La copiona
Hace unos días, buscando información en Internet sobre un tema de Historia Antigua, aparte de las páginas donde encontré apenas dos parrafillos que no aportaban nada que no viniera en un libro de ESO, di con dos artículos que trataban el tema extensamente, uno de dieciséis páginas y otro de veintitrés. Los imprimí para leerlos tranquilamente más tarde y ayer me leí el más corto, que era de una argentina, estudiante de último curso de Periodismo. Me extrañó que una estudiante de periodismo escribiera sobre un tema tan especializado de Historia Antigua, pero como al final venía una lista bastante larga de bibliografía pensé que la chica se lo había currado.
Esta mañana empecé a leer el artículo largo, que es de un profesor del Departamento de Filología Griega de la Complutense, y ya en el primer párrafo noté que todo me sonaba mucho. Antes de terminar la primera página me di cuenta de que aquello olía a chamusquina y, poniendo uno al lado del otro, comprobé que la argentina había plagiado el otro artículo, sin molestarse en cambiar ni una letra ni una coma. La única diferencia estaba en que había eliminado algunas partes completas para dejarlo más corto.
Estas cosas me dan mucha rabia porque yo me he visto ante un folio en blanco, consciente de que la gente iba a pagar por leer lo que yo iba a escribir, y puedo ponerme en el pellejo de quien ve su trabajo tratado de esta manera.
Porque no es un desdoro aprovechar el trabajo de otra persona. Para eso se han inventado las notas a pie de página y otras formas de citar. En una ocasión me encargaron un capítulo de una obra colectiva. Y años después, en la Historia del Arte de Andalucía de la editorial Gever, vi reproducido un largo párrafo de aquel texto. Pero el autor de ese tomo hacía las cosas como hay que hacerlas. Escribió: “Como dice Kotinussa, (se abren comillas) aquí mi texto (se cierran comillas)”. Y mi nombre y mi texto incluído en la bibliografía. Si aquella persona, de un prestigio académico infinitamente más grande que el mío, no había tenido problema en incluir un párrafo bastante largo escrito por una persona desconocida, simplemente porque le había gustado (debo decir que aquella introducción me había quedado muy chula; para mi gusto era lo más bonito de todo aquel capítulo), es porque no resulta vergonzante ni deshonroso reproducir un texto que nos ha gustado.
Así que he localizado al plagiado en la página web de la Complutense, y le he enviado un correo contándole lo que ha pasado. Y también he enviado un correo a la revista argentina, porque estoy segura de que ellos también ignoran la procedencia de ese artículo.
Y espero que entre todos le den para el pelo a la “listilla”. Teniendo en cuenta que sin acabar la carrera ya ha dado muestras de una nula ética profesional, podemos imaginar lo que hará esta “periodista” cuando se esté jugando cosas más importantes.
Actualización: La revista ha tardado sólo unas horas en eliminar el texto del artículo e incluso el título y la “autora” en el índice de la revista. El verdadero autor ya tiene todos los datos y está muy agradecido por mi gestión. Ahora será él quien continúe actuando.





Jejeje. Bien hecho.
Citar textos de otro me parece muy bien, me parece un “mimo” al que uno cita en caso de que no sea un reconocido escritor (o investigador, o lo que sea) Te habrás sentido muy bien al sentirte “citada”. Qué pena que alguna gente en lugar de hacer mimos elija “robar”. Aunque es imposible “robar” el genio de quien ha escrito.
Besotes.
¿Y no le habrá ocurrido a esta señorita que el ordenador le hizo un corta y pega rarísimo? Es que esas cosas pasan involuntariamente. Por lo menos algo de eso he oído…
Jeje, eso es poner las peras al cuarto!
1beso
Pues esperemos que tomen medidas.
etica’?? profesional??? eso que es kotty
un abrazo
Cuando le he echado un cable a alguna periodista para que se informara sobre el tema histórico o científico sobre el que quería escribir un artículo, he acabado encontrando párrafos enteros de esas obras reproducidos en el periódico, sin mención alguna de su procedencia.
