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Mi médico quiere que me levante contenta

Hace unos meses me rebelé contra mi médico, que insiste en que tome medicinas que no necesito y, rizando el rizo, pretende recetarme nuevas medicinas para contrarrestar los efectos secundarios producidos por esas medicinas que no necesito.

Por si alguien piensa que estoy hablando de algo inofensivo como unas pastillas de menta para la tos, aclaro que la medicina que mi médico insiste en que tome es un antidepresivo, y pretende que lo tome durante el resto de mi vida. Continúo aclarando que ningún médico me ha diagnosticado una depresión, y yo misma niego tenerla. Dice que es “para que me levante contenta todos los días” y yo le digo que, si es por eso, me conformo con encontrarme preparado un desayuno fantástico (me encantan los desayunos abundantes, con una tortillita, fiambres y hasta salmón ahumado, si es posible) y un coche en la puerta. No necesito una alegría artificial, proporcionada por una pastilla. Dice que tengo la cabeza muy dura y le digo que menos mal, porque gracias a la pastilla que se empeña en que tome, algunas mañanas me he levantado dándome porrazos contra las paredes del pasillo (los mareos son uno de esos efectos secundarios que tiene, una tontería). Si no fuera por la cabeza dura a lo mejor me hubiera dejado los sesos entre el cuarto de baño y la cocina. Dice que soy una exagerada y en ese tira y afloja estamos.

La cuestión es que no puede impedir que yo esté siempre cansada y me levante cada mañana sin apenas haber dormido. Yo lo tengo asumido y no pretendo otra cosa, pero él por lo visto ve algo siniestro en mi aceptación de mis limitaciones, y piensa que es preferible que una pastilla me haga vivir en un universo paralelo, donde todo el mundo tiene una sonrisa permanente en la boca.

En el fondo no me extraña nada esa insistencia. La industria farmaceútica ha logrado, con la inconsciente complicidad de médicos, medios de comunicación y público en general, colarnos la idea de que todos estamos enfermos, para poder vendernos ingentes cantidades de medicamentos que no necesitamos. Se gastan miles de millones de euros en campañas de marketing y promoción, se organizan seminarios para periodistas y consiguen meternos el miedo en el cuerpo.

Procesos normales de nuestra existencia se presentan como si fueran enfermedades que hay que tratar con medicamentos. O se presentan como enfermedades en sí mismas lo que no son más que factores de riesgo (por ejemplo, tener el colesterol un poco alto). Se diagnostica como “fobia social” lo que no es más que una simple timidez y, por supuesto, hay un antidepresivo para ello, el Deroxat. Todo con mucho alarmismo, de forma que el cincuentón que observa que se le está empezando a caer el pelo cree que sólo tiene dos opciones: ir a comprar un medicamento a la farmacia (que no sirve para nada) o ir ya encargando el ataúd.

El resultado: que la industria farmaceútica es, como he leído hoy, “el motor de la economía europea”. Al final, el dinero detrás de todo, como casi siempre.

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P.D.: Sólo un ratito después de publicar este post, leyendo una entrevista a Bárbara Starfield (Catedrática de Políticas Sanitarias, una de las profesionales con mayor influencia intelectual y académica a nivel mundial en los últimos 20 años), leo el siguiente párrafo:

“La medicalización excesiva nos está poniendo en peligro. La prevalencia de las enfermedades está creciendo rápidamente en las sociedades con una medicina de alta tecnología y no porque aumente la morbilidad que, de hecho, se está reduciendo. La razón es que la profesión médica está creando enfermedades. Debemos dar marcha atrás y meditar si no lo hacemos para generar nuevos mercados a las empresas de tecnología y a las farmacéuticas.”

Categorías:Cosas mías
  1. 10 Marzo 2007 a las 8:59 pm | #1

    Tienes toda la razón, y ese médico no tiene ni pajolera idea de cómo funciona la vida. Lo natural y saludable es levantarse de mal humor (específicamente porque todos los músculos siguen adormilados, y eso cabrea muchísimo).

    No creo que sea posible, ni razonable, levantarse con una sonrisa en la cara, que además no sirve para nada.

    ¿Qué hay de malo estar dos horas de mala leche o apagado?

    Yo sí puedo dormir. Hoy dormí mucho, me levanté tarde, pero no me levanté contento. Me sentí flojo, pero me puse a hacer unas podas y a fregar el piso, y con el estímulo de ese trabajo sencillo y castigador para el cuerpo, me fui alegrando y terminé más optimista que una mujer el día que ingresa en la clínica para que le agranden las tetas….

    Esto es así.

    Lo de no dormir yo creo que es porque tiene el cerebro muy activo. Debes estar cuatro o cinco horas sin pensar antes de dormir para que las neuronas se relajen y de dejan bajar al mundo inconsciente.

    Los médicos se pasan. El mío me quiso recetar estrógenos para combatir la menopausia: Yo le dije que se equivocaba de rabo a rabo porque ni siquiera soy mujer.

  2. jose
    10 Marzo 2007 a las 9:27 pm | #2

    Buenas, descubrí ayer este blog desde el de morri. Ahora no puedo leer todas las historias pero tiempo al tiempo.

    Respecto al tema, a mí tampoco me compensa convertirme en drogadicto para recibir mi chute diario de felicidad química.

  3. 11 Marzo 2007 a las 3:36 am | #3

    Vaya…creo que mejor no opino… pero de verdad te digo…que padecer una depresión o estar al borde de ella…lo que siempre digo…no se lo recomiendo ni al peor de mis enemigos…eso solo lo sabe el que pasa por ello… y me voy sin hacer mucho ruido… por no molestar.

