad, mientras que si vives en el pueblo Y, a sólo 20 km. del anterior, te tendrás que aguantar con tu padecimiento o buscar un médico privado.

Podrás circular por carreteras mucho mejores, o hacer una gestión ante la Administración se convertirá en algo mucho más costoso y complicado. ¿Quién sabe? Por no hablar de lo que aprenderán tus hijos en el colegio.

Esto no tiene ni pies ni cabeza.

  1. 13 Abril 2007 a las 10:23 pm | #1

    La ley del Mercado en los sueldos Públicos
    La pera limonera

  2. 13 Abril 2007 a las 11:35 pm | #2

    En el mismo Centro de trabajo (Administración también) dos profesionales de equivalente titulación (Diplomados los dos) pertenecientes a dos categorías equivalentes (Grupo B). Una de las categorías feminizada, la otra mayoritariamente masculina. Adivina quien gana 600 eurillos de más…

  3. 14 Abril 2007 a las 12:48 am | #3

    Pues no te lo creerás, koti, pero yo, que soy Técnico de Administración, con muchísima frecuencia y a la menor que canta le suelto a los ciudadanos o a los compañeros que estoy hasta el gorro de tanta descentralización y tantas Administraciones de distinto orden. Son muchas y siempre acaban firmando convenios para “coordinar a todas las partes implicadas”. Esto es una mierda: ¿para eso acabamos con el Estado Centralista de Franco? Antes por lo menos las cosas estaban claras: Ministerio y Ayuntamiento. Y ya está.
    Ahora pónganse a temblar: Estado, Comunidad Autónoma, Cabildos, Ayuntamientos, y luego Consorcios (porque claro, con tantos fandangos no hay quién se aclare).

    Por cierto, hoy se publicó el nuevo Estatuto Básico de la Función Pública.

    Todavía no lo he leído. Espero alguna sorpresa: no mejora de derechos, pero algo que cambie. Por ejemplo, que a los funcionarios nos dejen subir de grupo sin cambiarnos de sexo. Sería chupy guay.

  4. 14 Abril 2007 a las 3:14 am | #4

    Mi situación (como autónoma en Portugal) es tan penosa en términos económico-laborales, que no voy a comentar nada sobre esa desigualdad que denuncias.

    Simplemente deciros que para mí sería un sueño tener el sueldo (y los privilegios añadidos) de un funcionario en la comunidad autónoma más raca de todas.

  5. 14 Abril 2007 a las 3:23 am | #5

    Una cuarta parte de lo que gano se lo lleva la Seguridad Social. El 21%, Hacienda. Aún así, vacaciones pagadas, poder cogerse unos días de baja, ganar más a medida que cumples trienios… todo eso me suena a ciencia-ficción.

    Para desigualdades entre territorios anexos, las que se mantienen a uno y otro lado de la Raya. Lo de la Europa sin fronteras sigue siendo una utopía.

  6. aguardentero
    15 Abril 2007 a las 12:46 am | #6

    bueno, en el terreno privado sucede igual. imagina una fábrica multinacional, un equipo de producción cuyos miembros cobran X, diez pasos mas allá otro equipo de producción, cuyos miembros con tareas similares cobra X-2. ¿razón? pertenecen a una contrata que tiene subcontratado el trabajo por la multinacional,

    besos,

  7. 15 Abril 2007 a las 11:22 pm | #7

    Se supone (hablo de memoria) que todos los españoles tenemos constitucionalmente los mismos derechos. Otra cosa es su ejercicio en la práctica, porque ahí entra en juego la distribución competencial de nuestro Estado cuasi-federal (o más que federal, según en qué asuntos). En el contenido real de nuestro bienestar (al que todos tenemos idéntico derecho, en teoría) influyen sobremanera dos variables a las que te has referido: el sueldo y los servicios públicos de que disponemos; los segundos dependen directamente, en su gran mayoría (sanidad, educación, infraestructuras, etc) de la administración autónoma que nos haya tocado; los primeros, si trabajamos en el sector público, pues también.

    Así que … ¿reinos de taifas? Puede ser acertado (por ilustrativo) el término. La historia es pendular y hablar ahora de centralismo resulta políticamente incorrecto, cuando desde inicios del XVIII se concebía como una exigencia de mayor justicia y equidad (en sus orígenes, los nacionalismos siempre eran reaccionarios). Quizás el reto actual (pero pocos estarían por la labor en el discurso político) sea permitir el ejercicio descentralizado del gobierno (de la toma de decisiones) garantizando la equidad en los derechos de los ciudadanos. Claro que esa equidad no tendría por qué limitarse al ámbito geográfico del estado español (estoy pensando en lo que comenta Ali de su situación en Portugal). Algo de eso se intenta desde la política europea, pero me temo que las intenciones no se traducen demasiado en la práctica.

    Pero el asunto es complicado, porque las situaciones de partida y de hecho de las distintas comunidades no son análogas. Yo, por ejemplo, por vivir donde vivo disfruto de un clima mucho mejor que en la cornisa cantábrica, pero no puedo ejercer con la misma facilidad mi derecho a la movilidad. Y en cuanto a los sueldos, habría que expresarlos en términos de poder adquisitivo, que la cesta de la compra no sale igual en todos los sitios.

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