La cita bibliográfica brilla por su ausencia en la prensa. Se ve que maman lo del copieteo sin culpa en la Facultad. La justificación? Poco espacio, necesidad de llegar al lector, lectura facilitada liberando al texto de “esa paja”…
Si a muchos periodistas ya les cuesta reproducir sin malinterpretar las cuatro frases tontas dichas por famosos y famosillos, lo de sintetizar el artículo que alguien se ha currado a base de bien ya les queda fuera de sus posibilidades. Por eso, se limitan a seleccionar los párrafos más impactantes y a hacer refritos que luego venden como de su autoría. A la Ana Rosa la pillaron con lo de su libro, no fue?, pero hay tantos que se hacen de oro con ese sistema, sin que nadie los pille!!
Por cierto, hace unos meses, mi jefa en la Academia de Idiomas me pidió que le buscara información sobre la importancia de aprender español en Portugal. Le di un resumen de todo (mucho) lo que había encontrado. Argumentos convincentes. Me dijo que se lo leería y elaboraría un texto publicitario. Cuál sería mi sorpresa cuando vi mis palabras reproducidas, sin aviso previo, una semana más tarde, en un periódico local. No le habría añadido más de tres frases.
En su descargo debo decir que el artículo (bien grande) no iba firmado por ella, ni por nadie; y que se supone que servirá para conseguirme más clientes. Pero, vamos, que ya puestos, podría haber ido con mi nombre, no? Esas cosas te hacen ilu…
Iba a decir exactamente lo mismo que dice Ali y Cía en su primer comentario; así que, en vez de plagiar, me limito a citar. Por cierto, tengo infinidad de anécdotas sobre la profesionalidad de los periodistas y lo bien que se enteran de los temas sobre los que han de escribir (y de hecho escriben, cielo santo). Pido perdón a los periodistas excepcionales (los que son la excepción, vamos).
En otro orden de cosas, me ha sorprendido la rapidez con la que la revista esa ha tomado medidas. Vaya, vaya ..
Pues sí también me ha sorprendido.
Supongo que si me lo hubieran hecho a mi me hubiera dado mucha rabia … (lo de plagiarme algo, quiero decir).
El problema es que esas cosas a veces no son fáciles de descubrir … e internet ayuda mucho a la hora de “apropiarse” de cosas que no son tuyas …
En fin …
Averiguará la copiona quién la ha dejado con el culo al aire? La veremos aparecer por aquí reclamando venganza?
Manténganse atentos a sus pantallas… que esto promete, jajajaja…
Ah, y gracias por citarme, miroslav. Un detallazo, oye.
Cómo me alegra volver a leerte. Y me alegra además que seas una persona con principios morales.
Un saludín
pues plagiar con plena conciencia de que se está haciendo, debe ser un poquito triste. a mi me ocurre a menudo que después de escribir mis chorraditas me doy cuenta de que en realidad no estoy haciendo otra cosa que repetir algún tema sobre el que acabo de leer y la verdad es que me jode, supongo que si ademas me limitase a copiar y pegar, la frustración sería total,
besos,
¡Así se hace!
Hay muy poca vergüenza y nulas ganas de trabajar.
Lo triste es que a veces el plagio no tiene su castigo.
Sin ir más lejos tenemos el caso de Ana Rosa Quintana, pillada infraganti en plagio y que es la reina de las mañanas en la TV y “Mujer modelo” en las revistas de cotilleo.
¿y qué decir de la sin par lucia Etxebarria?
Porca miseria
Yo también sufrí un plagio de una persona que ponía mis posts en Ciao y encima cobraba pelas. Envié un mensaje a Ciao y la dieron de baja. Me sentí muy mal por la suplantación, no por el dinero.