    1beso

  4. 11 Marzo 2007 a las 11:59 am | #4

    Mor, te prometo que aquí no hay depresión por ninguna parte. Ocurre que a todos los enfermos de fibromialgia nos endosan un antidepresivo, aunque no lo necesites. El razonamiento de los médicos viene a ser el siguiente: “Como no te puedo quitar la verruga que tienes en la nariz, te tomas un antidepresivo y así, aunque sigas con la verruga, te va a dar lo mismo”.

    El caso es que los antidepresivos tienen efectos secundarios. Si necesitas el antidepresivo lo asumes porque te compensa. Pero ¿y si no lo necesitas? Se da el caso ridículo de que estás mejor cuando no lo tomas que cuando lo tomas. En mi caso, tengo agotamiento y trastornos del sueño. Tomando el antidepresivo consigo tener agotamiento, trastornos del sueño, mareos y estreñimiento. Y la propuesta del médico es añadir aún más medicinas para paliar esos efectos secundarios. Y así se va haciendo la pelota cada vez más grande.

    Le pido a mi médico que me cambie el antidepresivo por otro con menos efectos secundarios, y no hay manera. Se empeña en que tome ese, aunque todo el mundo coincide en que ese está muy anticuado, que los hay mejores y con menos efectos secundarios. Qué raro, ¿no? A mí me parece muy sospechoso.

    La realidad es que se toman muchísimas medicinas que no se necesitan, y que se toman antidepresivos con mucha alegría, por cualquier cosa. Y todo ello exclusivamente porque los intereses de la poderosísima industria farmaceútica han hecho de las medicinas un objeto de consumo. Y lo mismo que la gente se deja convencer de que no puede vivir sin el teléfono móvil más sofisticado del mundo, está dejándose convencer de que necesita tales y cuales medicamentos.

  5. 11 Marzo 2007 a las 6:49 pm | #5

    Yo la verdad es que con los médicos nunca me he llevado bien. De pequeño tenía un asma brutal que no me dejaba dormir ni atender correctamente en clase. Me ahogaba muchísimo. Y estuve medicándome durante muchísimo tiempo. El médico decía que era un enfermedad que solo se podía sobrellevar con medicación.
    Yo me puse a hacer mucho deporte y paseos, y al de un tiempo sin darme cuenta se me pasó …

    Ahora, más de 15 años después vuelvo a tener asma, y el médico me ha vuelto a decir lo mismo … que me tengo que medicar de por vida. Yo creo que no sabe ni qué decirme.

    Eso de depender de los medicamentos para llevar una vida “agradable” es como mentirse a sí mismo …

    Un beso, niña. Espero que lo tuyo no sea importante y que se pueda solucionar …

  6. 12 Marzo 2007 a las 9:14 am | #6

    Mi lema es menos “pastillitas” y mas cervecitas al solecito con los amigos y familiares.

    Me niego a engordar las cifras de los beneficios de los laboratorios farmacéuticos a costa de mi presupuesto familiar.

    Eso sin contar con que llevamos “mu mala vida”, a mi que me quiten de madrugar, un cuponaso en condiciones y se me pasa la mitá de los males.

    jejeje

  7. Amaranta
    12 Marzo 2007 a las 9:27 am | #7

    En unos casos parece que están interesados en que se tomen una clase determinada de medicinas y sin embargo en otros sectores parece que es todo lo contrario. Me refiero a los pediatras, últimamente y cuando digo últimamente me refiero a unos diez años, todos los pediatras consideran que todo lo que tienen los niños son virus, con lo cual no les mandan absolutamente nada, excepto antitérmicos. Nada de antibióticos aunque lleven un mes con mocos hasta en los bronquios. Hay una prueba que indica si lo que afecta al niño es virus o bacteria, pero esta prueba no la hacen, y lo único que consiguen es mantener al niño con la enfermedad un periodo de tiempo más largo del que estaría si se le tratase debidamente. ¿Y me pregunto yo qué quieren conseguir con todo esto?? ¿¿A quiénes favorecen teniendo moqueando a los niños todos los días???

    Koti has probado cambiar de médico???

  8. lukre
    12 Marzo 2007 a las 1:00 pm | #8

    niña joder, paciencia, a mi me estan mandando al psicologo.
    insisten, insisten,, al final ya veras lo lograran y si voy dira que esoy depre e intentara mandarme pastillas seguro.
    pasooooooooooo
    un beso
    pd:repuesta ya de tu pachuchez del otro dia???

  9. 13 Marzo 2007 a las 10:25 am | #9

    Ayyyyyyyyyyyyy………….!!!!!!, Mi Kotinussa comprometida. No sabes lo que me ha alegrado verte por mi blog de nuevo…perdona si estoy un poco dispersa..pero ya sabes porqué.

    Un beso inmeennnnnnnnnnsoooooooo!!!!!!!!!
    Rous.

  10. 13 Marzo 2007 a las 1:25 pm | #10

    Qué me vas a contar de los efectos secundarios… no lo se por experiencia propia… si no por mi madre…desde el principio nos dijeron que para poder atacar (el cancer) los efectos secundarios o daños colaterales de muchos tratamientos podrian ser peor que la mima enfermedad, pero eso solo se sabia en cada caso… y si; te quedas pasmado… pero qué haces??? no tratas de luchar contra eso?? y confiar, desde luego, en tus médicos… que esa es otra…

    Siento tanto “enrollamiento”.. glups.

    1beso grande

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